Publicada

Sanidad y tecnología van de la mano. El avance técnico define la atención de pacientes, por lo que los profesionales tienen que adaptarse a los designios de la innovación. Este proceso de amoldamiento no se reduce a la vida laboral, sino que debe comenzar en las aulas universitarias. Así, la formación en nuevos modelos y herramientas acostumbra a mencionarse en las reformas de los planes de estudios de los grados de Ciencias de la Salud. Odontología no es una excepción. En concreto, tres pilares marcan los futuros cambios en la titulación. Eso sí, sin perder de vista el núcleo de los estudios: la persona.

El presidente de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Odontología de España, Lluís Giner, ha resaltado la importancia de reforzar en los estudios universitarios la Teleasistencia, la Odontología Digital y la Inteligencia Artificial. En el caso de la primera, el responsable del grado ha insistido en el aprendizaje de su uso, especialmente para garantizar la asistencia bucodental en pacientes con alguna discapacidad o residentes en lugares aislados. “Este instrumento tuvo un impacto súbito durante la pandemia y ahora que se ha vuelto a la normalidad parece una herramienta residual”, ha comentado a Redacción Médica.

Por su parte, Giner ha incidido en mantener el avance en la enseñanza de la Odontología Digital. El empleo de escáneres intraorales, sistemas CAD/CAM -usados para el diseño y fabricación de prótesis o coronas dentales-, impresoras 3D o radiografías y TAC 3D forman parte del currículo de los egresados en España. "La mayoría de nuestros titulados cuentan con estas competencias", ha apuntado. Algo más rezagada se encuentra la implantación de la Inteligencia Artificial, pese a que cada vez más facultades presentan los instrumentos derivados de ella a su alumnado. "Hay que programar formación teórica y práctica, además de mostrar cómo esta interactúa con el entorno sanitario", ha explicado.

Presencia de la tecnología en el plan de estudios

Actualmente, la innovación tecnológica aparece en la titulación odontológica como competencia transversal. Así, no existe ninguna materia específica para las nuevas técnicas o herramientas, sino que estas se enseñan al alumnado en la asignatura que más encaje con su área de empleo, ya sea Periodoncia, Cirugía Dental, Endodoncia u Ortodoncia.

No obstante, la estructura de los planes de estudio podría cambiar. La Directiva Delegada 2024/782 de la Comisión Europea, incorporada ya en la legislación española, aboga por un refuerzo de las competencias del odontólogo. En concreto, la actualización normativa impulsa el fortalecimiento de las materias médico-biológicas, pero también las ramas específicas para dentistas. En este último grupo, se hace referencia a las Tecnologías digitales aplicadas a la Odontología. Su aprendizaje por parte del alumno se considera imprescindible para el ejercicio profesional.

Así, este nuevo listado de funciones se aplicará en la Orden CIN del grado, donde se determinan las competencias que tienen que adquirir los dentistas durante la formación universitaria. De momento, esta norma no se actualiza desde 2008.

Sin perder de vista al paciente

A pesar del interés en la incorporación de las novedades tecnológicas, el presidente de la Conferencia de Decanos de Facultades de Odontología de España ha recordado que el objetivo final del grado es la asistencia de pacientes. "Los cambios innovadores implican un esfuerzo importante y, en ocasiones, nos pueden apartar de la misión central de nuestro trabajo", ha aseverado. La persona es el centro del ejercicio profesional, por lo que el dentista tiene que "comprender las necesidades del usuario que acude a su consulta".

Las nuevas tecnologías mejoran el proceso asistencial y dan respuesta a múltiples incidencias sanitarias. Incluso, ayudan a promocionar el autocuidado y la prevención de patologías orales. Por lo tanto, el alumnado debe formarse en ellas, pero no focalizar toda su atención. "Simplemente son un aliado", ha manifestado Giner. El eje de la titulación no deja de ser humanista, independientemente del progreso técnico. Antes, ahora y siempre.