Con tan solo 13 años, Lucie Le Balc'h ha conseguido algo que parece sacado de una película: saltarse cuatro cursos de golpe y terminar Bachillerato. Tampoco ha sido nada convencional su trayectoria académica. A los 10 años, cuando quiso entrar al instituto Michelet de Niza, fue diagnosticada con altas capacidades, con un coeficiente intelectual de 149. Pese a su precocidad académica, ella siempre ha tenido claro hacia dónde quiere orientar su futuro: la Medicina y, especialmente, la Neurología. "El hecho de poder ayudar a pacientes siempre me ha importado mucho", afirma a Redacción Médica.
Pero detrás de un expediente brillante hay un recorrido marcado también por la constancia, la música, los idiomas y, especialmente, por un entorno que, según ella misma, ha sido determinante para su desarrollo. "El acompañamiento, la atención y la implicación personal de los profesores son, sin ninguna duda, factores de mi resultado en el bachillerato", señala.
Un éxito marcado por el entorno y la perseverancia
A lo largo de su escolaridad en Francia, Lucie ha saltado cuatro niveles: 'CP, CE1, cinquième y quatrième', equivalentes a los primeros cursos de Primaria y a dos cursos de la Educación Secundaria Obligatoria. Antes de llegar a Bachillerato, además, pasó parte de su infancia en el extranjero: tras cursar Infantil en Francia, se trasladó a Rusia, donde estudió en un centro de enseñanza inglesa.
Pero si hay un momento que Lucie destaca como fundamental en su trayectoria fue precisamente su llegada al instituto Michelet, en Niza, y que marcó un punto de inflexión en la joven. "Fue el catalizador de mi desarrollo personal, sin el cual mi interés escolar probablemente habría disminuido", explica la estudiante, quien agradece a cada uno de los profesores con los que se ha encontrado por el camino.
Lucie tampoco ha tenido nunca problemas por compartir el aula con alumnos considerablemente mayores que ella. "Creo que siempre he tenido mucha suerte a lo largo de mi escolaridad porque mi entorno siempre fue muy acogedor; siempre nos llevábamos muy bien entre compañeros", asegura. También considera que haber crecido junto a sus dos hermanas mayores contribuyó a que esa diferencia de edad le resultara "más natural".
"Creo que siempre he tenido mucha suerte a lo largo de mi escolaridad porque mi entorno siempre fue muy acogedor; siempre nos llevábamos muy bien entre compañeros"
Piano, idiomas y una preparación constante
Terminar el Bachillerato a una edad tan temprana no significa que Lucie haya dejado de lado la preparación de los exámenes. De hecho, durante su etapa en el instituto Michelet, el entrenamiento para las pruebas formaba parte habitual de su rutina. "En mi instituto, cada semana teníamos un DST (examen escrito) tipo Bachillerato, lo que me acostumbró a las pruebas", explica. Con la llegada de los exámenes definitivos, decidió reforzar esa preparación por su cuenta: "Empecé a hacer exámenes de años anteriores por mi cuenta".
Su método de trabajo también parece estar relacionado con una de sus grandes pasiones: el piano. Lucie dedica alrededor de tres horas diarias a la música, una actividad que considera que ha tenido efectos más allá de lo artístico. "Ha desarrollado mi capacidad de concentración y memorización, lo que concretamente me permite dedicar menos tiempo a los repasos", afirma.
También la música le ha aportado otras cualidades que considera importantes para su futuro profesional. "Me ha ayudado a desarrollar mi paciencia, mi rigor y mi perseverancia, que son, en mi opinión, competencias útiles en Medicina", sostiene. Por otro lado, gracias a las estancias en el extranjeros por las expatriaciones de su padre, la estudiante francesa sabe cinco idiomas, aunque señala que el español es una excepción, ya que lo aprendió en el colegio.
De la Ingeniería a la Neurología
Aunque entre sus posibles caminos se encuentra la École Polytechnique, Lucie tiene desde hace tiempo una idea bastante clara del ámbito en el que le gustaría terminar trabajando: la medicina. "Siempre he querido continuar mis estudios en la medicina; el hecho de poder ayudar a pacientes siempre me ha importado mucho", defiende.
Su interés por la Neurología tiene además un componente personal. Lucie relata cómo el contacto con personas afectadas por enfermedades cerebrales, especialmente el Alzheimer, fue lo que la llevó a interesarse por esta especialidad. Sin embargo, no quiere precipitarse. "Me considero un poco joven para dirigirme inmediatamente hacia estos estudios, por eso quiero pasar antes por una gran escuela", explica la estudiante. Aunque su objetivo final podría ser la Medicina, considera que una formación científica más amplia podría abrirle nuevas posibilidades.
En ese sentido, Lucie asegura que la École Polytechnique no sería para ella un camino alejado del ámbito sanitario, sino una forma de acercarse a ella desde otra perspectiva. "Creo que me permitiría adquirir conocimientos sobre ámbitos relacionados con la Sanidad. La Ingeniería y la Medicina pueden complementarse para desarrollar nuevas tecnologías", apunta.
"Me considero un poco joven para dirigirme inmediatamente hacia estos estudios, por eso quiero pasar antes por una gran escuela"
"Un alto potencial intelectual sigue siendo un potencial"
Pese a que su cociente intelectual y sus resultados académicos forman parte habitualmente de las informaciones que se destacan sobre ella, Lucie no considera que un alto potencial intelectual sea, por sí mismo, una garantía de éxito. "Un alto potencial intelectual sigue siendo un potencial: puede concretarse o anularse según nuestras experiencias y nuestros encuentros", afirma.
Precisamente por eso, Lucie también reivindica que no se reduzca su identidad a sus resultados. "Lo que importa sobre todo es aceptar no conocerlo todo de una persona y no reducirla a sus resultados escolares o a su cociente intelectual", señala. Así, cuando se le pregunta qué parte de su vida le gustaría que el público conociera, su respuesta es contundente: "Aparte del piano y de mis estudios, realmente no hay otro aspecto de mi vida que quiera hacer público".
