La formación de un odontólogo comienza mucho antes del primer paciente. La adquisición de habilidades manuales, la precisión técnica, la coordinación y la capacidad de tomar decisiones clínicas requieren horas de entrenamiento, repetición y práctica. Con este objetivo, la Universidad Europea lleva más de una década desarrollando una apuesta por la innovación aplicada a la enseñanza de la Odontología en sus campus de Madrid, Valencia y Andalucía. Según los datos recopilados por el profesor Sompop Bencharit, de la University of North Carolina, solo alrededor del 7 % de las facultades de Odontología del mundo utiliza esta tecnología de forma estructurada, lo que sitúa a la Universidad Europea a la vanguardia de la innovación educativa en este ámbito.
En los tres campus, la tecnología funciona bajo el mismo principio: los simuladores hápticos Simodont® reproducen la anatomía del paciente mediante modelos tridimensionales de alta precisión y recrean, además, la sensación táctil del tejido dental, la resistencia de los materiales y el comportamiento real de los instrumentos durante un procedimiento. Gracias a ello, el estudiante puede practicar una misma técnica tantas veces como necesite antes de aplicarla sobre un paciente, de forma que el error deja de ser un riesgo y se convierte en una herramienta de aprendizaje.
La experiencia de la Universidad Europea con la simulación virtual y háptica aplicada a la Odontología se remonta a 2016 cuando el campus de Madrid puso en marcha un Smart Lab en el que los estudiantes podían experimentar con simuladores de realidad virtual. Un año después, en 2017, la Institución dio un nuevo paso con el desarrollo de un laboratorio virtual inteligente para talleres de habilidades en Odontología, también en Madrid.
Desde entonces, la tecnología no ha dejado de crecer dentro de la Institución. Hoy, el campus de Madrid dispone de un Smart Lab de Odontología equipado con siete entrenadores hápticos Simodont®, integrados en la formación de los estudiantes desde los primeros cursos. Esta misma experiencia se trasladó en 2024 al campus de Valencia, cuyo Smart Lab cuenta con cuatro unidades Simodont® destinadas a las prácticas preclínicas, y donde en 2025 la tecnología comenzó además a formar parte de investigaciones sobre su impacto educativo.
En 2026, esa misma trayectoria ha llegado a Andalucía con la incorporación de tres simuladores hápticos Simodont® en el campus de Málaga, lo que convierte a la Universidad Europea en la primera institución de la región en poner este sistema de simulación a disposición de sus estudiantes de Odontología. Se trata, además, de la primera institución de la región en integrar simulación háptica e inteligencia artificial en los estudios de Grado y Postgrado, a través de su nuevo Smart Lab en Málaga.
El error como herramienta de aprendizaje
“Gracias a ello, el estudiante puede practicar una misma técnica tantas veces como necesite antes de aplicarla sobre un paciente, de forma que el error deja de ser un riesgo y se convierte en una herramienta de aprendizaje”, explica Salvatore di Donna, director del Postgrado en Odontología y Relaciones Institucionales de la Universidad Europea.
“La simulación no sustituye la práctica clínica, sino que la hace más segura, más eficiente y mejor preparada. El estudiante repite el procedimiento las veces que necesite, recibe información objetiva sobre su evolución y llega al paciente con mucha más experiencia acumulada”, detalla Di Donna.
En los campus donde ya cuentan con Smart Lab, la simulación se combina con inteligencia artificial capaz de registrar cada movimiento del estudiante, analizar su precisión, identificar errores repetitivos y ofrecer una evaluación objetiva basada en datos. “No sustituye al profesor ni a la experiencia clínica, sino que los complementa y los prepara”, subraya Di Donna.
Una misma apuesta en tres territorios
La llegada de los simuladores a Málaga no es una iniciativa aislada, sino un nuevo capítulo de una misma estrategia de innovación que la Universidad Europea despliega en Madrid, Valencia y Andalucía. Con la mayoría de las facultades del mundo formando todavía a sus estudiantes sin sacar partido a esta tecnología, “la simulación háptica se perfila hoy como una ventaja competitiva para las instituciones que deciden apostar por ella”, apunta Di Donna.
“La pregunta ya no es si la simulación háptica llegará a la formación odontológica, sino qué universidades van a liderar ese cambio. Nuestro objetivo nunca ha sido eliminar el error, sino anticiparlo, y ahí es donde empieza la verdadera innovación”, concluye Di Donna.
