El Ministerio de Sanidad confirma que el 55 por ciento de la población española mayor de 15 años padece una patología crónica. Esta afirmación coincide con el hecho de que cerca de 10 millones de habitantes -el 20,4 por ciento de la población- forman parte de la tercera edad. Una cifra que no deja de crecer. Así, cronicidad y envejecimiento se posicionan como dos de los grandes desafíos del Sistema Nacional de Salud (SNS). Sendos retos se han de afrontar en hospitales, centros de Atención Primaria y Salud Mental, pero también en las universidades. En este sentido, las facultades de Ciencias de la Salud deben preparar a sus estudiantes para el futuro asistencial que les espera. La respuesta se halla en los planes de estudios.
En este sentido, el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Enfermería (CNDE), Juan Manuel Carmona, ha señalado la importancia de renovar los contenidos de los programas formativos. Para hacer frente a una sociedad más envejecida, con mayor prevalencia de cronicidad, dependencia, fragilidad, soledad no deseada, problemas de salud mental y requerimiento de cuidados de larga duración, se exige que "el modelo formativo no esté centrado exclusivamente en la patología aguda y hospitalaria, sino en la promoción de la salud, la prevención, el seguimiento longitudinal, la atención comunitaria y la continuidad de cuidados".
Además de la adaptación de las titulaciones, el presidente de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Odontología de España, Lluís Giner, ha señalado también la importancia de realizar un cambio de mentalidad en relación con la asistencia de pacientes. En concreto, ha apuntado a la preparación del estudiantado para actuar en centros sociosanitarios y residencias de la tercera edad. "Cada vez tenemos más personas institucionalizadas, que no pueden desplazarse y a las que tenemos que ser capaces de dar atención, diagnóstico y tratamiento mínimo", ha indicado a Redacción Médica. Es más, las instituciones académicas tienen que contar con la infraestructura necesaria para que el alumnado pueda capacitarse en el abordaje de los individuos que no gozan de total autonomía.
Avance competencial
Ante este escenario sanitario, una de las primeras soluciones proviene de la universidad. En el caso de la Enfermería, Carmona ha sostenido que el aprendizaje de estas profesionales debe responder a las necesidades de la población. "Formar enfermeras para el futuro no es únicamente prepararlas para atender episodios agudos, sino capacitarlas para acompañar procesos vitales complejos, prevenir deterioros, promover autonomía y sostener cuidados en una sociedad que progresivamente va a necesitarlos más", ha puntualizado.
En particular, el grado en Enfermería ha avanzado para habilitar la intervención en todos los niveles asistenciales y dotar a las profesionales de capacidades para prevenir complicaciones, educar en salud, adherencia terapéutica y autocuidado; detectar riesgos de manera precoz, atender a la fragilidad, acompañar a pacientes crónicos y apoyar a familiares y cuidadores. Una serie de funciones clave para proteger al paciente que predominará en el mañana.
"Formar enfermeras para el futuro no es únicamente prepararlas para atender episodios agudos"
Así, los estudios enfermeros han adoptado un espíritu más anticipador, en el que competencias como la valoración integral, la gestión de casos, la promoción de estilos de vida saludables y la atención personalizada priman. Eso sí, el presidente de la CNDE ha abogado por incorporar también "la perspectiva de los determinantes sociales de la salud". "No podemos entender los cuidados sin tener en cuenta el contexto familiar, social, económico y comunitario en el que viven las personas", ha sostenido.
Refuerzo preventivo
Giner concuerda con Carmona: la prevención es la base de la seguridad asistencial ante el envejecimiento y la mayor prevalencia de patologías crónicas. Por ello, la formación en esta área debería vertebrar los grados sanitarios, incluido Odontología. "Las acciones preventivas son muy importantes para mejorar la salud de este tipo de pacientes a corto y medio plazo", ha asegurado.
Asimismo, la instrucción de sanitarios debe pasar por la consideración de este tipo de pacientes. "En la actualidad, desde el punto de vista de la medicación ya se tienen en cuenta. También existen programas de posgrado específicos para este grupo poblacional", ha compartido el representante de las facultades de Odontología.
En la actualidad, la puesta en valor de la prevención ha convertido esta antigua materia en una competencia transversal, presente en la mayoría de asignaturas clínicas. Este es el caso de Enfermería y Odontología, pero también de Medicina, Farmacia, Fisioterapia o Psicología. A su vez, las rotaciones en Atención Primaria -especialmente en los grados médico y enfermero- crecen, con la misión de potenciar el seguimiento del paciente crónico. Cambios en los planes de estudio para preparar a los sanitarios para la realidad del mañana.
