La marea verde en defensa de la enseñanza pública se ha expandido desde este jueves por todas las facultades de Ciencias de la Salud madrileñas. Estudiantes y profesores de Medicina, Enfermería y demás grados del ámbito sanitario están llamados este miércoles y jueves a la huelga en protesta por la “asfixia económica” a la que denuncian que está sometiendo el Gobierno de la Comunidad de Madrid a la enseñanza superior.
La jornada de este miércoles ha estado marcada por una movilización que ha dejado las aulas desiertas. De Alcalá de Henares a Alcorcón, los campus sanitarios de las seis universidades públicas han secundado esta protesta para denunciar la falta de recursos y la insuficiente dotación presupuestaria. La movilización ha llegado a las calles de la capital para hacer visible el malestar de la comunidad universitaria con las políticas del Ejecutivo autonómico. Desde la universidad madrileña advierten de la situación crítica que afrontan las facultades y el desesperanzador pronósitico que dibuja, no solo para la formación en Ciencias de la Salud, sino para el futuro del sistema sanitario.
Por el campus de Alcorcón de la Universidad Rey Juan Carlos han pasado poco más de un centenar de alumnos en los primeros compases de la mañana, según relata a este medio Víctor Solas, estudiante de fisioterapia en la citada universidad. Como participante en uno de los piquetes informativos organizados en esta mañana, el alumno describe la estampa de tranquilidad en el centro que refleja el buen grado de seguimiento de la huelga. A excepción de un par de clases en Medicina, donde apunta que habría entre una y dos decenas de alumnos, señala el buen grado de concienciación y seguimiento: "A la gente que hemos estado preguntando estaban informados más o menos en un 80% de los casos".
En la Universidad de Alcalá, la profesora María Sandín describe un ambiente reivindicativo en la movilización convocada frente al vicerrectorado, aunque reconoce que "me hubiera gustado una mayor movilización". A este respecto, apunta que en el campo de las Ciencias de la Salud, el estudiantado es tradicionalmente menos propenso a la movilización. No en vano, subraya que las carencias afectan a estas facultades igual: "Se nota muchísimo la forma de cubrir las plazas, estamos infradotados y tenemos que dar muchísimas horas a grupos de estudiantes cada vez más grandes". Algo que resalta que tiene un impacto directo sobre la calidad asistencial. A su juicio, la principal motivación de esta movilización es revertir la tendencia a la "privatización" de la enseñanza superior para garantizar que siga siendo un recurso accesible para las clases medias y trabajadoras en el futuro.
Precariedad laboral y endeudamiento
Desde el punto de vista de los docentes, el profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud de la URJC Jesús Esteban vaticina un futuro complicado desde el punto de vista presupuestario para su universidad y el conjunto de los centros públicos. En la URJC, apunta que las cuentas han permitido tirar de remanentes para sobrevivir, aunque pronostica una tendencia al endeudamiento como ya está ocurriendo en otros centros: "En la Complutense han llegado a tener que pedir un préstamo para pagar el uso corriente y en la URJC vamos por el mismo camino".
"Tenemos más gastos que ingresos porque la Comunidad no invierte lo que debe. Hicimos un análisis y en los últimos cinco años las transferencias corrientes del Gobierno autonómico ni siquiera cubren las nóminas", asevera el profesor de Bioestadística en el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública.
Como consecuencia de esta falta de financiación, Esteban apunta que en la Comunidad tienen las matrículas más caras de todo el país, detrás de Navarra, con la salvedad de que la inversión por alumno allí es hasta cinco veces superior, asevera. "Cuando la Comunidad de Madrid pone solo el 80% del coste de transferencias corrientes, el resto lo pagan las familias", lamenta el docente. Tras años de infrafinanciación, señala que el acuerdo alcanzado con los rectorados a nivel autonómico no basta para hacer frente a las carencias estructurales del sector. "O cambia la política de financiación por parte de la Comunidad de Madrid o la universidad pública está en serio peligro"
Otra consecuencia de esta falta de medios económicos y materiales es la precariedad de la carrera académica. Esta es una realidad que conoce bien Sarai Pazos, como doctoranda en Psicología. En el día a día de la comunidad universitaria, Pazos señala que las carencias se traducen en "aulas abarrotadas", limitaciones de espacios para prácticas docentes y falta de medios para llevar a cabo proyectos e investigaciones. En el caso de perfiles como el suyo, la falta de ofertas de contratos pre-doctorales es la principal barrera que se encuentran a la hora de desarrollar su carrera académica. "No hay dinero para comprar equipamientos, ni para tratar de publicar en revistas científicas. Si no te lo financia la universidad, tienes que sacarlo de tu bolsillo", lamenta a este respecto.
