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La obesidad se ha convertido en uno de los principales retos de salud pública en España. Aunque la cirugía bariátrica y metabólica ha demostrado ser el tratamiento más eficaz y seguro para los casos graves, con unas tasas de complicaciones muy reducidas, la aparición de fugas o fallos en las suturas continúa siendo una de las complicaciones postoperatorias más temidas. Su elevada morbilidad y los recursos necesarios para tratarla generan, además, un importante impacto sobre la sostenibilidad del sistema sanitario. Con el objetivo de cuantificar por primera vez esta carga económica en España, un panel multidisciplinar de cirujanos y especialistas en economía de la salud, junto con la compañía tecnológica Medtronic, ha elaborado el estudio "Impacto económico a corto plazo de las fugas precoces tras cirugía bariátrica metabólica". El trabajo ha sido publicado en el British Journal of Surgery (BJS), una de las revistas científicas de cirugía de mayor influencia internacional.

El análisis, basado en un modelo de árbol de decisión que reproduce la práctica clínica habitual en España, estima que las fugas precoces -aquellas diagnosticadas durante las seis primeras semanas posteriores a la intervención- generan un impacto económico de 4.199.549 euros anuales. De esta cantidad, el 71%, cerca de 2,96 millones de euros, es asumido por el Sistema Nacional de Salud (SNS), mientras que el 29% restante, alrededor de 1,23 millones, corresponde al sector sanitario privado.

Más de 40.000 euros por cada paciente con una fuga

Aunque la incidencia de estas complicaciones es baja, su tratamiento presenta un coste elevado. El estudio estima una incidencia del 1,3% en la gastrectomía vertical laparoscópica y del 0,6% en el bypass gástrico. En los pacientes sometidos a una gastrectomía vertical o sleeve, el coste medio de resolver una fuga precoz alcanza los 42.285 euros. La cifra oscila entre los 13.358 euros de los casos tratados mediante un abordaje conservador y los 94.532 euros de aquellos que requieren reintervenciones quirúrgicas complejas.

En el caso del bypass gástrico, el coste medio se sitúa en 40.971 euros por paciente, con una horquilla de entre 13.110 y 94.284 euros, dependiendo de la gravedad del caso y de los tratamientos necesarios. La mayor parte del gasto se concentra en la estancia hospitalaria y en los procedimientos terapéuticos. Las camas de hospitalización y de cuidados intensivos, con una media de 26,2 días de ingreso, junto con las intervenciones endoscópicas, los drenajes percutáneos y las reoperaciones, representan alrededor del 82% del coste total. En cambio, las pruebas de diagnóstico por imagen, las consultas de seguimiento y los tratamientos farmacológicos suponen una proporción mucho menor del gasto.

El fracaso del primer tratamiento multiplica el coste

Uno de los principales resultados de la investigación es el impacto económico del fracaso del primer tratamiento. Cuando el abordaje inicial no consigue resolver la fuga y el paciente necesita una segunda línea de intervención, los costes pueden duplicarse o triplicarse. Esta situación también prolonga la estancia hospitalaria y eleva el riesgo de complicaciones graves, como la sepsis.

"La publicación de estos resultados en una revista de la relevancia de BJS supone un respaldo absoluto al rigor científico del estudio", destaca José María Balibrea, jefe del Servicio de Cirugía General y Digestiva del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol. El especialista recuerda que, aunque la incidencia de las fugas es muy baja debido a la especialización de los equipos, las consecuencias económicas son muy relevantes. "El coste de solucionarlas cuando ocurren es altísimo. Esto nos obliga a apostar por tecnologías que minimicen al máximo el riesgo de fallo en la sutura", sostiene.

Por su parte, Javier Osorio, jefe de la Sección de Cirugía Bariátrica y Metabólica del Hospital Clínic de Barcelona, señala la importancia de que el primer abordaje sea resolutivo.

"Si la primera estrategia terapéutica para atajar la fuga no es eficaz, entramos en una espiral de reintervenciones que duplican o triplican los costes para el hospital", explica. En este sentido, considera que optimizar los protocolos para que el primer tratamiento sea definitivo es tanto la alternativa más segura para el paciente como la más eficiente para el sistema sanitario. Finalmente, Joaquín Resa, jefe de la Unidad de Cirugía Laparoscópica de Obesidad y Metabolismo de la Clínica Montpellier de Zaragoza, subraya que una fuga compleja puede acercarse a los 95.000 euros de coste.

A su juicio, esta cifra evidencia la presión financiera que estas complicaciones ejercen tanto sobre el sistema público como sobre el privado. Por ello, defiende la inversión en formación médica continuada, la estandarización de los procedimientos y la utilización de materiales quirúrgicos de alta tecnología como medidas para mejorar la seguridad y garantizar la sostenibilidad sanitaria.