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El Parc Sanitari Sant Joan de Déu ha clausurado la Semana de la Salud Mental 2026 con un llamamiento a avanzar hacia un modelo de atención más inclusivo, personalizado y conectado con la comunidad. A lo largo de cinco jornadas, profesionales, investigadores, administraciones, entidades sociales y personas con experiencia propia han compartido conocimientos y experiencias para reflexionar sobre cómo mejorar la atención y la calidad de vida, a través de cuatro grandes ámbitos: la perspectiva de sexo y género en salud mental, los derechos de las personas con discapacidad intelectual, la transferencia de la investigación a la práctica clínica y la influencia de la naturaleza, la arquitectura y la vivienda en el bienestar emocional.

La jornada inaugural fue la denominada "Mujer y salud mental: heridas invisibles, voces visibles" y puso el foco en las desigualdades de género en salud mental y en la necesidad de incorporar la perspectiva de sexo y género tanto a la investigación como a la prevención y la atención clínica". Uno de los principales hitos fue la presentación de los resultados del estudio PROSIA-Y, liderado por el Parc Sanitari Sant Joan de Déu con el apoyo del Observatorio Social de la Fundación "La Caixa". La investigación, realizada con 4.182 jóvenes, evidencia diferencias significativas entre mujeres y hombres en relación con los pensamientos suicidas, los intentos de suicidio y las autolesiones sin intención de morir. El 40,8 por ciento de las mujeres participantes afirmó haber tenido pensamientos suicidas, frente al 24,8 por ciento de los hombres. La diferencia también se observa en los intentos de suicidio, que declararon haber experimentado el 17,1 por ciento de las mujeres y el 6,6 por ciento de los hombres, así como en las autolesiones, con porcentajes del 37,9 por ciento y del 15,4 por ciento, respectivamente.

Los resultados ponen de relieve la importancia de estudiar las diferencias de sexo y género para comprender mejor el malestar psicológico de la población joven y diseñar estrategias de prevención y atención adaptadas a sus necesidades. Durante la jornada, las personas expertas advirtieron también de que algunos problemas de salud mental pueden pasar desapercibidos en las mujeres cuando los criterios de detección y diagnóstico se basan principalmente en patrones masculinos.

Asimismo, se destacó la necesidad de ir más allá de los síntomas y explorar los factores biológicos, psicológicos y sociales que pueden influir en la salud mental, como las desigualdades, la sobrecarga de los cuidados o las situaciones de violencia. La incorporación de la experiencia y la voz de las propias mujeres en los procesos de atención y recuperación se señaló como otro elemento fundamental para avanzar hacia una atención más personalizada, inclusiva y con perspectiva de género.

Una atención que reconozca la diversidad

Por su parte, la jornada sobre "Discapacidad intelectual y salud mental: personas, derechos y soportes" reivindicó un modelo basado en los derechos, la autonomía y los proyectos de vida individuales. Contó con la ponencia del director general de San Juan España, Josep Pifarré, sobre la evolución de los modelos de atención y los nuevos paradigmas que deben orientar la atención a las personas con discapacidad intelectual y problemas de salud mental. También se presentaron iniciativas del Parc Sanitari, como el Plan de Servicios Individualizado (PSI) y la Unidad Recupera’t, orientadas a coordinar los apoyos sanitarios y sociales y favorecer la inclusión comunitaria.

Por su parte, la cita "Salud mental: de la investigación a la clínica" puso el foco en la necesidad de transformar los avances científicos en mejoras reales para las personas. Se compartieron proyectos relacionados con la personalización de los tratamientos y el desarrollo de nuevas herramientas terapéuticas, como Virtual Scape, la aplicación Pippep -Programa de Intervención Precoz Primeros Episodios Psicóticos- y la Terapia Avatar. También se reivindicó la participación de las personas atendidas en la definición y evaluación de la investigación.

La influencia del entorno centró la jornada "Espacios que cuidan: arquitectura, ciudad y salud mental". Las personas expertas destacaron el valor de los espacios verdes, la arquitectura sanitaria centrada en las personas y el acceso a una vivienda digna como factores que favorecen el bienestar, la autonomía y la inclusión social. En este contexto, se presentó el nuevo Centro Integral de Salud Mental del Garraf, en Vilanova i la Geltrú, como ejemplo de atención integrada y comunitaria.

La importancia de la coordinación sanitaria

La jornada de clausura, "La salud mental comunitaria del siglo XXI", defendió la necesidad de reforzar la coordinación entre los servicios de salud mental, la Atención Primaria, los servicios sociales y los recursos comunitarios para ofrecer una respuesta más ágil y evitar itinerarios asistenciales fragmentados. El debate puso de manifiesto que la atención debe ir más allá de los síntomas y tener en cuenta factores como la vivienda, la situación económica, la soledad y las redes de apoyo. También se reivindicó la participación activa de las personas en el diseño de los servicios y el papel de los grupos de ayuda mutua y las entidades sociales en los procesos de recuperación.

Durante la clausura, Antoni Serrano, director de Salud Mental del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, resumió este cambio de paradigma con un llamamiento a avanzar "el síntoma a la persona y a su contexto, del diagnóstico a las necesidades y al proyecto de vida, y del hospital como centro a la comunidad como espacio de vida". Con cerca de 1.000 personas, la Semana de la Salud Mental 2026 ha reforzado la apuesta del Parc Sanitari Sant Joan de Déu por una atención basada en la evidencia científica, la innovación, los derechos y la participación, que sitúe a las personas en el centro y favorezca la recuperación y la inclusión comunitaria.