Palpitaciones, sensación de que el corazón late de manera irregular, cansancio, falta de aire o mareos pueden ser algunas de las manifestaciones de la fibrilación auricular, la arritmia cardiaca más frecuente. En España, se estima que afecta a más de un millón de personas y su prevalencia aumenta considerablemente con la edad.
Cuando está indicada una ablación, el objetivo es actuar sobre las zonas del corazón implicadas en el origen o mantenimiento de la arritmia. Para ello, los electrofisiólogos introducen unos catéteres hasta el corazón, habitualmente a través de una vena de la ingle, y localizan las áreas sobre las que es necesario intervenir realizando una ablación.
El Hospital Universitario La Luz, del Grupo Quirónsalud, ha incorporado tecnología avanzada para la ablación de la fibrilación y otras arritmias auriculares y ventriculares complejas. La plataforma Affera y el catéter Sphere-9 permiten al especialista mapear el corazón y aplicar campos pulsados o radiofrecuencia con un mismo dispositivo durante la intervención.
Así, la Unidad de Arritmias del centro madrileño, se convierte en uno de los centros pioneros en España en utilizar esta plataforma para el tratamiento de este tipo de arritmias.
Juan Benezet, responsable de la Unidad de Arritmias y Electrofisiología de la Unidad Integral de Cardiología del Hospital Universitario La Luz, explica una de las principales ventajas de esta tecnología: “Podemos realizar el mapeo del corazón y disponer de dos fuentes de energía diferentes en el mismo catéter para realizar la ablación. Esto nos aporta mayor seguridad y versatilidad para decidir cómo abordar cada zona durante el propio procedimiento y adaptar la estrategia a las características de cada paciente”.
¿Qué es la ablación por campo pulsado?
Tradicionalmente, la ablación de la fibrilación auricular se ha realizado fundamentalmente mediante técnicas que utilizan calor, como la radiofrecuencia, o frío, como la crioablación, para generar lesiones controladas sobre el tejido cardiaco implicado en la arritmia.
En los últimos años se ha incorporado la ablación por campo pulsado (PFA, por sus siglas en inglés). A diferencia de las técnicas térmicas, utiliza pulsos eléctricos de muy corta duración y alta intensidad para actuar sobre las células del tejido cardiaco seleccionado.
“El campo pulsado ha supuesto un cambio importante en electrofisiología porque nos permite actuar de una forma muy selectiva sobre el tejido cardiaco. Una de sus características de especial interés es precisamente su perfil de seguridad respecto a determinadas estructuras próximas al corazón”, señala el responsable de la Unidad de Arritmias y Electrofisiología.
La particularidad del catéter Sphere-9 es que integra en un único dispositivo el mapeo electroanatómico y la capacidad de ablación mediante campo pulsado y/o radiofrecuencia. De esta manera, el electrofisiólogo puede elegir entre ambas fuentes de energía sin necesidad de sustituir el catéter durante determinadas fases del procedimiento.
“En una ablación no todas las zonas del corazón tienen necesariamente las mismas características ni requieren exactamente la misma estrategia. Poder seleccionar la fuente de energía manteniendo el mismo sistema nos permite individualizar más el procedimiento”, añade Benezet.
Más de un millón de personas con fibrilación auricular en España
La fibrilación auricular se produce cuando la actividad eléctrica de las aurículas —las cavidades superiores del corazón— se vuelve desorganizada y estas dejan de contraerse de manera coordinada.
Algunos pacientes sienten palpitaciones, cansancio, falta de aire, mareos o menor tolerancia al ejercicio, mientras que otros pueden presentar pocos síntomas o incluso desconocer que tienen esta arritmia.
Su importancia va más allá de las molestias que puede ocasionar. La fibrilación auricular está relacionada con un mayor riesgo de ictus e insuficiencia cardiaca, por lo que su diagnóstico y tratamiento adecuados son fundamentales.
“No debemos pensar únicamente en las palpitaciones. Hay pacientes que consultan porque cada vez se cansan más al realizar actividades que antes hacían sin dificultad, mientras que en otros casos la fibrilación auricular puede detectarse de forma casual. Por eso es importante valorar cada situación individualmente”, apunta el Dr. Benezet.
El tratamiento depende de factores como la edad, los síntomas, el tiempo de evolución de la arritmia, otras enfermedades cardiovasculares y las características concretas de cada paciente. Puede incluir tratamiento farmacológico, medidas para reducir el riesgo de formación de trombos y, en pacientes seleccionados, procedimientos de ablación.
Personalizar la ablación durante el propio procedimiento
La incorporación de sistemas capaces de combinar diferentes tecnologías persigue precisamente avanzar hacia procedimientos cada vez más adaptados a cada paciente.
Para Juan Benezet, el valor de este tipo de avances debe medirse fundamentalmente por lo que aportan a la práctica clínica: “La tecnología es realmente útil cuando nos permite tratar mejor al paciente. Contar con más información durante el mapeo y poder elegir entre distintas fuentes de energía con una misma herramienta nos ofrece más posibilidades para diseñar la estrategia de ablación que consideremos más adecuada en cada caso”.
Con esta nueva tecnología avanzada, la Unidad de Arritmias y Electrofisiología de la Unidad Integral de Cardiología del Hospital Universitario La Luz incorpora a su práctica clínica una herramienta que combina mapeo cardiaco de alta densidad y dos modalidades de ablación en un mismo catéter para el tratamiento de pacientes seleccionados con fibrilación o arritmias auriculares complejas.
