Cuando Raúl terminó la ESO no tenía claro cuál sería el siguiente paso. Mientras muchos de sus compañeros optaban por Bachillerato, él eligió matricularse en un grado medio de Cuidados Auxiliares de Enfermería porque sentía que la sanidad era el lugar donde quería estar. Lo que entonces parecía una decisión más acabaría marcando su futuro. Cuatro años después, tras completar también un grado superior de Dietética y superar las pruebas de acceso a la universidad, ha conseguido una plaza para estudiar Medicina. "Fue la mejor decisión de mi vida. Ahora tengo dos títulos y más oportunidades de trabajo", asegura a Redacción Médica.
Lejos de considerar ese recorrido como un camino más largo, este joven turolense está convencido de que ha llegado a la universidad con una experiencia que no habría adquirido de otra forma. Asegura que haber tratado con pacientes y vivido de cerca la realidad de los centros sanitarios le ha permitido afrontar esta nueva etapa con la certeza de haber elegido la profesión adecuada. Ahora solo piensa en un objetivo: "Me gustaría convertirme en médico de familia y ejercer en mi pueblo".
Vocación por Medicina
Aunque siempre había sentido interés por ayudar a los demás, Raúl reconoce que al terminar la secundaria todavía no sabía exactamente qué quería hacer. En ese momento, sintió que la Formación Profesional le ofrecía una forma de acercarse al mundo sanitario sin tener que decidir inmediatamente su futuro universitario. Lo que terminó despejando todas sus dudas.
"Una vez empecé el grado descubrí realmente lo que era mi vocación y de ahí ya seguí para adelante", recuerda. Tras ello, las prácticas y el contacto con los pacientes terminaron de convencerle de que quería dedicar su vida al mundo de la sanidad. "Al principio tenía miedo por si no me gustaba, pero disfruté muchísimo tanto de la teoría como de las prácticas", reconoce el futuro médico.
Con las ideas mucho más claras, dio el siguiente paso cursando un grado superior de Dietética. Lo hizo pensando que le acercaría a su futuro para enfundarse en la bata blanca. "Había mucha anatomía, fisiopatología y prácticas de laboratorio", explica, unas asignaturas que reforzaron, poco a poco, su formación antes de dar el salto a la universidad.
"Una vez empecé el grado descubrí realmente lo que era mi vocación y de ahí ya seguí para adelante"
FP para estudiar Medicina
En este sentido, son precisamente los conocimientos y la experiencia adquiridos durante su paso por la Formación Profesional los que, a su juicio, le permitirán comenzar Medicina con una perspectiva diferente. "Las prácticas me enseñaron que cuidar a un paciente va mucho más allá de la teoría", subraya. Raúl recuerda cómo aquellas prácticas le enseñaron la importancia de la cercanía, la comunicación y el contacto directo como pilares fundamentales de la profesión.
Y, esa experiencia previa se ha convertido, para él, en uno de los grandes valores de esta vía de acceso. "Llegamos con ventaja porque ya hemos tratado con pacientes reales y hemos hecho prácticas en empresas y laboratorios", afirma. Está convencido de que esa base le permitirá afrontar los primeros años de la carrera con mayor seguridad y confianza.
Raúl también defiende que cada vez son más los estudiantes que eligen este itinerario para acceder a la universidad. "Mucha gente hace Bachillerato, no le llega la nota y al final acaba entrando por un grado superior", señala. En su opinión, la FP ha dejado de verse como una alternativa para convertirse en una vía normalizada hacia titulaciones tan exigentes como Medicina. "Cada vez a la gente le da menos miedo meterse a un grado medio, después hacer un superior y llegar a la carrera por ese camino", afirma el futuro médico.
"Mucha gente hace Bachillerato, no le llega la nota y al final acaba entrando por un grado superior"
Estudiar la PAU para Medicina
Sin duda, el momento más exigente llegó durante el último curso del grado superior. Mientras realizaba las prácticas de Dietética, también preparaba las pruebas de acceso a la universidad, una combinación que convirtió los últimos meses en una auténtica carrera de fondo.
"Por la mañana hacía las prácticas y por la tarde me iba a la biblioteca hasta las nueve y media para preparar Biología y Química", relata. Apenas tenía tiempo libre y el objetivo era claro: conseguir la nota necesaria para entrar en Medicina. "Quiero que termine ya mayo porque no me dan las horas del día", llegó a pensar en aquellos meses. Aun así, Raúl nunca se planteó abandonar el camino. Según cuenta, la ilusión por cumplir su sueño compensaba cualquier esfuerzo.
Asimismo, en medio de esa rutina, encontró un pequeño refugio en el deporte. Salir a correr se convirtió para él en la mejor forma de desconectar después de jornadas maratonianas de estudio. "Lo único que me apetecía cuando salía de la biblioteca era irme a correr. Era mi momento para desestresarme", añade.
Cómo entrar a Medicina vía FP
Cuando llegaron las listas de admitidos, Raúl apenas acababa de despertarse. Pensaba que algo había salido mal y que tendría que esperar a una segunda adjudicación. Sin embargo, había conseguido entrar en la carrera que quería y, además, en su primera opción.
Mirando atrás, reconoce que durante un tiempo sintió que iba con retraso respecto a sus amigos. Mientras ellos empezaban la universidad, él seguía cursando FP. Ahora, sin embargo, su perspectiva ha cambiado completamente. "Sentía que cuatro años eran muchísimo, pero han pasado rapidísimo y los he disfrutado mucho", asegura el futuro estudiante de Medicina, quien destaca que ahora tiene más oportunidades para encontrar trabajo.
Con dos titulaciones de FP y una plaza en la carrera de sus sueños, Raúl tiene claro que no cambiaría ninguna de las decisiones que ha tomado. Cuando termine sus años de formación espera regresar a Teruel y trabajar como médico de familia cerca de casa. "Me encantaría ejercer en mi pueblo o en alguno de alrededor. No lo cambiaría nunca por la ciudad", defiende. Después de todo, fue precisamente allí donde empezó un camino que demuestra que no existe una única forma de cumplir el sueño de ejercer medicina.
