J.R.
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Las guardias forman parte de la realidad laboral de miles de médicos en España. Además de garantizar la continuidad asistencial en hospitales y centros de salud, representan una porción significativa de los ingresos de muchos facultativos. Por ello, cuando una enfermedad o un accidente obligan a interrumpir la actividad profesional, la repercusión económica puede ser mucho mayor de lo que inicialmente se percibe.

La negociación del Estatuto Marco y el creciente debate sobre la situación laboral de los profesionales han vuelto a colocar a las guardias en el centro de la conversación sanitaria. Los expertos del sector vienen alertando desde hace años de que la imposibilidad de realizar guardias durante una incapacidad temporal puede traducirse en una reducción importante de los ingresos habituales de los profesionales. En determinados casos, la pérdida puede alcanzar hasta un 40 por ciento de la remuneración mensual de un facultativo acostumbrado a complementar su salario con actividad de atención continuada, según un informe del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada.

El impacto de las guardias en los médicos

Se trata de una situación que afecta especialmente a aquellos médicos para los que las guardias constituyen una parte estable de su organización laboral y financiera. Lejos de ser una percepción puntual, para muchos profesionales estos ingresos forman parte del presupuesto familiar y de la planificación económica a medio y largo plazo.

No obstante, esta circunstancia también adquiere una relevancia especial entre los profesionales más jóvenes, con menos cargas familiares pero con un mayor peso de las guardias dentro de su retribución global. Y es que los facultativos tienen derecho a solicitar la exención de realizar guardias sin tener que justificar motivos de salud al cumplir los 55 años, por lo que la carga horaria y la cobertura de los turnos de 24 horas recae históricamente sobre el personal más joven.

Otro informe del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos expone que en torno al 80 por ciento de los residentes realiza más de las cuatro guardias mensuales recomendadas, alcanzando con frecuencia el límite legal actual de siete guardias al mes, e incluso superándolo en especialidades quirúrgicas como Neurocirugía.

Debido a esta sobrecarga, el Ministerio de Sanidad acaba de iniciar los trámites para reformar el Real Decreto 1146/2006, con el objetivo de reducir las guardias mensuales máximas de los MIR de siete a cinco y limitar las jornadas continuas a un máximo de 17 horas, en lugar de las 24 actuales.

"Las guardias se integran en la normalidad económica de muchos médicos porque se realizan de forma habitual, como parte de sus jornadas laborales, aunque organizadas de distinta manera. El problema aparece cuando una enfermedad o un accidente obligan a dejar de trabajar y el profesional descubre que una parte muy relevante de sus ingresos no está cubierta por la Seguridad Social, a eso hay que sumar que ya la prestación solo llega al 60-75 por ciento de la parte ordinaria que sí está cubierta", explica Amalio Berbel, director general de PSN, Previsión Sanitaria Nacional, compañía de seguros especializada en la protección de los profesionales sanitarios.

La prestación pública por incapacidad temporal de la Seguridad Social calcula el subsidio basándose en la base de cotización ordinaria, por lo que no incluye de manera automática el promedio variable de las guardias no realizadas durante la baja, salvo que un pacto o convenio específico de cada servicio de salud autonómico les reconozca el carácter de complemento ordinario, como ocurre en algunas comunidades bajo determinadas condiciones.

Además, precisamente dependiendo de la comunidad autónoma donde ejerza el facultativo, el impacto para su economía puede variar hasta un 60 por ciento. El informe del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada reflejaba, a cierre de 2024, brechas de hasta el 56,72 por ciento en la retribución por hora de guardia entre comunidades autónomas, alcanzando el 60 por ciento en jornadas festivas, con diferencias de casi 15 euros por hora entre los territorios que mejor y peor remuneran esta actividad.

"Quizá más importante que cuánto se cobra por las guardias sea qué ocurre cuando dejan de cobrarse. En muchos casos estamos hablando de ingresos recurrentes que forman parte de la economía habitual del profesional y cuya pérdida puede generar tensiones financieras inesperadas", afirma Berbel.

"Del mismo modo que un médico planifica su jubilación o toma decisiones para proteger su patrimonio y el bienestar de su familia, resulta razonable reflexionar sobre cómo afectaría una incapacidad temporal a sus ingresos, antes de que esta ocurra, para incluir este tipo de escenarios dentro de la gestión patrimonial y financiera de las familias", concluye el director general de PSN.