Tan solo un año después del acto de toma de posesión, José Luis Gómez Urquiza se enfrenta, como decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de Ceuta, a la mayor crisis migratoria que ha registrado la ciudad autónoma. Con el inicio del curso académico en menos de dos semanas y con la preocupación de que haya alumnos que decidan renunciar a su formación, desde la universidad trabajan a contrarreloj para implantar medidas que garanticen la seguridad de sus estudiantes y permitan mantener una formación “de calidad”, entre ellas, la posibilidad de impartir online las clases de las últimas horas de la tarde, cuando ya es de noche, siguiendo el modelo implantado en la pandemia.
La llegada de cerca de 80.000 migrantes desde Marruecos ha roto los esquemas de la ciudad autónoma y de toda la comunidad universitaria. No obstante, al otro lado del teléfono, Gómez Urquiza asevera a Redacción Médica que el campus de la facultad no ha tenido "ninguna incidencia” y está “totalmente controlado”.
El pasado lunes, el rector de la universidad declaró la situación de emergencia y activó el plan de respuesta institucional. Una medida que ha derivado en la constitución de un comité de emergencia para la elaboración de medidas que afronten esta crisis humanitaria.
Medidas universitarias ante la crisis de Ceuta
Aunque todavía no hay ninguna propuesta aprobada, durante las reuniones que el comité ha celebrado se han tratado temas como la incorporación de personal de seguridad en los accesos al campus y la posibilidad de que los estudiantes tengan que identificarse para acceder a las aulas.
La situación es de extrema complejidad. Aunque reconoce que no tiene constancia de que haya estudiantes que hayan renunciado a su plaza en Enfermería, sí ha recibido correos de alumnos de primero preocupados por la situación de la ciudad. “Es comprensible”, ha afirmado, y añade que es normal que, al no conocer la ciudad y ver las noticias diariamente, sientan “miedo e inseguridad” semanas antes de comenzar el nuevo curso.
Miedo y preocupación entre las estudiantes de Enfermería de Ceuta
No son los únicos que han trasladado sus inquietudes. Uno de los centros de estancia temporal de migrantes está ubicado justo al lado del hospital en el que las estudiantes de Enfermería hacen prácticas y, en cuanto han sido conscientes, han trasladado a la universidad la “inseguridad” de tener que atravesar todos los días esa zona. “Les genera algo de incertidumbre o de miedo”, ha subrayado el decano, aunque afirma que mantiene el contacto constante con enfermeras y coordinadores de prácticas del hospital y les han garantizado que su interior es “seguro”.
Al final, el objetivo de la universidad es lograr que las futuras enfermeras puedan realizar sus prácticas con total normalidad. Para conseguirlo, se ha propuesto, de acuerdo con la ciudad autónoma, el uso de algún microbús para transportar al estudiantado. “También se plantea abrir plazas de prácticas en otras ciudades con convenio, aunque Ceuta sigue siendo un gran sitio para formarse”, ha especificado.
¿Caerán las matriculaciones en Enfermería si la crisis en Ceuta se alarga?
Lo que sí teme Gómez Urquiza es la hipotética caída de matriculaciones para el próximo curso escolar. Este año, las primeras inscripciones se han realizado antes de la entrada de los migrantes y, por tanto, la demanda del grado no ha caído. Pero si la crisis no se ha resuelto antes de la próxima Selectividad, cree que la demanda del grado de Enfermería en Ceuta se verá afectada.
Pero, como reto, Gómez Urquiza lo tiene claro: no quiere que ningún estudiante tenga que renunciar a estudiar Enfermería en Ceuta por la crisis humanitaria ni que su formación se vea afectada. Para lograrlo, además de las medidas indicadas, si es necesario, adaptarán las clases teóricas a la modalidad online en las últimas horas de la tarde, cuando ya es de noche.
