Madrid ha acogido a la élite de la Urología en el simposio internacional ProFocal 2026, un escenario clínico desde el que los especialistas piden al Ministerio de Sanidad la financiación de tratamientos no térmicos para los tumores de próstata. Juan Ignacio Martínez-Salamanca, codirector del evento y director médico de Lyx Urología, junto a Claudio Martínez-Ballesteros, urólogo del Hospital Universitario La Paz, han aprovechado esta cita para pedir el acceso público a técnicas de electroporación irreversible que logran extirpar el tejido maligno sin sacrificar la continencia urinaria ni la función sexual de los pacientes.
El mapa sanitario europeo evidencia una profunda desigualdad asistencial en el acceso a la Medicina conservadora. Países como Francia y el Reino Unido lideran la implantación continental de estas energías ablativas al integrarlas dentro de sus sistemas nacionales de salud, logrando dar cobertura gratuita a un volumen de pacientes inalcanzable actualmente en el territorio español. Ante esta situación, el sector médico impulsó el pasado mes de junio de 2026 el grupo de trabajo Getfocal bajo el paraguas de la Asociación Española de Urología.
Martínez-Salamanca argumenta que el objetivo fundacional de este comité pasa inexorablemente por llegar al Ejecutivo. "Hemos fijado como nuestro objetivo prioritario el intentar o el trabajar junto con las autoridades sanitarias de ámbito nacional, en concreto el Ministerio de Sanidad, para que la terapia focal sea incluida lo antes posible dentro de la cartera de prestaciones comunes", matiza el director médico. El facultativo considera esta acción una obligación ética para democratizar los tratamientos oncológicos modernos. "Creemos que ese y otros pasos van a ser absolutamente decisivos para la extensión de esta tecnología y que llegue a muchos más pacientes y que haya muchos más centros involucrados", aclara el especialista.
Precisión sin calor
El congreso esquiva la teoría académica pura para centrarse en talleres inmersivos donde los asistentes prueban físicamente los dispositivos de biopsia y ablación disponibles para los quirófanos. Dentro de este ecosistema de ensayo, la electroporación irreversible ejecutada mediante el sistema NanoKnife acapara el interés de los cirujanos por su particular mecanismo de acción. Martínez-Ballesteros detalla el motivo físico que separa a esta máquina de las intervenciones clásicas apoyadas en temperaturas extremas. "La principal diferencia que tiene la electroporación frente a otras fuentes de energía es que no se considera una fuente térmica", matiza el urólogo del Hospital La Paz.
La ausencia radical de calor o congelación evita la necrosis descontrolada de la anatomía circundante. "Al no ser una fuente térmica, contamos con la ventaja de no tener zonas de penumbra y tener un tratamiento más preciso", argumenta Martínez-Ballesteros para explicar la alta seguridad de los pinchazos. "La precisión es mayor porque estamos utilizando energía que va en línea recta y es más fácil controlar el campo de tratamiento", añade el cirujano sobre la maniobrabilidad del instrumental.
Claudio Martínez-Ballesteros, Docente en laboratorios práctivos y ponente de casos quirúrgicos.
Erección garantizada
El enfermo recién diagnosticado asume con pavor la posibilidad casi segura de sufrir impotencia o incontinencia urinaria tras someterse al bisturí. Frente a este daño colateral, la aguja eléctrica ofrece cifras de control tumoral idénticas a las energías convencionales pero minimizando el peaje funcional. El pulso fulmina la lesión maligna respetando meticulosamente el entorno sano. "La electroporación no ocasiona un daño directo sobre el endotelio vascular o sobre el nervio, ni sobre el músculo esquelético", detalla Martínez-Ballesteros sobre la selectividad de la corriente. "Es una tecnología que permite destruir el tejido tumoral preservando el aporte neurovascular y, por tanto, garantizando una posible mejor recuperación de la capacidad de erección", subraya el experto.
La baja agresividad del método rebaja de paso el tiempo de hospitalización y el consumo de fármacos analgésicos. Los urólogos resuelven los habituales cuadros de hematuria o retención de orina colocando una sonda preventiva durante apenas tres a cinco días. "El tratamiento para prevenir la infección o la molestia es un simple antibiótico y un antiinflamatorio no esteroideo durante un plazo máximo de una semana", aclara Martínez-Ballesteros para evidenciar la levedad del proceso. "No necesitamos utilizar corticoides, ni tampoco necesitamos utilizar opiáceos; es un tratamiento bastante sencillo y seguro para el paciente", recuerda el doctor.
Alianzas corporativas
La viabilidad de los quirófanos actuales depende del músculo financiero y el diseño industrial de las firmas tecnológicas. ProFocal 2026 normaliza esta dependencia integrando un bloque bautizado como industry battles, un foro de debate frontal donde las empresas exponen sus patentes ante el escrutinio de los médicos. Martínez-Salamanca defiende esta convivencia pragmática como la única vía posible para ejercer la profesión. "Hay que ser honesto y claro, sin la tecnología hoy en día sería muy difícil o prácticamente imposible diagnosticar y tratar a estos pacientes", argumenta el codirector de la cumbre.
La evolución del instrumental de ablación exige ahora coordinar la inyección de energía con inteligencia artificial para perfilar el mapa de las ecografías. Sin embargo, los profesionales alertan de que ninguna pantalla suple la pericia del diagnóstico individual. Martínez-Salamanca recurre a la máxima de Mark Emberton, pionero internacional presente en Madrid, para fijar la regla de oro de la especialidad. "Focal therapy is about case selection", rescata el cirujano para ilustrar que el éxito del proceso arranca al escoger al candidato idóneo.
Juan I. Martínez-Salamanca, Codirector de ProFocal 2026 y moderador de sesiones clave.
La curación oncológica ya no recae sobre un único cirujano operando en solitario. El abordaje del tumor prostático demanda sincronizar de forma obligatoria el talento de urólogos, patólogos y radiólogos para equilibrar la erradicación del cáncer con la vida íntima del afectado. "La terapia focal es claramente un tipo de tratamiento en el que debemos trabajar en equipo", afirma Martínez-Salamanca para definir una disciplina médica que exige alinear a todo el hospital en un único frente.