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El próximo 18 de septiembre se conocerá al que será el nuevo decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia (UMU). Después de que Carmen Robles se jubilara y dejara el puesto libre a la espera del próximo en ocupar el cargo, actualmente son dos los candidatos que se disputan el decanato: Gracia Adánez y Eduardo Osuna.

Para la candidata Gracia Adánez, profesora de la Universidad de Murcia, donde ha sido coordinadora de Medicina junto a Carmen Robles, médica del servicio de Urgencias del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia y presidenta de la Sociedad Española de Simulación Clínica y Seguridad del Paciente, presentarse al decanato supone culminar una reflexión que lleva tiempo haciendo. Además, su paso por el equipo de gobierno de la facultad como vicedecana de Simulación Clínica y Tecnologías Aplicadas, le ha permitido, según explica a Redacción Médica, conocer de cerca una institución inmersa en una etapa de transformación "académica, docente y organizativa".

Ahora, la profesional quiere dar continuidad a parte de ese camino. "Hay unas bases muy sólidas que se tienen que mantener", sostiene. Entre ellas sitúa la certificación de calidad AUDIT de ANECA y la acreditación internacional WFME, "estándares de calidad" que, a su juicio, obligan a mantener el nivel alcanzado. "Aquí no se puede bajar la guardia", afirma.

Equilibrio entre experiencia y renovación

La candidatura de Adánez está inevitablemente vinculada a la etapa de Carmen Robles, de cuyo equipo formó parte. Sin embargo, ella misma marca distancia respecto a la idea de limitarse a continuar el proyecto anterior y pretende desarrollar un proyecto para los próximos seis años articulado en varios ejes que considera importantes para el futuro de la facultad.

Su apuesta es construir sobre lo que ya existe: "Trabajamos sobre una base sólida que ya está formada y con la que debemos continuar", explica. Y añade: "No es el mismo proyecto, es uno distinto, pero que tiene que crecer sobre las bases que tenemos".

También reivindica el carácter colectivo de su candidatura, resaltando que no quiere que el proyecto se identifique únicamente con su nombre; "Yo me presento a decana, pero no podría presentarme sin el equipo que me acompaña", afirma.

En ese equipo destaca la presencia de perfiles con diferentes trayectorias universitarias, desde personal vinculado y asociado hasta profesores a tiempo completo y miembros jóvenes que, según explica, aportan una renovación generacional. Junto a ellos incorpora personas con experiencia previa en la gestión de la facultad.

Ese equilibrio entre experiencia y renovación resume, en buena medida, el planteamiento con el que Gracia Adánez llega a las elecciones: mantener aquello que considera que funciona, corregir las cuestiones pendientes y preparar a la Facultad de Medicina para una transformación que ya está en marcha.

El relevo generacional, uno de los grandes retos

Si hay una cuestión que Adánez coloca entre las prioridades de su candidatura es la renovación del profesorado. Como explica la profesional, esta Facultad de Medicina se enfrenta a numerosas jubilaciones y necesita, a su juicio, mecanismos que permitan incorporar nuevo talento sin perder el conocimiento acumulado durante años.

En este punto cobra especial importancia el acuerdo con el Servicio Murciano de Salud (SMS). La candidata considera prioritaria su firma, pendiente desde hace años, ya que permitiría desarrollar nuevas figuras docentes vinculadas al ámbito sanitario.

"Tenemos que traer ese talento", explica. Su propuesta pasa por incorporar la figura del profesor ayudante doctor vinculado, que permitiría facilitar la llegada a la universidad de profesionales clínicos que también puedan desarrollar su carrera académica.

Cuando se le pregunta por el principal problema que arrastra la facultad, Adánez evita hablar de "error". Prefiere referirse a una "espina": precisamente, no haber conseguido todavía cerrar ese pacto con el SMS. "Yo espero que en esta nueva etapa de la facultad se pueda firmar. De hecho, yo creo que va a ser inminente", asegura, haciendo hincapié en las negociaciones, las cuales señala “son largas y, en ocasiones, lentas”.

Una facultad más abierta

Otro de los ejes de su proyecto pasa por abrir la facultad. Primero, hacia dentro, conectando a sus diferentes integrantes y a los hospitales y centros sanitarios con los que trabaja; después, hacia fuera, mediante una mayor relación con la sociedad y una apuesta por la internacionalización.

Pero esa apertura también tiene una dimensión más cotidiana. Adánez quiere que quienes estudien y trabajen en la facultad quieran permanecer vinculados a ella. "Tanto profesorado como Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios (Ptgas), como alumnos, quieran estar aquí porque se sientan cuidados y cómodos", explica.

La exigencia académica, sostiene, debe convivir con un sentimiento de pertenencia. Su objetivo es que los estudiantes no entiendan su paso por la facultad como una etapa que termina al graduarse, sino que continúen formando parte de esa comunidad universitaria.

En esa línea sitúa también los másteres y las microcredenciales como instrumentos para mantener una formación permanente que acompañe a los egresados durante su desarrollo profesional.

Un campus más habitable

Su proyecto no se limita a las cuestiones académicas. Adánez quiere intervenir también sobre el día a día en el campus de Ciencias de la Salud. Aunque reconoce que algunas actuaciones no dependen directamente del decanato, considera que la facultad puede impulsar mejoras en los espacios de estudio, descanso y convivencia.

"Tenemos un campus nuevo", reconoce, pero considera que todavía hay margen para hacerlo "más habitable". Más zonas verdes, espacios de encuentro y soluciones a problemas cotidianos, como la falta de enchufes o fuentes de agua, forman parte de ese planteamiento.

También menciona el aparcamiento, la sombra, el transporte público, la movilidad, la seguridad y la iluminación. "Tenemos un problema de sombras importante", apunta sobre las zonas de estacionamiento, al tiempo que reclama mejoras para quienes salen del campus cuando ya ha anochecido.

La propuesta pasa por elaborar un mapa de necesidades de infraestructuras que permita identificar las carencias y defender las actuaciones necesarias.

Manejo y control de la inteligencia artificial

Entre los puntos importantes a los que Adánez quiere poner atención están la búsqueda de una oferta académica integrada y conectada con el futuro y abordar la inteligencia artificial (IA), como uno de los grandes cambios que ya está entrando en las aulas.

Adánez habla directamente de un "tsunami" de IA. No plantea mirar hacia otro lado, sino aprender a convivir con una herramienta que, en su opinión, ha llegado para quedarse. "La inteligencia artificial evidentemente hay que usarla", señala. Pero, aún así, considera necesario establecer unas reglas claras: "Necesitamos un código de cómo usarla, cuándo es lícito y cómo se tiene que referenciar cuando se trabaja con ella".

La facultad ya ofrece formación relacionada con esta tecnología, pero la candidata considera que el siguiente paso debe ser establecer criterios comunes para su utilización en la enseñanza. La cuestión, por tanto, no es únicamente incorporar la IA, sino enseñar a utilizarla de manera responsable.