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La inversión pública en medicamentos no solo contribuye a mejorar la salud y la calidad de vida de la población, sino que también puede reducir el gasto en otras partidas de la Administración. Así lo señala el informe Cómo los medicamentos innovadores contribuyen a la sostenibilidad del sistema sanitario, elaborado por Afi y Farmaindustria y publicado en octubre de 2026, que estima que la inversión pública en medicamentos generó alrededor de 15.900 millones de euros de ahorro en otras partidas presupuestarias durante 2024.

Según el documento, la Administración destinó cerca de 24.800 millones de euros a medicamentos en 2024. De acuerdo con las estimaciones del estudio, cada euro de inversión pública farmacéutica permite ahorrar 0,64 euros en otros ámbitos, como las pensiones de jubilación, el gasto hospitalario no farmacéutico y las prestaciones por bajas de enfermedad. Javier Serrano, responsable de Economía Aplicada de Afi, lo resumió así durante la presentación: cada euro adicional de gasto público en medicamentos “implicaba un ahorro de 64 céntimos en otras partidas presupuestarias”.

El informe defiende así que el gasto farmacéutico debe analizarse teniendo en cuenta sus efectos sobre el conjunto de la economía y del sistema sanitario, y no únicamente como una partida presupuestaria. Diego Vizcaíno, socio director de Afi, afirmó que “es muy conveniente considerarlos como una inversión que genera beneficios por un lado para la salud de las personas, por el otro lado para la actividad económica y, en tercer lugar, son capaces de reducir otras necesidades de gasto público”. Los autores sostienen que los tratamientos pueden favorecer una recuperación más rápida de los pacientes, prolongar la vida laboral y reducir las necesidades de asistencia sanitaria.

El envejecimiento aumentará la demanda de tratamientos

Uno de los principales retos identificados por el estudio es el envejecimiento de la población española y el incremento de las enfermedades crónicas. En 2023, España contaba con 21,6 millones de personas con problemas de salud crónicos, aproximadamente el 43 por ciento de la población, nueve millones más que en 2013. Serrano señaló que “el número total de enfermos crónicos se ha duplicado en la última década y esto presiona al alza el consumo de medicamentos”.

Esta evolución plantea una presión creciente sobre el sistema sanitario, ya que las enfermedades crónicas suelen requerir tratamientos prolongados y, en muchos casos, la administración simultánea de varios medicamentos. El informe señala que más del 80 por ciento de las personas mayores de 65 años tiene algún tratamiento prescrito de forma continuada.

A esta tendencia se suma el problema de la falta de adherencia terapéutica. Según las estimaciones recogidas en el documento, aproximadamente la mitad de los pacientes crónicos no sigue correctamente las pautas de sus tratamientos, una situación que podría generar más de 11.000 millones de euros anuales de gasto sanitario adicional en España.

La industria farmacéutica reclama un papel estratégico para la innovación

El estudio también destaca el peso de la investigación farmacéutica en la economía española. En 2024, los laboratorios farmacéuticos invirtieron más de 1.600 millones de euros en investigación y desarrollo (I+D), lo que situó al sector como el segundo de la industria española por volumen de inversión en esta actividad, solo por detrás de la automoción.

Además, alrededor del 45 por ciento de esa inversión se realizó en colaboración con hospitales, universidades y centros de investigación, según los datos recogidos por Afi. El informe subraya también la elevada cualificación de los trabajadores del sector: aproximadamente el 30 por ciento cuenta con un máster o un doctorado. “Uno de cada tres trabajadores de la industria farmacéutica tiene un máster o un doctorado. Esto es una gran cantidad”, destacó Serrano.

En este contexto, los autores plantean que reforzar la inversión en medicamentos innovadores podría generar beneficios sanitarios y económicos. El documento calcula que, si el peso de esta inversión sobre el producto interior bruto aumentara una décima hasta 2030, los recursos adicionales destinados a estos tratamientos podrían alcanzar unos 1.400 millones de euros anuales en ese año.

Según el escenario analizado, esta inversión adicional podría generar ahorros superiores a los 800 millones de euros en otras partidas del gasto público, además de impulsar la actividad industrial y el empleo. El director general de Farmaindustria, Juan Yermo, fue más allá y planteó que “tenemos que estar preparados para aumentar la financiación de la sanidad” y que “la Sanidad en España está infrafinanciada”.

“Hay capacidad para seguir no solo manteniendo el nivel de inversión sanidad y de medida en los intervalos que hemos tenido en los últimos 20 años, sino incluso de aumentar la financiación”, explicó. El directivo indicó que España debe seguir aumentando la cantidad invertida en innovación para, en el futuro, estar preparados ante nuevos patógenos y posibles pandemias.

Además, a su juicio, hay necesidades que el Estado todavía no ha cubierto. “Existen inversiones en tratamientos que no se están efectuando de la forma necesaria o lo más rápida o más equitativa posible por insuficiencia en la financiación de la sanidad”, denunció. Puso como ejemplo fármacos “cuya efectividad ha sido aprobada en Europa” y que “sin embargo no se está financiando en España o se está haciendo por uso compasivo en algunas comunidades”. “Nuestra propuesta dentro del objetivo de aumentar la agilidad es no fijar un plazo rígido —sea a uno, dos, cinco o diez años—, sino adaptarnos a la propia evolución de la sociedad, la economía y las necesidades, manteniendo siempre la preparación necesaria”, concluyó.

El gasto farmacéutico mantiene un peso relativamente estable

Pese al aumento del gasto nominal en medicamentos durante las últimas dos décadas, el informe sostiene que su peso relativo sobre las cuentas públicas se ha mantenido estable o ha disminuido. En concreto, la inversión farmacéutica pública pasó de representar el 4,1 por ciento del gasto público total en 2003 al 3,4 por ciento en 2024, mientras que su peso sobre el PIB se mantuvo en torno al 1,5 por ciento. Yermo describió este resultado como “casi una paradoja” teniendo en cuenta que España ha envejecido tanto en las últimas dos décadas.

El documento apunta, además, que el crecimiento del gasto ambulatorio responde principalmente al aumento del consumo. Entre 2014 y 2024, el 75 por ciento del incremento de la inversión farmacéutica en medicamentos dispensados en farmacias comunitarias se habría debido al mayor número de recetas, mientras que el precio medio por receta aumentó un 8 por ciento, frente al 23 por ciento del IPC medio. En palabras de Serrano, “los medicamentos son más baratos en términos relativos hoy que hace diez años”.

A esta evolución se añaden los mecanismos de control de precios y las aportaciones económicas de la industria. El informe estima que la revisión de precios de referencia de 2025 generó un ahorro de 288 millones de euros y que las aportaciones y deducciones establecidas legalmente supusieron cerca de 2.000 millones de euros acumulados entre 2024 y 2025.

Asimismo, la actividad de las empresas farmacéuticas generó, según el estudio, 4.140 millones de euros de recaudación directa por impuestos y cotizaciones sociales en 2025. Al incluir los efectos indirectos e inducidos sobre otras empresas, la huella fiscal estimada ascendió a 10.100 millones de euros. Para Yermo, el resultado es contundente: “los medicamentos le salen a cuenta al Estado”.

El informe concluye que el envejecimiento demográfico exigirá mayores recursos para atender las necesidades sanitarias futuras, pero considera que existen mecanismos para compatibilizar el acceso a los medicamentos innovadores con la sostenibilidad presupuestaria. Serrano sintetizó esa conclusión al afirmar que “los intereses de la industria farmacéutica, de los ciudadanos y de la Administración están perfectamente alineados”. La evolución de la demanda, la investigación y la capacidad de financiación pública serán factores determinantes para afrontar ese desafío.