Publicada

La sanidad española afronta una transformación para la que, a juicio de Marta Villanueva, todavía arrastra demasiadas reglas del pasado. La directora general de la Fundación IDIS considera que el envejecimiento, la cronicidad, la innovación tecnológica y la inteligencia artificial están cambiando el escenario sanitario y obligan a revisar cómo se organiza y regula el sistema.

En este contexto, Villanueva defiende una mayor integración entre la sanidad pública y la privada y reclama dejar atrás un debate centrado en la titularidad de los recursos. "El sistema sanitario es uno y tiene dos sectores en función de su titularidad", señala en una entrevista con Redacción Médica. Para Villanueva, aprovechar la capacidad de ambos ámbitos permitiría mejorar la accesibilidad, reducir las listas de espera y contribuir a la sostenibilidad del sistema.

Marta Villanueva: "La salud es cosa de todos y tenemos que arrimar el hombro" / Imagen de Pablo Álvarez

IDIS siempre ha defendido una mayor integración entre sanidad pública y privada. ¿Estamos ante dos sistemas sanitarios que compiten entre sí o ante dos partes de un mismo sistema que todavía no hemos sabido integrar adecuadamente?

Me encantará que llegue el momento en que no hablemos de esto y se normalice la existencia del sector privado. Lo que sabemos es que el sistema sanitario es único. El sistema sanitario español es uno y tiene dos sectores en función de su titularidad: uno privado y otro público.

El sector privado es estructural por la potencia que tiene. Cuando hablamos de que aborda y recoge el 40 por ciento de las urgencias de nuestro país, no estamos hablando de algo residual, sino estructural.

En España, el 25 por ciento de la población tiene doble aseguramiento y decide libremente optar por un seguro de salud además de tener la sanidad pública. También hay un porcentaje elevado de personas con sanidad privada que utilizan exclusivamente este ámbito. Eso descarga presión asistencial de la sanidad pública.

Creo que deberíamos mirar el sistema de una manera más amplia y no quedarnos en qué es privado y qué es público. Lo que todos queremos es la mejor sanidad para los ciudadanos españoles. Si todos queremos lo mismo, tenemos que mirar los recursos disponibles, teniendo en cuenta la cantidad de hospitales, profesionales y recursos con los que cuenta el sector privado.

Hay que emprender acciones de colaboración que permitan, por ejemplo, reducir las listas de espera y acceder de manera más rápida a la atención. No te das cuenta de la gravedad de todo esto hasta que estás padeciendo una enfermedad o estás preocupado porque tienes un bulto o un lunar que no te gusta. Cuando las citas se van alargando y la mente te hace pensar que puedes estar en peligro, hay que vivirlo para entenderlo.

La utilización y la integración de ambos recursos permiten mayor accesibilidad, equidad y calidad. Hay que buscar colaboraciones y acuerdos claramente definidos, revisados, auditados y transparentes, analizando para qué se hace una colaboración con la privada y por qué determinadas necesidades no pueden desarrollarse directamente desde el sector público.

"Debemos mirar el sistema sanitario de una manera más amplia y no quedarnos en qué es privado y qué es público"

Marta Villanueva analiza el debate sobre la colaboración público-privada en sanidad

La fórmula debe tener un objetivo claro: el paciente. Hay que activar las mejores fórmulas con los recursos disponibles para hacer sostenible el sistema sanitario.

IDIS lleva la palabra integración en su propio nombre y en su razón de ser. No quiero entrar constantemente en el debate público-privado ni generar ningún tipo de competencia. Son dos sectores de un mismo sistema que están obligados a entenderse sin tensión. La sanidad pública tiene que funcionar fenomenal y nos encanta a todos que sea así. Y la sanidad privada tiene que dar respuesta a la razón por la que se creó y existe.

La sanidad privada no deja de crecer en España, los datos así lo muestran. ¿Qué está explicando ese crecimiento, la presión sobre el sistema público, la búsqueda de una atención más rápida, una mayor oferta asistencial o un cambio en las preferencias de los ciudadanos? ¿Puede morir la sanidad privada de éxito?

Las razones son multifactoriales y has dado prácticamente en el clavo con todas ellas. Está creciendo porque es un sector resiliente y rápido en la ejecución, que se adapta mejor a las necesidades. Crece el interés, crece la demanda y se están construyendo y abriendo nuevos hospitales. Se da respuesta de una manera más ágil y rápida.

En el sector privado llevamos muy interiorizada la excelencia y la calidad de la atención. Se intenta, y creo que se consigue porque los datos hablan por sí mismos, respetar y alcanzar esos estándares de calidad.

Por otro lado, están las listas de espera. Hay muchos atascos para acceder al sistema público y el sector privado y el aseguramiento privado en España son accesibles. Esto permite que muchas personas, haciendo un esfuerzo, puedan acceder a un seguro de salud.

Evidentemente, los seguros tienen un mayor o menor importe en función de la cobertura. Como cualquier seguro, el precio está relacionado con las prestaciones que ofrece

Marta Villanueva, directora general del IDIS. / Imagen de Pablo Álvarez

La presión y la tensión que vive el sector público están haciendo que una parte de la población busque alternativas para poder acceder a la atención. Por tanto, hablaría de rapidez, flexibilidad, resiliencia, preocupación por la calidad asistencial, por el paciente y por crear circuitos lo más flexibles posible. Y, por supuesto, de la necesidad de saber qué nos ocurre de una manera más rápida.

No creo que el sector privado vaya a morir de éxito. Tiene suficiente capacidad, es un sector empresarial rápido y adaptativo, invierte y sabe dar respuesta. No creo que esté en peligro.

Su objetivo no es crecer porque la sanidad pública vaya mal, sino porque es un sector estructural y sabe dar respuesta.

Las listas de espera son uno de los grandes problemas del Sistema Nacional de Salud (SNS). ¿Hasta qué punto la sanidad privada puede ser parte de la solución y no simplemente una vía de escape para quien puede permitírsela? ¿Debe España utilizar mucho más la capacidad de la sanidad privada para reducir las listas de espera públicas?

Esto está muy relacionado con la práctica de colaboración y de integración y con ese mapeo de recursos del que hablábamos. Si tuviéramos muy claro qué ofrece cada sector y pudiéramos saber a qué población tenemos que atender, habría fórmulas colaborativas para resolver estas situaciones.

Eso es lo que defendemos: buscar una fórmula que permita utilizar mejor los recursos para reducir unas listas de espera tan abultadas e inquietantes.

Desde el sector privado estamos siempre abiertos a la coordinación, a la integración y a formar parte del sistema. Trabajamos en estrecha colaboración con los organismos de la Administración pública para explicar los proyectos que estamos desarrollando, hacia dónde vamos y cómo podemos cooperar.

Estamos abiertos al diálogo, a la colaboración y a ser parte del sistema.

Un instante en el plató de Redacción Médica. / Imagen de Pablo Álvarez

¿Qué opina sobre el modelo Muface? ¿Qué lecciones tiene que extraer España de este modelo y qué consecuencias tendría para el sistema sanitario que desapareciera o se redujera de forma significativa?

El modelo Muface ha funcionado históricamente y ha generado mucha satisfacción entre los funcionarios que libremente optan por el sector privado. Actualmente estamos en torno a 1,6 millones de funcionarios y, históricamente, alrededor del 80 por ciento de los funcionarios de nuestro país elegían libremente la sanidad privada.

¿Por qué destruirlo? Ya señalaba un informe de la AIReF que el sistema sanitario sería incapaz en este momento de absorber la carga de 1,6 millones de nuevos pacientes que llegarían al sector público.

Lo que hay que hacer es gestionar adecuadamente el modelo y financiarlo de forma suficiente para que pueda dar respuesta a sus usuarios.

Quizá toda la polémica que hemos vivido en los últimos años responde a una situación de infrafinanciación que hacía insostenible su continuidad en el tiempo. Pero conceptualmente es un modelo que existe, funciona, genera calidad y satisfacción y permite desahogar a la sanidad pública.

No veo el inconveniente más allá de que está infrafinanciado.

En los últimos años se ha intensificado el debate político sobre los límites de la colaboración público-privada. ¿Existe todavía una visión demasiado ideológica de la sanidad privada en España? ¿Qué tiene que cambiar para que el debate se centrara más en resultados y menos en modelos de gestión?

Un poco más de cordura y de objetividad. Los datos son reales. El sector privado de la sanidad presenta cada dos años su informe sobre resultados sanitarios y podríamos ofrecer más datos. No creo que sea un problema de datos. Hay cierta carga ideológica en algunos discursos.

Lo que hacemos es transparencia, y objetividad en nuestras portavocías. Contamos cuál es el funcionamiento del sector y estamos abiertos al diálogo. Creo que no se puede hacer mucho más que defender este movimiento y confiar en que en algún momento podamos abrirnos.

Lo mismo está ocurriendo con el Espacio de Datos o con Mi Historia Clínica. Esta plataforma permite al usuario de la sanidad privada compartir su historia clínica con los facultativos, con independencia de dónde se haya realizado la prueba y del lugar geográfico.

Nos encantará que llegue el momento, y llegará, de integrarnos con el sistema público. Porque Europa habla de ciudadanos, no de datos de salud de la sanidad privada y de la pública.

Habla de una sanidad sin apellidos. Cuando Europa reclame a España que se conecte al espacio europeo de datos de salud, ahí tendrán que estar los datos de la privada. Un 25 por ciento de la población y más de un 20 por ciento de las historias clínicas se generan en este ámbito.

Tenemos que buscar esa trazabilidad para integrar un espacio único y crear un ciudadano y un paciente único con toda su historia clínica.

Además, en nuestro patronato está representado el sector sociosanitario y las residencias. Cada vez somos más mayores y tenemos más cronicidad, por lo que también generamos historia clínica en estos espacios. Estamos buscando fórmulas para integrar las historias clínicas de las residencias y tener esa trazabilidad desde que nacemos hasta el final de nuestras vidas.

Para las personas que utilizan tanto la sanidad pública como la privada no tiene sentido pensar de otra manera. Estamos cansados de contar nuestra historia clínica una y otra vez cuando podría estar disponible para los profesionales.

Es bueno para el paciente, para el facultativo y para el sistema, porque podemos evitar pruebas redundantes e incluso diagnósticos que no sean todo lo certeros que deberían.

Soy optimista en este sentido. Aunque solo sea porque Europa lo va a reclamar, esto se producirá más tarde o más temprano, y no creo que sea muy tarde.

Marta Villanueva: "El sector sociosanitario no está preparado y no tiene un modelo claro para atender a nuestros mayores". / Imagen de Pablo Álvarez

Tenemos un sistema sanitario sometido a una enorme presión por el envejecimiento, la cronicidad, la falta de profesionales y el coste creciente de la innovación. ¿Es sostenible el actual modelo sanitario español tal y como está diseñado?

Tal y como está concebido, no, porque le falta una adaptabilidad clara al ecosistema que estamos viviendo. Está pensado y regulado bajo términos del siglo pasado y tenemos que centrarnos en el contexto actual y reorganizar y reconstruir los procesos y las regulaciones que articulan la forma en la que hacemos sanidad.

Tenemos que trabajar mucho más en la sensibilización sobre la salud. Más allá de la sanidad, que interviene cuando la enfermedad ha llegado, tenemos que avanzar hacia una nueva salud. En IDIS ya trabajamos en ello desde el año pasado.

"Tenemos que trabajar entre todos en una nueva forma de entender la salud"

Marta Villanueva reflexiona sobre los cambios demográficos y cómo afectan al actual sistema sanitario español

La salud es cosa de todos y tenemos que arrimar el hombro. El entorno y las reglas han cambiado y ahora todos somos principiantes. Quien diga que es experto en la IA o en el nuevo mundo, en realidad está empezando, como todos. Hagamos equipo y cocreemos fórmulas diferentes.

Tenemos que sensibilizar a la población y acercarnos al ámbito de la salud, que es lo que ocurre antes de que llegue la enfermedad. Hay fórmulas de prevención primaria, vinculadas a nuestros hábitos de vida y destinadas a intentar evitar que aparezca la enfermedad, y prevención secundaria, a través de pruebas diagnósticas, detección precoz o cribados que permiten encontrar una enfermedad cuando está en fases muy incipientes.

El abordaje en ese momento cambia el pronóstico y la evolución de la enfermedad. Tenemos que trabajar entre todos en una nueva forma de entender la salud. La sanidad ya ha demostrado que da respuesta y nos ayuda a recuperarnos de una enfermedad, pero lo que hacemos hoy no va a ser suficiente para el futuro.

Además, nos hacemos mayores, aumenta la esperanza de vida y también la cronicidad. El sector sociosanitario no está preparado y no tiene un modelo claro para atender a nuestros mayores.

Todos los que tenemos o hemos tenido mayores nos hemos encontrado de alguna manera con esa encrucijada porque el modelo no nos ha dado respuesta y cada usuario ha tenido que buscarla como ha podido y con los recursos disponibles.

Creo que tenemos que dedicar más tiempo y atención a esta cuestión y reorganizar el modelo.

¿Cuál es ahora mismo el principal problema del Sistema Nacional de Salud y cuál es la reforma que considera más urgente para garantizar su sostenibilidad?

El principal problema es que está orquestado y gestionado bajo normas del siglo pasado. La regulación y la normativa que lo sostienen están pensadas para un ecosistema que hoy ya no existe.

En este momento está candente el debate sobre el Estatuto Marco. Quizá lo que tendríamos que hacer en primera instancia es regular adecuadamente todo aquello que articula y sostiene la satisfacción de los profesionales sanitarios, que son quienes hacen que las cosas ocurran en sanidad.

Hay que hacerlo de acuerdo con unos principios que permitan medir la satisfacción de estos profesionaless, reconocer su trabajo y regular de alguna forma su productividad para poder medirla y reconocer a quien hace más, en lugar de tratar de la misma manera a quien no lo hace.

Hay muchas medidas que resolver y desarrollar.

Estamos en un momento político de cambio y en 2027 puede haber distintos perfiles o formas de entender la sanidad. Confiemos en que se produzcan cambios porque el sistema los va a pedir y el entorno también.

Mirando al futuro, si dentro de diez años miramos hacia atrás, ¿qué tendría que haber cambiado en la sanidad española para que podamos decir que aprovechamos de verdad todo el potencial de la sanidad pública y privada, la tecnología, los datos y la innovación?

Un sistema integrado que utilice y gestione de forma transparente y adecuada los recursos con los que contamos. Un sistema que no tenga esa connotación público-privada, que haya normalizado la existencia de la sanidad privada, que haya mirado a los mayores y haya desarrollado un modelo de atención y cuidado para ellos.

También necesitamos trasladar un mensaje mucho más orientado a la salud y hacer un uso adecuado de la sanidad. No debemos esperar al último momento. Es una cuestión de concienciación que tiene que llegar a la sociedad civil y que no depende únicamente de la regulación.

Tenemos que entender una nueva forma de prevenir y de anticiparnos a la enfermedad. Creo que vamos a vivir un momento maravilloso con el espacio de datos y con la innovación que hay detrás. Todo lo relacionado con la Medicina predictiva, preventiva, personalizada y de precisión va a cambiar nuestra forma de entender la sanidad.

Todos vamos a tener que aprender o reaprender una forma de relacionarnos con los profesionales y con nuestra propia salud.

Tenemos que entender que somos dueños de nuestro cuerpo y de lo que nos pasa, y también trasladar al usuario que tiene responsabilidad sobre lo que hace con su cuerpo. Todos podemos colaborar para tener una mejor salud y, por tanto, una sanidad menos saturada.

Un momento durante la entrevista en el plató de Redacción Médica. / Imagen de Pablo Álvarez