La política de precios de los medicamentos impulsada por la Administración de Donald Trump en Estados Unidos tiene un alcance mucho mayor que el de las decisiones rápidas a las que acostumbra el presidente norteamericano. Así lo considera Jaume Puig-Junoy, autor del libro Irrupción de la geopolítica en la política sanitaria: 'política nación más favorecida' en Estados Unidos y precios de referencia internacionales, presentado este miércoles en una jornada virtual organizada por Funcas. “Esta política ha venido para quedarse. No es uno más de los exabruptos o de estas decisiones rápidas en un momento con un tuit en Truth Social. Es bastante más profunda y yo creo que bien organizada”, ha asegurado el experto.
Durante el encuentro, en el que ha participado Félix Lobo, director de Economía y Políticas de Salud de Funcas, Puig-Junoy ha analizado las implicaciones del modelo Most Favoured Nation (MFN), conocido como 'Nación más favorecida'. Su principal instrumento es la introducción de precios de referencia internacionales en el mercado estadounidense, tomando como referencia los importes que se pagan en otros países. Una fórmula que, como ha recordado el economista, no resulta ajena a Europa: “La mayoría de países europeos llevamos varias décadas tratando de poner precios fijándonos en los precios que creemos observar de los países vecinos”.
Sin embargo, el autor ha insistido en que el MFN no constituye una única medida, sino un conjunto de actuaciones que combinan diferentes mecanismos de intervención. Entre ellos destacan los acuerdos voluntarios y confidenciales alcanzados por el Gobierno estadounidense con las compañías farmacéuticas. Según los datos actualizados por Puig-Junoy hasta el 31 de octubre, ya son 26 los fabricantes que han anunciado acuerdos, frente a los 16 recogidos en la publicación original del libro, que representan aproximadamente el 89 por ciento del mercado de medicamentos de marca.
Esta estrategia también tiene implicaciones comerciales e industriales. Los acuerdos incluyen compromisos de inversión en producción e I+D en territorio estadounidense, además de condiciones relacionadas con los precios y posibles exenciones arancelarias. Para Puig-Junoy, este componente es fundamental para comprender el alcance de la iniciativa: “MFN y los precios internacionales de referencia es política industrial y es política comercial”.
El impacto sobre Europa y España
Una de las principales advertencias del experto se dirige a los efectos indirectos que la política estadounidense puede provocar en los mercados europeos. A su juicio, el impacto más relevante no se producirá necesariamente sobre los medicamentos que ya están comercializados, sino sobre las condiciones de entrada de los nuevos tratamientos. “Lo importante de esta política no es lo que ya está ahora en el mercado. No cambiaremos precios en Europa de lo que ahora ya está en el mercado”, ha explicado.
En este sentido, ha señalado que las compañías "pueden modificar sus estrategias de lanzamiento para priorizar Estados Unidos y retrasar su entrada en aquellos mercados europeos cuyos precios puedan utilizarse como referencia. También pueden prolongar las negociaciones para evitar que se les fije un precio inferior al que pretenden conseguir en el mercado norteamericano". No obstante, ha puntualizado que todavía no existe evidencia suficiente para atribuir causalmente estos cambios al MFN.
El economista también ha cuestionado la idea de que Europa se aprovecha de la inversión estadounidense en innovación farmacéutica. Según ha explicado, comparar exclusivamente los precios de los medicamentos no permite determinar la contribución real de cada mercado a la I+D, ya que también influyen el volumen de ventas, el consumo, las indicaciones financiadas y el acceso. Además, ha recordado que la diferencia entre los precios de catálogo y los precios netos es especialmente elevada en Estados Unidos.
Como referencia, ha citado estimaciones que sitúan esa diferencia en al menos un 37 por ciento para los medicamentos innovadores estadounidenses. Por su parte, el Consejo de Asesores Económicos de Estados Unidos prevé una reducción del 30 por ciento en los precios de catálogo de los nuevos lanzamientos durante los próximos diez años, aunque Puig-Junoy ha advertido de que no está claro qué parte de esa rebaja sería atribuible específicamente al MFN y cuál podría conseguirse mediante los mecanismos de negociación ya existentes.
Ante este escenario, el experto considera que "Europa necesita una respuesta coordinada". No plantea necesariamente una compra única ni un precio común, sino aprovechar conjuntamente el poder de negociación de los distintos mercados. “La coordinación europea no es necesariamente la compra única europea y no es ir a un precio único europeo, pero es utilizar el poder de compra desde la demanda”.
Asdemás, ha defendido que la política industrial farmacéutica debe abordarse de manera independiente al presupuesto sanitario. A su juicio, pagar más por los medicamentos no garantiza que las compañías aumenten sus inversiones en investigación o producción en un determinado país. “Si nos creemos que solo pagando más por los precios, pagando más por el medicamento, vamos a conseguir que la política industrial venga sola, no”, ha advertido.
Por último, Puig-Junoy ha señalado que la respuesta europea no debería limitarse a reaccionar a las presiones comerciales de Washington, sino a corregir sus propias debilidades, especialmente la fragmentación de los mercados y los retrasos en el acceso a la innovación. Una estrategia que, en palabras del economista, exige combinar política sanitaria e industrial sin trasladar automáticamente sus costes al gasto destinado a la atención de los pacientes.
