En su día de descanso, Sara Gumiel disfruta de uno de sus mayores placeres, la lectura, cuando recibe la llamada de Redacción Médica para una entrevista. Es enfermera, pero lleva toda la vida luchando por entrar a Medicina. Siempre lo ha tenido claro y lo ha intentado en numerosas ocasiones: repitiendo la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), pidiendo un traslado del expediente y presentándose a los exámenes de ingreso en la privada. Ninguna de ellas resultó efectiva. Lejos de darse por vencida, y tras obtener un sobresaliente en un máster, ha entrado en Medicina por la vía de titulados. Ahora, pretende conseguir el título en tiempo récord: en tan solo cuatro años.
El vínculo entre Gumiel y la Medicina no tiene una explicación clara. Nadie de su familia es médico ni está relacionado con el sector sanitario, pero ella siempre ha sentido una conexión única con esta profesión. Desde niña ya soñaba con pasearse con una bata blanca por los pasillos del hospital viendo a los pacientes, y ha 'peleado' para que esa imagen se hiciera realidad.
Sin embargo, cuando recibió sus notas de la PAU se llevó un jarro de agua fría. "La media de las universidades es muy exigente y no me llegó", ha lamentado al recordarlo. Pero ese espíritu no se desmoronó, y decidió probar suerte con Enfermería, un grado que le sorprendió gratamente cuanto más lo iba estudiando. "Era un mundo desconocido para mí", ha afirmado, y añade que le ayudó a descubrir el rol asistencial de las enfermeras en el Sistema Nacional de Salud (SNS).
Vocación por la Medicina
Dentro de su clase, había otros compañeros con su misma vocación por Medicina. Pero mientras algunos de estos estudiantes decidieron centrarse en desarrollar su carrera en Enfermería, ella no podía quitarse esa "espinita" clavada. Y le perduró hasta que terminó el grado. De hecho, intentó trasladar su expediente a Medicina, pero había tan pocas plazas que desestimaron su petición.
Una vez con el título en la mano, comenzó a trabajar como enfermera. Eso sí, sin olvidar cuál era su meta realmente. "Me volví a presentar a Selectividad dos veces para entrar a Medicina, pero nada", ha lamentado. Y no solo probó esta vía, sino que también hizo las pruebas de acceso a una universidad privada, pero terminó por desechar esa idea.
Formas de entrar a Medicina sin PAU
Sin casi más balas en el cartucho, encontró la opción que finalmente le permitiría entrar: el acceso por la vía de titulados universitarios. Esta opción permite utilizar la nota de una carrera, un máster o un ciclo superior para ingresar a la carrera. Esta opción también presentaba un problema: había solo un 2 por ciento de plazas reservadas a estudiantes. Por tanto, tenía que encontrarse entre las mejores puntuaciones.
Como su nota en Enfermería no llegaba al sobresaliente -sacó un 8,3 de media-, optó por cursar un máster durante un año. Se centró como nunca antes lo había hecho y consiguió una nota superior al 9. Con ese resultado y por esa vía, la han admitido en la Facultad de Medicina de la Universidad de Bilbao.
La organización a partir de ahora será complicada. Su idea es pedir una reducción de jornada y ejercer de enfermera los fines de semana y festivos, y entre diario centrarse en la universidad. Es consciente de lo que quiere intentar y de lo que supondrá en su vida. "Creo que voy a tener poca vida social", ha reconocido. No obstante, tiene claro que de esta manera es como quiere afrontar los próximos años. Además, no quiere dejar la Enfermería porque, si la abandona, la penalizarían un año "sin trabajar".
En la actualidad, afronta el futuro con unas ganas difíciles de describir. "Estoy deseando ver cómo se desarrolla todo", ha admitido. Las clases ya han empezado, pero recibió este miércoles la noticia de que la admitían en Bilbao y comenzará el lunes su primer día. Está entusiasmada, y considera que, gracias a sus conocimientos en Enfermería, conseguirá convertirse en una profesional que diagnostique, cuide y empatice con el paciente a partes iguales.
