Aunque la tasa de abandono en la carrera de Medicina sea una de las más bajas de la universidad española, el fenómeno existe. La falta de una vocación sólida, sumada a la alta exigencia del grado, termina por erosionar la salud mental de algunos alumnos, que deciden renunciar a la idea de ser médicos para explorar otras vías con menos desgaste y mayor realización personal. Ahora bien, ¿hasta qué punto los estudiantes conocen casos de abandono? La mayoría de los consultados por este periódico apenas conoce situaciones cercanas. Solo dos de ellos recuerdan haber visto a un compañero hacer las maletas, mientras que otro conoce a una compañera que se plantea renunciar cuando apenas lleva un mes de curso.
A las puertas de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, Victoria Taboada se refugia de la lluvia junto a varios alumnos a la espera de su siguiente clase. Entre ellos ya no está una compañera con la que estudiaba el año pasado y que este curso ha dejado su pupitre libre. "Le gustaba Medicina, sí, pero no lo suficiente", cuenta a Redacción Médica. Su caso responde a un cambio radical en su formación, ya que acaba de empezar Física, que era otra de sus "inquietudes".
Abandonar Medicina y cambiar de carrera universitaria
Casos como el que cuenta Taboada son difíciles de encontrar, aunque no imposibles. María Dolores Delgado, que cursa tercero, mantiene relación con dos antiguas compañeras que abandonaron la Medicina. Es consciente de la decisión tan difícil de renunciar a una carrera que requiere tanto sacrificio en el acceso. Sin embargo, es tajante con su opinión respecto a quienes deciden renunciar a la formación: "Si lo hacen, es porque lo tienen muy claro".
En el aula de Esther Pérez, estudiante de primero, hay una compañera que ya ha manifestado su intención de cambiarse de carrera. Tampoco le ha sorprendido. Tenía varias opciones por delante, pero decidió entrar a Medicina y no ha cumplido con sus expectativas. Según cuenta esta futura médica, su amiga pretende 'aguantar' todo el año y cambiarse a otra rama sanitaria en la que quizá pueda convalidar alguna asignatura.
Ya sea por falta de vocación, por la dificultad de la carrera o por cualquier otro motivo, todos los entrevistados por este medio coinciden: abandonar Medicina es respetable y no debe considerarse como un fracaso. "Si no te gusta, no vas a conseguir los resultados que quieres. Y si los consigues, vas a ser médico infeliz, y eso no va a ayudar a nadie", han sentenciado.