En las aulas de Ciencias de la Salud las estudiantes mujeres son, además de mayoría, quienes obtienen mejores resultados. Así lo confirman los últimos datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU), que revelan que ellas obtienen sistemáticamente mejores resultados que sus compañeros varones. Sin embargo, estos mismos datos apuntan a que la histórica brecha de género en el rendimiento académico se ha ido acortando hasta alcanzar su punto más bajo de la última década en 2025.
La evolución muestra cómo, mientras las mujeres se han mantenido estables en su posición de liderazgo, los estudiantes masculinos han ido progresivamente mejorando su rendimiento. Tras una década manteniendo esta tendencia, la diferencia en la tasa de rendimiento —el indicador que mide el porcentaje de créditos ordinarios superados respecto al total de matriculados— ha descendido en el curso 2024-2025 a los niveles más bajos de la serie histórica. Aunque las alumnas continúan aprobando una proporción mayor de asignaturas en todas las titulaciones de la rama, el notable avance de los estudiantes masculinos ha acortado las distancias hasta situarse cerca de la convergencia entre ambos sexos en algunas titulaciones.
El mayor exponente de este cambio de paradigma es la carrera de Veterinaria. En el curso 2016-2017, la ventaja de las estudiantes tocó techo con una brecha de 4,40 puntos porcentuales: ellas aprobaban el 81,06% de los créditos matriculados frente al 76,66% de sus compañeros. En el curso 2024-2025, esa diferencia prácticamente se ha disuelto hasta situarse en apenas 0,71 puntos. En este tiempo, los alumnos de Veterinaria han elevado su tasa de rendimiento en 4,09 puntos a lo largo de la década (pasando del 77,03% en 2015-2016 al 81,12% actual), frente a un avance femenino más moderado de 1,08 puntos (del 80,75% al 81,83%).
Por el contrario, la carrera de Medicina se mantiene como la que arroja un rendimiento más paritario en el periodo analizado. Tanto ellos como ellas se sitúan por encima del 90% en el porcentaje de créditos superados, con una diferencia por debajo de un punto en el curso 2024-25. Los resultados en ambos sexos se han mantenido por encima de esta marca en toda la serie histórica, con la misma leve diferencia entre ambos perfiles de estudiante.
En el grado de Enfermería, por su parte, también se ha producido una aproximación entre los resultados de hombres y mujeres. En 2015-2016, la brecha a favor de las estudiantes rozaba los cuatro puntos (93,54% frente a 89,84%, una distancia de 3,70 puntos). Diez años después, la brecha se ha reducido a menos de la mitad: en 2024-2025 se sitúa en 1,63 puntos, con las universitarias alcanzando un 94,06% y los varones escalando hasta un 92,43% tras una progresión continuada. En ambos sexos se constata una mejoría en los resultados académicos en la última década, aunque este aumento se ha producido a un mayor ritmo en el caso de los varones.
En el bloque que engloba a Otras Ciencias de la Salud —área que reúne grados como Farmacia, Fisioterapia, Odontología o Nutrición— la tendencia se reproduce. Si en el ejercicio 2017-2018 la distancia favorable a las mujeres llegó a los 4,19 puntos porcentuales (85,96% frente a 81,77%), en el último curso registrado ha descendido a 1,37 puntos (86,52% frente a 85,15%), marcando el mínimo de la década.
En la evolución de los resultados académicos, incluso el pico de rendimiento en el curso 2019-20 a causa de la pandemia, no ha detenido esta progresión hacia el acercamiento. Aunque aquel año se registraron los récords históricos de rendimiento —con picos del 95,62% en Enfermería y del 95,59% en Medicina para las alumnas—, ambos grupos aumentaron sus aprobados de manera proporcional. Tras el retorno a la normalidad presencial en las universidades, se mantuvo la tendencia hacia el estrechamiento de la brecha.
La tendencia de unos mejores resultados entre las estudiantes no es exclusiva de la rama de las Ciencias de la Salud y tiene implicaciones compartidas con el resto del ámbito universitario. El mejor desempeño académico de las universitarias choca con la realidad del mercado, que sigue dejando palpable una brecha de género en la que ellas salen peor paradas. Una investigación publicada en la European Public & Social Innovation Review concluye que, aunque las mujeres obtienen un rendimiento más alto, mejores notas y menores tasas de abandono en las aulas, persiste una acusada segregación por titulaciones y ciclos que lastra su posterior acceso al empleo. Esta disparidad se prolonga en la propia carrera profesional, donde las mujeres afrontan una estabilización laboral más tardía y peores condiciones salariales, lo que evidencia que el éxito académico femenino no garantiza por sí solo el fin de la brecha profesional.
