"Vas a empezar a trabajar a los 50 años". Esta era la frase que más le repetían a Claudia Gudiel cuando consiguió entrar en Medicina tres años después de su primer intento. Su objetivo desde niña siempre fue ser médica, pero alcanzarlo implicó superar varios obstáculos: cursar dos grados superiores -uno de ellos lo abandonó- y pasar incontables noches en vela preparándose para la PAU, a la que se presentó cinco veces. Después de tanto esfuerzo, el año pasado entró en la facultad con una sensación agridulce: fastidiada por haber empezado "tan tarde", pero orgullosa de estar donde siempre había soñado.
Cuando sus familiares preguntaban a Gudiel qué quería ser de mayor, siempre recibían la misma respuesta: "Quiero ser médica". Ese objetivo no cambió con los años y, cuando llegó a la Prueba de Acceso a la Universidad, tenía la esperanza de conseguirlo.
Quizá fueron los nervios o que no iba lo suficientemente preparada. En cualquier caso, Gudiel no consiguió la nota de corte suficiente para acceder al grado de Medicina. "Fue una decepción conmigo misma", reconoce a Redacción Médica. Siempre había sido su "única opción" y ahora se encontraba totalmente perdida.
Alternativas para entrar a la carrera de Medicina
Tenía varias cartas sobre la mesa para elegir su próximo movimiento, y decidió cursar el grado superior de Anatomía Patológica. Lo hizo sin ganas; no era donde quería estar, y eso le pasó factura los primeros días. "Estaba demasiado decepcionada y no me interesaba nada", ha admitido. Así que, para no perder más tiempo, al mes de comenzar la formación optó por abandonarla.
Nada más renunciar, retomó su objetivo inicial: entrar a Medicina. Volvió a prepararse la PAU, centrándose especialmente en Matemáticas, la asignatura con la que había 'pinchado' el año anterior. "Esa vez, fallé en Lengua", dice lamentándose. Tuvo una nueva oportunidad en la convocatoria extraordinaria, donde solo se presentó a la parte general y, aunque mejoró sus puntuaciones, no fueron suficientes para ingresar al grado.
Un sobresaliente en una FP para entrar a Medicina
Gudiel empezaba a desesperarse. Para no estar parada durante sus intentos por entrar a Medicina, se matriculó en otro grado superior, esta vez, el de Laboratorio Clínico y Biomédico. Sacó un sobresaliente de media, una nota que le permitía acceder a Medicina desde el ciclo formativo y centrarse en las pruebas específicas para mejorar su puntuación. "Me presenté por quinta vez a la Selectividad y logré una muy buena puntuación", reconoce aliviada porque podría formarse como médica.
Ahora estudia segundo de Medicina en la Universidad Complutense y recuerda con felicidad el momento en el que recibió la noticia de que entraría a la carrera. "Fue todo un alivio", se ha sincerado. Sin embargo, aunque consiguió su objetivo, también sintió una sensación agridulce. "Entraba tres años más tarde", subraya. No obstante, ese sentimiento es cosa del pasado y, con ganas y ambición, ya se ve con una bata blanca recorriendo los pasillos del hospital.
