En Japón, el ikigai es un concepto muy arraigado en la cultura nipona que hace referencia a aquello que da sentido a la vida y motiva a levantarse cada mañana con un propósito. En el ámbito de la salud, seguir avanzando en la medicina de precisión y en la individualización de los tratamientos en Gastroenterología forma parte de esa razón de ser para la farmacéutica japonesa Takeda. En Barcelona, ciudad que ha acogido la United European Gastroenterology Week (UEGW), la compañía ha presentado los resultados del estudio VERDICT sobre enfermedad inflamatoria intestinal y ha reafirmado, una vez más, su firme apuesta por la Gastroenterología y su compromiso con los pacientes.
Entre los diferentes ponentes invitados al congreso se encuentra Vijay Yajnik, director médico global de Gastroenterología e Inflamaciónde de Takeda. Yajnik ha explicado en Redacción Médica que, dentro de este campo de la sanidad, una de las estrategias que despierta más interés actualmente es la combinación de tratamientos: “En las enfermedades inflamatorias se ha depositado mucha responsabilidad en un único fármaco, al que se pide que consiga todos los objetivos terapéuticos. Y un solo medicamento no siempre es la solución”. Además, el facultativo ha señalado la importancia de contar con tratamientos en niños y adolescentes: “En ocasiones, pasan diez años hasta que un tratamiento disponible para adultos llega a utilizarse en población pediátrica. Las limitaciones de los ensayos clínicos y las dificultades para que los pacientes pediátricos accedan a las mejores terapias son problemas que se deben abordar”.
Este congreso reúne en Barcelona a expertos de referencia en enfermedades digestivas. ¿Cuáles considera que son los avances científicos más importantes de esta edición y qué novedades podrían cambiar de forma significativa la práctica de la Gastroenterología en los próximos años?
Ojalá pudiera dar una única respuesta. Creo que la historia de la humanidad nos ha enseñado que, cuando nos reunimos e intercambiamos ideas, todos progresamos. Las ideas no deberían quedarse únicamente en nuestra cabeza: hay que compartirlas. Es entonces cuando realmente se producen los avances.
Lo que más me enorgullece es que nuestro grupo participa con cerca de once presentaciones en este congreso. Es algo que hemos desarrollado nosotros, fruto del trabajo de todo el equipo.
Takeda se estructura en diferentes áreas: investigación, desarrollo y, posteriormente, las áreas médica y comercial. Todos estos equipos están aquí, de manera que todos pueden aprender algo nuevo. Algunos trabajan en programas que todavía son confidenciales para el mercado, pero sus equipos también participan en el congreso y aprenden de lo que sucede. Asimismo, se aprovecha la ocasión para establecer contactos con nuevas compañías que tienen ideas interesantes y que, en última instancia, ayudan a los pacientes.
También se comparten nuestros datos de desarrollo clínico, desde los estudios de fase I hasta los de fase II y fase III. Este año hemos presentado, además, un estudio de fase IV, el VERDICT, que ha sido uno de los grandes temas que hemos compartido aquí.
Todo consiste en impulsar nuevos programas que aporten opciones a los pacientes, pero también en mejorar continuamente nuestra manera de trabajar. Es como aprender a conducir: al principio necesitas tiempo para adquirir experiencia y, poco a poco, las habilidades se vuelven más naturales y automáticas.
La atención clínica también pasa por ese proceso. El paciente debe ser siempre el centro de nuestro universo. Tenemos que aprender unos de otros, identificar las mejores prácticas y aplicarlas para ofrecer una atención cada vez mejor. Para mí, esa es una parte fundamental del camino que debemos recorrer.
¿Hacia dónde se dirige actualmente la innovación terapéutica en la enfermedad inflamatoria intestinal? ¿Qué nuevas dianas, mecanismos de acción o estrategias de tratamiento considera más prometedores para mejorar el control de la enfermedad y responder a las necesidades de los pacientes que no obtienen resultados satisfactorios con las terapias disponibles?
Todas las investigaciones que se presentan tienen valor. Nunca sabemos de antemano cuál será su verdadera aportación, tanto si proceden de nuestra compañía como de otra empresa farmacéutica, de una biotecnológica o de un análisis exhaustivo de datos. Todo importa.
Una de las cosas que hemos aprendido en el ámbito de la inflamación es que nuestros medicamentos funcionan bien, pero no son perfectos. Esto ocurre en la enfermedad inflamatoria intestinal, pero también en otras enfermedades, como los trastornos funcionales intestinales o los problemas de deglución. Necesitamos nuevas ideas y todas son bienvenidas.
Una de las estrategias que despierta más interés actualmente es la combinación de tratamientos. Cuando un familiar desarrolla un cáncer, por ejemplo, es habitual que reciba dos o tres medicamentos. En cambio, en las enfermedades inflamatorias hemos depositado mucha responsabilidad en un único fármaco, al que pedimos que consiga todos los objetivos terapéuticos. Y un solo medicamento no siempre es la solución.
Una de las líneas más prometedoras no consiste únicamente en descubrir nuevas moléculas o mecanismos de acción, sino también en combinar tratamientos. Podemos actuar sobre diferentes componentes del sistema inmunitario, como los linfocitos T, los linfocitos B o las células de la inmunidad innata, o intervenir directamente en la reparación del epitelio intestinal. Todas estas estrategias tienen un papel relevante.
Vijay Yajnik, en un instante durante la entrevista.
Las enfermedades inflamatorias necesitan, en determinados pacientes, más de un medicamento, y hay muchos investigadores que están trabajando para encontrar la mejor manera de combinar las terapias. Pero hay algo todavía más importante: el paciente debe seguir siendo el centro de todo. Si al final el paciente no está bien, se ha fracasado.
El objetivo final es que el paciente se despierte por la mañana y sienta que está bien. Esa es la verdadera meta, y todavía no la hemos alcanzado. Ahí es donde sigue existiendo una brecha entre lo que podemos ofrecer y lo que los pacientes necesitan.
A pesar de los importantes avances terapéuticos, ¿cuáles son los principales retos que siguen existiendo en el manejo de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa?
Toda gira en torno al paciente y todavía hay muchas cosas que debemos mejorar. En primer lugar, necesitamos comprender por qué se desarrolla la enfermedad. Si conseguimos identificar sus causas y los factores que la desencadenan, quizá podamos prevenirla. Siempre es mejor prevenir una enfermedad que tener que tratarla después.
En segundo lugar, los medicamentos de Takeda son muy buenos y presentan un perfil de seguridad favorable, pero su eficacia no es igual en todos los pacientes. Al cabo de cinco años, muchos necesitan cambiar de tratamiento, lo que representa un problema importante. Además, las tasas de cirugía siguen siendo elevadas. La cirugía continúa teniendo un papel relevante en el tratamiento, pero evidentemente no queremos que un paciente tenga que someterse a una resección intestinal o que le extirpen el colon.
En la enfermedad de Crohn, además, se ha asumido que se trata de una enfermedad progresiva que puede provocar daños intestinales con el paso del tiempo. Sin embargo, siguen existiendo problemas para los que todavía no tenemos soluciones suficientemente buenas.
En Takeda hemos dedicado mucho tiempo y recursos a investigar esta complicación, y seguimos sin disponer de una solución suficientemente eficaz. Es algo sobre lo que se reflexiona mucho, porque esta enfermedad continúa siendo una necesidad médica no cubierta.
Otro reto importante es el tratamiento de los niños y adolescentes. Cuando un paciente joven desarrolla la enfermedad, ¿cómo conseguimos que tenga acceso a los medicamentos que necesita? En ocasiones, pueden pasar diez años hasta que un tratamiento disponible para adultos llega a utilizarse en población pediátrica.
Se trata de una necesidad no cubierta muy importante. Los niños también necesitan estos medicamentos y, en algunos casos, incluso los necesitan más. Ninguna madre quiere que su hijo reciba un placebo si existe la posibilidad de acceder a un tratamiento eficaz. Las limitaciones de los ensayos clínicos y las dificultades para que los pacientes pediátricos accedan a las mejores terapias son problemas que debemos abordar.
El estudio VERDICT plantea un enfoque diferente de la investigación clínica en la enfermedad inflamatoria intestinal, al partir de los objetivos terapéuticos que se quieren alcanzar en lugar de centrarse principalmente en el tratamiento. ¿Cómo cambia este planteamiento el diseño de los ensayos clínicos y qué implicaciones puede tener para las decisiones terapéuticas de los gastroenterólogos?
El estudio VERDICT empezó a desarrollarse hace casi diez años. La idea parte de una cuestión fundamental: ¿cómo definimos los objetivos que queremos alcanzar con un tratamiento? Hay especialistas en estadística y en investigación de resultados que trabajan para determinar cuáles deberían ser los criterios de valoración de los ensayos clínicos. Estos criterios se estudian y posteriormente pueden ser aceptados por organismos reguladores.
Sin embargo, los objetivos que se utilizan para demostrar que un medicamento puede comercializarse no siempre abarcan todo lo que importa a los pacientes. Son necesarios objetivos más ambiciosos y profundos, relacionados con el bienestar, la calidad de vida y la capacidad de recuperar una vida normal. Una de las grandes aportaciones de VERDICT ha sido precisamente desplazar ese objetivo final y elevar el nivel de lo que pretendemos conseguir con el tratamiento.
Esto ha permitido aprender dos cosas. La primera es que los medicamentos pueden alcanzar esos objetivos más ambiciosos. La segunda es que el estudio también enseña cómo debemos tratar y monitorizar a los pacientes, incluida la frecuencia con la que debemos visitarlos.
Uno de los resultados más destacables de VERDICT es que ningún paciente necesitó una colectomía o una resección del colon durante el estudio. No recuerdo otro ensayo clínico en el que no se haya producido ninguna intervención de este tipo.
Esto demuestra la importancia de realizar un seguimiento adecuado, observar la evolución de los pacientes y actuar de manera oportuna. Si cuidamos bien de ellos y monitorizamos su enfermedad, podemos conseguir mejores resultados.
La medicina de precisión y la individualización del tratamiento son grandes objetivos de la Gastroenterología. ¿Hasta qué punto estamos cerca de seleccionar los tratamientos en función de las características de cada paciente y de sus objetivos clínicos específicos?
Se está trabajando intensamente para conseguirlo. Dentro de unas semanas se presentará uno de los proyectos más importantes sobre medicina de precisión, centrado en comprender por qué algunos pacientes responden a un tratamiento y otros no. Cuando conozcamos mejor los factores que determinan esa respuesta, podremos seleccionar con mayor precisión el medicamento adecuado para cada persona.
Recuerdo el caso de una paciente que tenía una enfermedad difícil de controlar. Le prescribí un primer medicamento y no funcionó. Después probé con un segundo y tampoco obtuvo resultados. Salí de la consulta y, cuando volví a entrar, me dijo: “Doctor Yajnik, ¿soy un conejillo de Indias?”. Le había administrado medicamentos aprobados que, sin embargo, no habían funcionado en su caso.
No ser capaces de encontrar el tratamiento adecuado puede deteriorar la confianza entre el médico y el paciente. Y eso tiene consecuencias que van mucho más allá de los resultados clínicos o de cualquier cuestión comercial.
Uno de los resultados más importantes de la medicina de precisión es preservar la confianza y la relación entre el médico y el paciente. La medicina de precisión no consiste únicamente en elegir el medicamento que ofrece más probabilidades de funcionar. También consiste en que el paciente sienta que entendemos su enfermedad, que sabemos por qué elegimos un tratamiento y que estamos haciendo todo lo posible para encontrar la mejor opción para él.
Más allá del desarrollo de nuevos medicamentos, ¿Qué cambios son necesarios para que la innovación en la enfermedad inflamatoria intestinal se traduzca en mejores resultados en la práctica clínica diaria?
Lo más importante es el acceso al tratamiento. Existen dificultades que puede experimentar un paciente para contactar con su médico. A veces llama y no consigue hablar con él, sino con otra persona de la consulta que le pregunta por qué llama. Una situación así puede resultar muy desalentadora para alguien que necesita atención médica. Garantizar el acceso es fundamental.
Después está el acceso al medicamento. El médico puede decirle a un paciente: “Este es el tratamiento que necesitas”. Pero, cuando intenta conseguirlo, su aseguradora puede responder que no se lo va a financiar o que le proporcionará otro medicamento.
Por eso, el acceso debe abordarse desde todos los niveles, incluidos los sistemas de financiación y las entidades que deciden qué tratamientos se cubren. También importa el precio. Si los medicamentos son demasiado caros, muchas personas no podrán acceder a ellos.
Existen otros ámbitos sanitarios en los que se asume que determinados servicios son responsabilidad individual del ciudadano, pero no siempre podemos responsabilizar al paciente de las dificultades para recibir atención.
El acceso es una cuestión compleja y ningún sistema sanitario es perfecto. Hay buenas prácticas y aspectos positivos en distintos países y modelos de atención, pero todavía existen barreras que debemos superar para que la innovación llegue realmente a quienes la necesitan.
Takeda cuenta con más de 35 años de experiencia en investigación de enfermedades digestivas y más de una década ofreciendo tratamientos para pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. ¿Qué papel ocupa actualmente la Gastroenterología en la estrategia global de la compañía y cuáles son sus principales prioridades de investigación para los próximos años?
Se trata de una compañía con 245 años de historia y una de las empresas más antiguas que existen. Nuestro fundador tenía el objetivo de proporcionar medicamentos chinos de alta calidad a la comunidad japonesa, y los valores que guiaron aquella iniciativa siguen presentes en la compañía. Cuando es necesario tomar decisiones, se piensa en el paciente, la confianza, la reputación y el negocio. El negocio ocupa el último lugar. El paciente siempre está en el centro.
La confianza es importante, igual que la reputación. La nueva consejera delegada, Julie Kim, ha dejado muy claro que la Gastroenterología sigue siendo un área prioritaria para Takeda y que no vamos a abandonarla.
Investigar y desarrollar medicamentos implica asumir riesgos. Existe una probabilidad importante de que un programa de investigación fracase, y nosotros también hemos sufrido fracasos. Pero eso no nos desanima: nos levantamos y seguimos trabajando con más determinación.
Uno de los grandes cambios de la estrategia es que ya no se centran todos los esfuerzos exclusivamente en la Gastroenterología, sino que trabajamos en un ámbito más amplio que se denomina inflamación. En él incluimos áreas como la dermatología, la reumatología, las enfermedades renales y las enfermedades hematológicas, porque existen mecanismos biológicos compartidos entre distintas patologías.
Al principio, se tenía una estrategia mucho más centrada en el intestino, en parte porque los medicamentos actuaban de manera muy selectiva en ese órgano. Ahora se ha ampliado otra perspectiva, aunque mantenemos nuestra cartera de investigación en Gastroenterología.
También se sigue trabajando en Oncología, Neurociencia y terapias derivadas del plasma, además de las vacunas. Por ejemplo, hemos contribuido a poner a disposición de la población una vacuna contra el dengue.
Se busca estar presente para los pacientes de todo el mundo y llegar a tantos mercados como sea posible. Una parte esencial de la historia de Takeda es precisamente esa capacidad de comprender problemas muy distintos, desde las enfermedades ultrarraras hasta el dengue.
De aquí a 2030, ¿Cómo espera que evolucione el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal? ¿Qué avances son realistas en términos de remisión, prevención del daño intestinal y calidad de vida?
Nada cambiará radicalmente de aquí a 2030, porque desarrollar un medicamento lleva mucho tiempo. Los nuevos tratamientos que se están presentando actualmente en congresos como UEG Week en Barcelona serán probablemente los que vayan avanzando durante los próximos años.
Desarrollar un medicamento nuevo requiere mucho tiempo, aunque se ha visto que es posible acelerar los procesos en determinadas circunstancias. La pandemia de coronavirus fue un ejemplo de cómo la colaboración entre la sociedad, los investigadores, las compañías y los organismos reguladores permitió avanzar a una velocidad extraordinaria.
Es necesario ir más allá de los síntomas intestinales y valorar cómo se encuentra la persona en su conjunto, cómo afecta la enfermedad a su vida cotidiana y si puede desarrollar sus actividades con normalidad. Este es uno de los avances más interesantes que veremos en los próximos años. Sin embargo, los cambios más profundos necesitarán quizá otra década.
Desde su perspectiva, ¿cuál es el principal reto científico que todavía debe superar la Gastroenterología para lograr un avance decisivo en el tratamiento de estos pacientes?
Lo más importante es que, como sociedad, se valore la investigación y se participe en ella. Ninguna persona puede resolver este problema por sí sola. Cuando ejercía la Medicina, los pacientes preguntaban por qué habían desarrollado la enfermedad. Tenía que responderles que no conocía la respuesta.
Si los pacientes participan en los estudios de investigación y aportan muestras de heces, sangre y otros datos relevantes, podemos empezar a comprender mejor qué está sucediendo. Es así como generamos conocimiento y como las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial pueden ayudarnos a avanzar.
La Inteligencia Artificial puede mejorar mucho la atención clínica. Cuando tienes muchos pacientes, resulta difícil recordar todos los ensayos clínicos disponibles y determinar qué estudio puede ser adecuado para cada persona.
Conseguir que el paciente adecuado reciba el medicamento adecuado sigue siendo uno de nuestros grandes retos y las barreras no son únicamente tecnológicas: también tienen que ver con la participación de los pacientes en la investigación y con nuestra capacidad para generar conocimiento a partir de sus datos.
Ninguna persona puede resolver todo esto por sí sola, ni basta con cambiar una política o desarrollar una única tecnología. Necesitamos la colaboración de los pacientes, los médicos, los investigadores, las compañías farmacéuticas y la sociedad en su conjunto.
Takeda publicó los resultados del primer y único ensayo clínico sobre colitis ulcerosa basado en la estrategia de ‘tratamiento por objetivos’, buscando la eliminación de la enfermedad frente a la simple remisión de los síntomas.
La empresa ha contribuido al campo de la Gastroenterología de dos maneras. Una es mediante el desarrollo de nuevos medicamentos. La otra, de la que también estamos orgullosos, consiste en contribuir al avance de la especialidad más allá de los propios fármacos. VERDICT no es una historia sobre el desarrollo de un nuevo medicamento. Lo que se ha demostrado es que establecer un nuevo objetivo terapéutico, más ambicioso y centrado en una visión más completa de la atención al paciente, puede marcar una diferencia.
Lo que se ha compartido con VERDICT es diferente a conseguir la aprobación de un tratamiento por las agencias regulatorias. Se ha contribuido a que médicos y pacientes comprendan mejor cuáles deben ser los objetivos del tratamiento y qué se puede conseguir con los medicamentos más allá de lo que establecen estrictamente las indicaciones aprobadas por los organismos reguladores.
Se trata de ampliar los objetivos terapéuticos para mejorar el bienestar de los pacientes y conseguir que se sientan mejor. Además, es una aportación relevante al avance de la Gastroenterología, porque ayuda a ampliar la manera de entender qué significa tratar adecuadamente la enfermedad inflamatoria intestinal.
Exteriores del congreso, que se ha celebrado en Barcelona.
