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Retina se ha convertido en una de las áreas de la Oftalmología con mayor capacidad de innovación. El desarrollo de nuevas técnicas de imagen, la incorporación de la inteligencia artificial (IA), la investigación en terapia génica y la evolución de la cirugía vitreorretiniana están transformando tanto el diagnóstico como el tratamiento de enfermedades que pueden comprometer gravemente la visión. Sin embargo, todavía persisten importantes retos, especialmente en patologías para las que no existen terapias eficaces o que requieren tratamientos continuados durante largos periodos. 

Estos avances centrarán la sexta edición de Trends in Retina (TIR2026), organizada por IMO Grupo Miranza, que reunirá el próximo mes de noviembre de 2026 a más de 300 especialistas de más de una decena de países. El programa combinará retina médica y quirúrgica, actualización científica, presentación de casos complejos y debate entre expertos internacionales, con el objetivo de trasladar los nuevos conocimientos a la práctica clínica y mejorar la atención de los pacientes.

José María Ruiz Moreno, especialista de IMO Grupo Miranza Madriddestaca que el manejo de las enfermedades retinianas depende cada vez más de las técnicas de imagen. A diferencia de otras áreas médicas, los oftalmólogos pueden observar directamente buena parte de las alteraciones que afectan a la retina, por lo que estas herramientas resultan determinantes para conocer la enfermedad y decidir el tratamiento. "Nuestra especialidad, especialmente la subespecialidad de retina, trabaja fundamentalmente con imagen. En la gran mayoría de los casos vemos la patología y, por lo tanto, el estudio con imagen es absolutamente fundamental", explica. 

En este sentido, la tomografía de coherencia óptica (OCT), la autofluorescencia del fondo de ojo (FAF), la angiografía por OCT y la retinografía de campo amplio permiten estudiar al paciente mediante distintos sistemas y obtener una visión multimodal de la enfermedad. "La llegada de nuevas tecnologías como la OCT, la FAF, la OCT angiografía o la retinografía de campo amplio nos permiten trabajar en imagen multimodal, de tal manera que el paciente puede ser explorado con múltiples de estos sistemas de imagen", señala Ruiz Moreno.

Esta evolución no solo ha mejorado la precisión diagnóstica, sino que ha permitido caracterizar patologías que anteriormente no estaban correctamente definidas. "Gracias a las nuevas exploraciones con OCT se han etiquetado y se han definido nuevas patologías que hasta ahora no existían", añade, y pone como ejemplo la maculopatía traccional miópica.

Tratamientos más duraderos para la DMAE y el edema macular

Uno de los principales desafíos continúa siendo aumentar la duración de los tratamientos en enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) exudativa y el edema macular diabético. Ambas patologías se tratan mediante inyecciones intravítreas de fármacos antiangiogénicos que deben mantenerse en el tiempo. "El principal reto terapéutico es conseguir fármacos que nos permitan extender los tratamientos por periodos de tiempo más largos", afirma el especialista. 

El objetivo es desarrollar medicamentos más potentes que permitan ampliar los intervalos entre las inyecciones. Una mejora que tendría una repercusión directa sobre la calidad de vida de los pacientes, pero también sobre la organización asistencial. "La llegada de nuevos fármacos más potentes que nos permitan aumentar los intervalos mejorará la calidad de vida del paciente, disminuirá la presión asistencial y, en definitiva, optimizará la eficiencia del sistema", sostiene.

La situación es diferente en la DMAE atrófica y en la mayoría de las distrofias hereditarias de retina, ya que en estas patologías continúa sin existir un tratamiento capaz de frenar de forma eficaz su progresión. "Salvo el caso de la amaurosis congénita de Leber, en el que la terapia génica ha resuelto el problema, en casi todas las distrofias de retina y en la forma de DMAE atrófica aún no disponemos de terapias capaces, al menos, de frenar la progresión de la enfermedad", advierte.

La terapia génica abre nuevas posibilidades en retina

La aprobación de una primera terapia génica para la amaurosis congénita de Leber ha abierto la puerta a investigar su aplicación en otras enfermedades retinianas. "Ya existe una terapia génica admitida, aprobada y utilizada en Oftalmología para la amaurosis congénita de Leber y, por lo tanto, es la puerta abierta para iniciar nuevos tratamientos", explica Ruiz Moreno. Actualmente se desarrollan ensayos clínicos que exploran la aplicación de la terapia génica en distintas formas de degeneración macular asociada a la edad (DMAE). En el caso de la variante atrófica, la investigación persigue abrir una opción terapéutica donde hasta ahora no la había. "Por primera vez, hay una terapia génica en ensayo clínico para la forma atrófica de la DMAE, que buscaría detener la enfermedad", destaca Ruiz Moreno.

El avance tendría una importancia especial por la ausencia de alternativas capaces de modificar la evolución de esta patología. "En la DMAE atrófica supondría disponer, por primera vez, de un tratamiento para una enfermedad que hasta ahora carece de opciones terapéuticas eficaces", afirma. En la forma exudativa, la investigación se orienta hacia una reducción de la frecuencia con la que los pacientes deben recibir las inyecciones. "Permitiría prolongar los intervalos entre tratamientos, reduciendo la carga asistencial y mejorando su calidad de vida", añade.

No obstante, la posibilidad de trasladar estas terapias a la práctica clínica dependerá, de que puedan administrarse mediante procedimientos asumibles para el paciente y para los propios servicios de Oftalmología. La experiencia disponible en la amaurosis congénita de Leber exige actualmente una intervención quirúrgica.

"El problema es que, si el tratamiento va a ser una inyección subretiniana mediante vitrectomía, eso dificultará su aplicación. En cambio, si se consigue terapia génica con una inyección intravítrea, supondrá una excelente solución para nuestros pacientes", resume.

Iteligencia artificial para anticipar diagnósticos 

Las nuevas herramientas digitales permiten extraer de las pruebas de imagen información que antes requería un análisis manual más prolongado. En la DMAE atrófica, esta automatización resulta especialmente útil para estudiar la extensión de las lesiones. "La inteligencia artificial ya es una realidad. Existen programas de IA para la DMAE atrófica que permiten delimitar perfectamente el perímetro y la superficie de la placa de atrofia, variable principal en el estudio de esta enfermedad", indica Ruiz Moreno.

La integración de estos sistemas en los equipos diagnósticos evita que su uso altere el ritmo habitual de la atención. "Lo podemos hacer en unos pocos segundos, durante la consulta y sin interrumpir el proceso", precisa. Las aplicaciones disponibles abarcan diferentes fases y manifestaciones de las enfermedades retinianas. Algunas se centran en las drusas, mientras que otras analizan los cambios anatómicos asociados a la DMAE exudativa y al edema macular diabético.

"Existen programas de IA que nos permiten cuantificar los volúmenes de fluido que hay debajo de la retina o en la retina y otras características de las lesiones como biomarcadores", explica. El siguiente paso será utilizar la información obtenida en las pruebas iniciales para personalizar mejor el seguimiento y las expectativas de cada paciente. "Ya empiezan a aparecer artículos que, de acuerdo con las características de la lesión basal, permiten anticiparle al paciente cuál es el pronóstico que va a tener", señala el especialista.

Trends in Retina consolida su dimensión internacional

Todos estos avances se analizarán con detalle en Trends in Retina, una sexta edición que busca dar continuidad a los progresos realizados durante los últimos años y se centrará en las innovaciones con mayor repercursión clínica. "Supone la satisfacción y, al mismo tiempo, la responsabilidad de seguir impulsando un espacio donde compartir los últimos avances en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la retina", afirma Carlos Mateo, especialista de IMO Grupo Miranza Barcelona. 

Además, la presencia de profesionales de más de una decena de países permitirá contrastar decisiones clínicas y formas de trabajo desarrolladas en diferentes contextos sanitarios. "La dimensión internacional enriquece enormemente el congreso porque permite compartir experiencias, debatir casos clínicos y conocer diferentes formas de abordar una misma patología", explica.

Ese intercambio no solo amplía el conocimiento científico, sino que puede ofrecer soluciones concretas para situaciones que los asistentes afrontan en sus centros. "Es una oportunidad para intercambiar ideas, técnicas y experiencias que, en última instancia, contribuyen a mejorar la atención a los pacientes", destaca.

Casos reales y vídeos quirúrgicos para formar a los especialistas

El formato de TIR2026 se apoyará en situaciones asistenciales y procedimientos que permitan trasladar el contenido del congreso al trabajo cotidiano. En una disciplina basada en gran medida en la interpretación visual, la presentación de los casos adquiere un valor formativo específico. "La Oftalmología, y especialmente la retina, es una especialidad muy visual y eminentemente práctica. Por eso, fomentamos el debate en torno a casos clínicos reales", señala Mateo.

La infraestructura del auditorio permitirá observar con detalle tanto las pruebas diagnósticas como los pasos de las intervenciones, un elemento especialmente relevante para debatir las decisiones adoptadas por cada especialista. "Proyectar vídeos quirúrgicos e imágenes diagnósticas con una excelente resolución facilita el aprendizaje y el intercambio de experiencias entre los asistentes", explica.

Formación continuada en retina médica y quirúrgica

La rápida incorporación de innovaciones obliga a los especialistas a revisar de forma constante sus conocimientos y protocolos. Los cambios afectan tanto al tratamiento farmacológico como a las posibilidades disponibles en el quirófano. "La principal necesidad es mantenerse permanentemente actualizado. En los últimos años estamos asistiendo a una rápida evolución de las herramientas terapéuticas, con nuevos fármacos, tratamientos e inyecciones intraoculares que están cambiando el manejo de muchas patologías retinianas", afirma Mateo.

La cirugía vitreorretiniana avanza de forma paralela mediante tecnologías que permiten mejorar la visualización y controlar con más precisión cada fase de la intervención. "Surgen continuamente nuevas técnicas y sistemas de visualización en quirófano que mejoran la precisión y los resultados quirúrgicos", añade.

Esta evolución refuerza la necesidad de abordar las enfermedades desde una perspectiva que no separe las alternativas médicas de las quirúrgicas. La elección de cada opción depende del momento de la enfermedad y de las necesidades concretas del paciente. "Es fundamental porque muchas enfermedades de la retina requieren un enfoque integral. En el congreso abordamos todo el proceso asistencial: desde las últimas novedades en diagnóstico y tratamientos farmacológicos hasta las opciones quirúrgicas para aquellas patologías que lo necesitan", explica.

Más allá de conocer las principales novedades, la organización pretende que los profesionales puedan trasladar lo aprendido a sus centros desde el final del encuentro. "Me gustaría que los asistentes regresaran a sus centros con nuevos conocimientos, ideas aplicables a su práctica clínica y una visión actualizada de las últimas innovaciones en retina", afirma Mateo.

El contacto con especialistas de diferentes países también puede aportar soluciones prácticas que no siempre aparecen recogidas en los programas científicos. Mateo espera que los asistentes se lleven "nuevas perspectivas para afrontar casos complejos y pequeños consejos o 'tips' que puedan incorporar a sus cirugías y a su trabajo diario".