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La sostenibilidad ha dejado de ser un ejercicio de cumplimiento normativo para convertirse en un elemento cada vez más integrado en la estrategia empresarial. Aunque esta transformación afecta al conjunto del tejido productivo español, en el que se incluyen las empresas sanitarias, desde la industria farmacéutica hasta la tecnología sanitaria, los grupos hospitalarios o las aseguradoras de salud, su impacto resulta especialmente relevante en un sector sometido a crecientes exigencias regulatorias y de transparencia.

Así se desprende del informe Situación del reporting de sostenibilidad en España, elaborado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), que analiza el grado de implantación de la información en materia de sostenibilidad entre empresas españolas de distintos tamaños, sectores y niveles de internacionalización. El estudio concluye que la sostenibilidad ha ganado peso dentro de la estructura de gobierno de las compañías y se consolida como un factor de gestión con impacto en la toma de decisiones empresariales.

El informe pone de manifiesto que la elaboración de información sobre sostenibilidad está ampliamente extendida en España: cuatro de cada cinco empresas encuestadas ya reportan en esta materia y una parte significativa lo hace desde hace años, incluso antes de la entrada en vigor de los actuales marcos regulatorios europeos.

Más allá del cumplimiento legal, las empresas consideran que esta información se ha convertido en una herramienta de gestión. La sostenibilidad ya no se limita a departamentos especializados, sino que se incorpora progresivamente a la estrategia corporativa, a la planificación y a los órganos de decisión, una evolución especialmente significativa para sectores como el sanitario, donde la transparencia, la gestión del dato, la gobernanza y la relación con los grupos de interés tienen un peso creciente.

El análisis de la CEOE también identifica desafíos pendientes, como la carga administrativa asociada al reporting, la necesidad de mejorar las capacidades técnicas y la demanda de un marco regulatorio más claro y estable. En paralelo, las empresas prevén mantener e incluso reforzar su apuesta por la sostenibilidad, consolidándola como un elemento estructural de su actividad y de su competitividad.



Las pymes sanitarias afrontan el mayor reto

El tamaño de la empresa también condiciona la implantación del reporting de sostenibilidad. El informe de CEOE refleja que las grandes compañías presentan un mayor grado de madurez en esta materia, mientras que las pequeñas y medianas empresas (pymes) encuentran más dificultades para adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias.

Esta realidad afecta también al ámbito sanitario, formado en buena parte por pequeñas y medianas empresas, como fabricantes de tecnología sanitaria, distribuidores, laboratorios de menor tamaño, clínicas o proveedores de servicios. Para estas organizaciones, el principal desafío pasa por disponer de los recursos técnicos y humanos necesarios para elaborar la información de sostenibilidad exigida, así como afrontar la carga administrativa y los costes asociados al proceso.

El estudio concluye que estas diferencias hacen necesario un mayor acompañamiento a las pymes mediante herramientas, formación y un marco regulatorio más claro, con el objetivo de facilitar el cumplimiento de las nuevas obligaciones sin comprometer su competitividad.