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Un reciente estudio publicado en la revista científica BMC Medical Education aporta luz sobre las verdaderas causas que llevan a los estudiantes de Medicina a desarrollar una alta dependencia de la Inteligencia Artificial para sus tareas académicas, siendo la mala gestión del tiempo el gran motivo para depender de estas herramientas.

El análisis, realizado mediante un modelo de ecuaciones estructurales de mínimos cuadrados parciales (PLS-SEM) sobre una muestra de 310 estudiantes de la carrera de Medicina (MBBS) de todos los cursos, reveló que la procrastinación es el factor con mayor impacto estadísticamente significativo en la dependencia de la IA. Los hallazgos sugieren que los alumnos que posponen sistemáticamente el cumplimiento de sus deberes recurren a la IA como una solución rápida para entregar trabajos y cumplir con los plazos límite sin invertir el esfuerzo o tiempo necesario para un aprendizaje profundo.

Por el contrario, el estrés académico no mostró ninguna asociación significativa con la dependencia de la IA. Según los investigadores de la Universidad Médica Jinnah Sindh (JSMU) en Karachi, Pakistán, esto indica que el uso intensivo de la tecnología está más vinculado a patrones de autorregulación y conducta que a una respuesta directa ante la sobrecarga de trabajo o la presión del plan de estudios.

Los datos descriptivos del informe muestran una adopción prácticamente universal de estas tecnologías entre el alumnado analizado. ChatGPT se posiciona como la herramienta más utilizada, empleada por el 94.19 por ciento de los encuestados, seguida por Meta AI (62.26 por ciento) y Gemini (38.06 por ciento). El 90.97 por ciento de los participantes declaró utilizar la IA fundamentalmente para asistencia académica, mientras que un 65.81 por ciento la utiliza como apoyo en la redacción.

El modelo analítico también evaluó la influencia de las expectativas de rendimiento y la autoeficacia. Ambos factores mostraron pequeñas asociaciones positivas y significativas con la dependencia de la IA, lo que sugiere que los estudiantes con mayor confianza en sus capacidades no necesariamente evitan la IA, sino que pueden sentirse más inclinados a experimentar con ella como una extensión de sus competencias.

Recomendaciones para las escuelas de Medicina

Ante estos resultados, los autores del estudio —encabezados por Kiran Abdul Sattar y Shafaque Fatima— señalan que las estrategias institucionales no deben enfocarse únicamente en restringir el uso de la tecnología, sino en “fomentar habilidades de gestión del tiempo y autorregulación personal”. Para ello, invitan a los estudiantes a participar en talleres de gestión del tiempo. Su indicación para las universidades es que evalúen la capacidad de razonamiento y regulen expresamente el uso de la IA.

“La Inteligencia Artificial debe entenderse como una herramienta de apoyo al desarrollo académico dentro de un marco de orientación institucional, y nunca como un sustituto del aprendizaje independiente ni del pensamiento crítico imprescindible en la práctica médica”, concluye el informe.