Santiago Gutiérrez acaba de lograr el objetivo que perseguía desde niño, aunque su camino no ha seguido el itinerario lineal habitual. Aunque su vocación por Medicina surgió durante la infancia, durante años creyó que estaba fuera de su alcance. "Siempre he sido un alumno de notable, y esto no cambió durante el Bachillerato ni mucho menos durante la Selectividad", explica a Redacción Médica.
Sin embargo, no fue suficiente y con una nota media de 10,5 sobre 14 y sabiendo que no podría acceder directamente al Grado, confiaba conseguir una plaza en alguna facultad gallega de Enfermería. Su idea era mantenerse cerca del ámbito asistencial y comenzar unos estudios relacionados. "El golpe llegó cuando no entré en ninguna de las opciones que marqué y pensé que todo estaba perdido", recuerda.
FP como alternativa para acceder a Medicina
Aquel verano estuvo marcado también por varios problemas personales que le hicieron plantearse abandonar definitivamente el sector sanitario. En medio de su desazón, su madre le planteó la alternativa que le ha abierto las puertas a la universidad: el Ciclo Superior de Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. "El momento en el que entré decidí que esta era la segunda oportunidad que no podía dejar escapar", afirma. Esta decisión acabó convirtiéndose también en un punto de inflexión personal. Gutiérrez no atribuye el salto académico únicamente a una modificación de sus técnicas de estudio, sino a un cambio más profundo en su manera de afrontar sus responsabilidades.
"Tuve que lidiar con la realidad de que mi falta de trabajo, esfuerzo y compromiso me había llevado a no poder estudiar lo que siempre había soñado", reconoce. Poco después de cumplir los 18 años comenzó a vivir solo, con el respaldo de su familia. Esta novedad le obligó a organizar su día a día, establecer límites y asumir las consecuencias de sus propias decisiones. "Me di cuenta de lo que realmente quería en mi vida y de lo que estaba dispuesto a hacer para conseguirlo", señala.
Un nuevo enfoque que se reflejó también en sus calificaciones. Tras dos años ha accedido al grado con una nota de corte de 12,980, obtenida gracias a un 9,33 de media en FP y a las calificaciones de 9 y 9,25 alcanzadas en Biología y Matemáticas Aplicadas en la PAU.
La experiencia en el hospital antes de Medicina
Más allá de permitirle entrar en el grado, la formación recibida en el CIFP Ánxel Casal también le ha hecho confirmar su interés por la asistencia sanitaria antes de iniciar una carrera que puede extenderse durante más de una década entre el grado y la especialización. "Lo que más valoro de haber recibido esta formación sanitaria previa a la carrera es, sin duda, la seguridad de que quiero dedicar mi vida a la sanidad", asegura. De hecho, gracias a las prácticas que realizó en el CHUAC, pudo conocer el funcionamiento del SNS y participar en diferentes actividades clínicas como técnico superior. Uno de los momentos que más le marcó fue su entrada en un quirófano de Neurocirugía para observar el trabajo del equipo.
"Quién me habría dicho a mí que con 19 años iba a estar en un quirófano viviendo de cerca el trabajo del equipo quirúrgico. Ha sido un sueño hecho realidad", relata. Además, el contacto directo con el hospital le ha ayudado a comprender cómo se coordinan los distintos perfiles que intervienen en la atención. "Estos tres meses me han ayudado a comprender el papel de cada profesional en el ámbito hospitalario y a confirmar que quiero formar parte de él", añade.
Aunque todavía no puede comparar la FP con la enseñanza universitaria, sí destaca el componente práctico de esta formación, la especialización técnica y la necesidad de colaborar con otros compañeros. "El trabajo en equipo, la orientación práctica de los estudios y la especificidad exigida son algunos de sus muchos puntos fuertes", sostiene.
"No todos los que pueden estudiar Medicina pueden ejercerla"
El recorrido de Gutiérrez cuestiona la idea de que el único acceso válido a Medicina sea obtener una calificación sobresaliente en Bachillerato y entrar directamente en la facultad. Para este técnico, la nota no garantiza por sí sola que un aspirante reúna las características necesarias para desarrollar la profesión. "No creo que tenga que establecerse una selección en función de quién tiene mejores o peores cualidades para la Medicina, sino de quién realmente tiene vocación y va a demostrar pasión por la práctica médica", argumenta.
El futuro estudiante distingue, además, entre tener capacidad para superar la carrera y estar preparado para ejercer en contacto con los pacientes. "Existen muchas personas con las cualidades requeridas para estudiar Medicina, pero menos con las requeridas para ejercer la profesión", sostiene. Así, en su opinión, realizar previamente un ciclo sanitario no debería considerarse únicamente una vía alternativa de acceso, sino una oportunidad para comprobar si la realidad asistencial se corresponde con las expectativas del estudiante. "Puede suponer una decisión madura que te permite conocer la realidad del campo en el que quieres profundizar tus conocimientos y desarrollar tu vida laboral", explica.
Una visión menos jerárquica de la sanidad
Su experiencia como técnico superior también ha condicionado su forma de entender la organización hospitalaria. Haber trabajado junto a profesionales de distintas categorías le ha permitido valorar la aportación de cada perfil y observar la importancia de la coordinación multidisciplinar. "Ser técnico superior en Imagen para el Diagnóstico y haber compartido experiencias con muchos profesionales me ha ayudado a entender la estructura del hospital y a respetar la labor de cada uno de los que componen la sanidad", afirma.
Este aprendizaje será uno de los elementos que llevará consigo cuando comience Medicina. "Espero que este respeto por los compañeros siga siendo una constante en mi vida, ya sea como técnico, como posible médico o como persona en general", añade.
Por el momento, sus preferencias se reparten entre tres especialidades: Cirugía Torácica, Anestesiología y Reanimación y Medicina Nuclear. No obstante, asume que sus intereses pueden cambiar a medida que conozca otras áreas durante la carrera. Pero por encima de la especialidad, mantiene el propósito que le llevó a buscar distintas fórmulas para entrar en Medicina. "Mi objetivo es ayudar a las personas que tienen que lidiar con un problema de salud en sus vidas", concluye. "Aspiro a ser un médico cercano, empático y con el que los pacientes se sientan seguros y acompañados".
