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La historia de la oncología española tiene uno de sus puntos de partida en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, y por ello su historia que forma parte del serial 'Diferenciales' de Redacción Médica con la colaboración de BeOne Medicines. Más de cinco décadas después de la creación del primer Servicio de Oncología de España, el hospital reivindica aquel origen pionero desde un modelo que hoy mira al cáncer de forma multidisciplinar, molecular, tecnológica y centrada en el paciente. Ese recorrido, que conecta la figura de Jesús Vicente Fernández, creador del primer Servicio de Oncología de España en la Fundación Jiménez Díaz y considerado impulsor de la oncología médica en España, con la reciente acreditación como Comprehensive Cancer Center, se refleja especialmente en la Unidad de Tumores Torácicos y en el abordaje actual del cáncer de pulmón.



“El primer servicio de oncología de España se creó en el año 1970 gracias a la figura de Jesús Vicente Fernández”, explica Manuel Dómine, coordinador de Investigación clínica del Comprehensive Cancer Center Fundación Jiménez Díaz y responsable de la Unidad de Tumores Torácicos y Ensayos Clínicos de Cáncer de Pulmón de la Fundación Jiménez Díaz Campus Hospitalario. Según recuerda, Vicente Fernández fue “el impulsor de la oncología médica en España y en Europa” y también estuvo detrás de la Sociedad Española de Quimioterapia, posteriormente Sociedad Española de Oncología Médica, así como de la Federación de Sociedades Oncológicas.



Ese legado no se limita a la historia. Para Jesús García-Foncillas, jefe del Departamento de Oncología Médica y director del Comprehensive Cancer Center del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, el espíritu fundacional continúa presente en la forma actual de entender el cáncer. “En 1976 Jesús Vicente arranca lo que es la fundación de la Sociedad Española de Oncología Médica durante cuatro años, es el primer presidente de esa sociedad española”, señala. A partir de esa base, la Fundación Jiménez Díaz ha desarrollado “todo un gran proyecto en cáncer”, apoyado en la multidisciplinariedad, la actualización de protocolos, la investigación y la docencia.

La acreditación como Comprehensive Cancer Center por parte de la Organización Europea de Centros de Cáncer supone, para García-Foncillas, poner en valor varios elementos: “el trabajo multidisciplinar”, “el desarrollo de protocolos actualizados, revisados, según los estándares más altos a nivel internacional”, la investigación “desde el punto de vista de laboratorio hasta la investigación clínica” y la formación de futuros especialistas. A ello añade un aspecto cada vez más relevante: la atención al paciente que supera la enfermedad. “Hoy en día estamos ya curando pacientes de cáncer y tenemos que dar un abordaje a esos pacientes cuando han superado la enfermedad”, afirma, no solo por posibles efectos físicos o secundarios, sino también por su dimensión “social, psicológica” y por la vuelta al entorno laboral y personal.



La excelencia organizativa también entra en la ecuación. García-Foncillas vincula el EFQM Global Award con tres pilares: estrategia, ejecución y resultados. “Hay que marcar cuál es la filosofía que es el punto motor de la institución”, apunta, con la experiencia del paciente como objetivo central. Después, añade, hay que “hacer realidad esa filosofía” y medir si los objetivos planteados se cumplen.

Jesús García-Foncillas, jefe del Departamento de Oncología Médica y director del Comprehensive Cancer Center del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Imagen de Pablo Brito

En cáncer de pulmón, esa filosofía se concreta en el comité multidisciplinar. “Cada paciente de cáncer de pulmón es evaluado, analizado, estudiado en lo que es el comité multidisciplinar de cáncer de pulmón todas las semanas”, explica García-Foncillas. El objetivo es ofrecer las mejores opciones médicas y terapéuticas en cada momento de la evolución de la enfermedad, pero también incorporar el abordaje psicológico, nutricional, el ejercicio físico y la rehabilitación. “Eso no es algo a abordar solo en el primer momento, sino algo a considerar en toda la evolución de la enfermedad”, remarca.



Dómine sitúa el origen del comité de cáncer de pulmón en el otoño de 1992, cuando se creó en el hospital “el primer comité multidisciplinar de cáncer de pulmón de España”. En sus inicios participaban cirujanos torácicos, neumólogos, radiólogos y radioterapeutas. Con el paso de los años, el comité se ha ampliado con anatomopatólogos, biólogos moleculares, oncogeriatras, psicólogos, cardio-oncólogos y un gestor de paciente para agilizar la parte administrativa. “Ya en aquella época sabíamos que el tratamiento del cáncer de pulmón era una labor multidisciplinar porque uno solo no puede llegar a conseguir unos resultados excepcionales en cáncer de pulmón y curar el cáncer de pulmón”, subraya.



Para el que fuera también vocal de la Comisión Nacional de Especialidades Médicas (Oncología Médica) y experto de Oncología en la Agencia Europea de Medicamento (EMA), una unidad excelente de cáncer de pulmón se define por “la gran gestión y organización” para ofrecer un manejo “vanguardista, humano, eficiente y lo más rápido posible”. Ese proceso incluye prevención, cribado, técnicas quirúrgicas y radioterápicas, medicina de precisión, secuenciación masiva mediante NGS, biopsia y biopsia líquida. Preguntado por el factor que más ha cambiado el pronóstico del cáncer de pulmón, Dómine no elige uno solo: “Yo creo que todo ello, pero para mí lo más importante es el trabajo multidisciplinar”. A su juicio, hay que diagnosticar de forma precoz, disponer de un perfil molecular preciso, ofrecer terapias dirigidas e inmunoterapia, integrar cirugía y radioterapia y abrir la puerta a los ensayos clínicos.

Manuel Dómine, jefe asociado del Servicio de Oncología Médica y responsable de la Unidad de Tumores Torácicos y Ensayos Clínicos de Cáncer de Pulmón del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Imagen de Pablo Brito / Imagen de Pablo Brito

Los ensayos son, precisamente, una de las claves del modelo de la unidad. “Tienen un papel crucial, ya que ofrecen las terapias más vanguardistas a los pacientes y que puedan recibir esos tratamientos con muchos años de antelación a que se comercialicen”, afirma Dómine. Como ejemplo, recuerda que en el centro comenzaron a realizarse ensayos con terapias dirigidas hace más de 20 años y que los primeros pacientes tratados con inmunoterapia y quimioinmunoterapia hace más de 15 años también se atendieron allí.



La decisión terapéutica se apoya en tiempos cortos y en información completa. Según Dómine, en la Fundación Jiménez Díaz se realizan “todas las pruebas radiológicas en menos de tres días”, las pruebas moleculares “en un espacio de tiempo de siete a diez días” y la inclusión en ensayos clínicos “en menos de siete días”. “Nosotros no iniciamos el tratamiento del paciente hasta que no tenemos el perfil molecular del paciente para elegir el mejor tratamiento”, añade.



La acreditación como Comprehensive Cancer Center refuerza esa estructura. Dómine destaca que se trata del “tercer centro en España” que logra esta acreditación y que su valor está en centrar todo el dispositivo en el paciente. “Que dispongamos de todas las técnicas y el manejo multidisciplinar para el paciente hace que mejore, de una manera importante, la calidad del tratamiento oncológico que se realiza en nuestro centro”, sostiene. A su juicio, esto convierte al hospital en “un centro de referencia europeo” y permite que pacientes de otros países puedan acudir para beneficiarse de este tratamiento.



La experiencia del paciente es otro de los ejes. Dómine menciona herramientas de inteligencia artificial que hacen más eficiente la atención en el hospital de día. El paciente acude a la hora asignada, se le realizan preguntas, se obtiene una analítica “en cinco minutos” y el médico se desplaza directamente al hospital de día para indicar el tratamiento. “No tiene que dar vueltas el paciente”, resume. También destaca la comunicación continua con enfermería, un chatbot disponible las 24 horas, contacto con el oncólogo de guardia y el portal del paciente, donde se reciben resultados, pruebas e informes. Según afirma, estos procesos logran una satisfacción “mayor del 90 por ciento”.

El diagnóstico precoz es una de las grandes asignaturas pendientes del cáncer de pulmón. María Jesús Rodríguez Nieto, jefa del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, recuerda que cuando este tumor da síntomas “habitualmente ya es una enfermedad extendida y es tarde”. Por eso, considera que el mayor margen de mejora está en los programas dirigidos a población de riesgo. En la Fundación Jiménez Díaz, el programa DEPRECAP, en marcha desde 2021, utiliza TAC de baja dosis en personas con riesgo. “Cuando se detectan las lesiones, más del 65 por ciento son estadios precoces, con lo cual tienen opciones de un tratamiento y de un abordaje curativo”, explica.

María Jesús Rodríguez Nieto, jefa del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Imagen de Pablo Brito

Neumología también es clave en la obtención de muestras. Rodríguez Nieto subraya que, en un escenario donde el tiempo es determinante, “no tener que repetir pruebas diagnósticas es altamente eficiente”. La elección de la técnica debe hacerse en comité: puede ser un abordaje endoscópico, técnicas cada vez más fiables para lesiones periféricas o de pequeño tamaño, o una toma de muestra transtorácica por Radiología. “Todo eso es necesario hacerlo de una forma multidisciplinar para que la primera elección sea la correcta”, resume.



El área de broncoscopia y neumología intervencionista añade una capa tecnológica al diagnóstico. Javier Flandes explica que la broncoscopia ha vivido “una revolución” en los últimos años. De ser una técnica para tomar pequeñas muestras ha pasado a permitir llegar “a cualquier nódulo, a cualquier lesión, gracias a la tecnología”. El hospital dispone de escáner portátil, integración de imágenes, cámaras de magnificación, ultrasonido y ecografía lineal y radial. “Al ser un centro de alta capacitación, por ser miembro de un Comprehensive Cancer Center, disponemos ahora mismo de todas las tecnologías para llegar al cáncer de pulmón”, apunta.

Javier Falndes, jefe Asociado del Servicio de Neumología y Director de la Unidad de Broncoscopias y Neumología Intervencionista del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Imagen de Pablo Brito

Flandes remarca que la unidad no solo diagnostica, sino que también puede tratar lesiones tumorales mediante ablación con láser, crioterapia o electroporación. Además, explica que el trabajo se integra en el Comité de Cáncer de Pulmón. La broncoscopia permite obtener biopsias y también estadificar la enfermedad mediante EBUS lineal, un ecógrafo incorporado al broncoscopio que permite puncionar ganglios del mediastino en tiempo real. “Después de un procedimiento en una hora y media, podemos ya saber qué cáncer tiene y cómo está extendido en ese paciente y, por tanto, podremos decidir cuál es el mejor tratamiento y el pronóstico”, señala.



La próxima frontera será la broncoscopia robótica. Flandes afirma que la Fundación Jiménez Díaz incorporará próximamente esta tecnología, que permite marcar lesiones tras un TAC de tórax y que el robot conduzca hasta ellas. Según explica, ofrece una rentabilidad “en torno al 95 por ciento” y, por su estabilidad, también permite tratamientos ablativos. “En muy poquito tiempo, esperamos que en tres años ya poder ser un centro que no solamente diagnosticamos, sino que también hacemos tratamientos de las lesiones tumorales pulmonares”, avanza.



La Cirugía Torácica mantiene un papel central en esta nueva etapa. Ignacio Muguruza, jefe del Departamento de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, sostiene que la cirugía es hoy “quizá más importante que nunca”. El motivo es la combinación de diagnóstico más precoz, programas de prevención, tratamientos sistémicos avanzados y trabajo multidisciplinar, que permite tratar a más pacientes con intención curativa. “Son pacientes que son tratados con una intención curativa y los resultados van siendo cada vez mejores”, asegura.

Ignacio Muguruza, jefe del Departamento de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Imagen de Pablo Brito

Muguruza explica que el aumento de pacientes candidatos a cirugía se debe a una estrategia que transforma actos aislados en procesos. Antes incluso de saber que el paciente está enfermo, se trabaja en prevención; después llegan diagnósticos más precoces y tumores en estadios más incipientes, con mayor posibilidad de beneficio. También destaca el papel de los tratamientos combinados, la inmunoterapia y la medicina personalizada, que pueden situar al paciente en un momento idóneo para que el cirujano intervenga con intención radical y curativa.



Las técnicas quirúrgicas también han cambiado. “Estamos viviendo una revolución”, afirma Muguruza. La cirugía robótica ha supuesto “un cambio muy importante” y permite procedimientos más precisos y seguros, con menor riesgo para el paciente. En la actualidad, señala, la mayoría de las cirugías de este tipo se realizan con abordaje robótico. A ello se suma una mejor selección de pacientes, con participación de Neumología, Geriatría y otros especialistas, lo que favorece una preparación más adecuada, menor invasividad, recuperación más rápida y “unos resultados bastante sobresalientes”.



La Oncología Radioterápica completa el abordaje en todos los escenarios de la enfermedad. Javier Luna, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, divide su papel en cuatro situaciones: cáncer de pulmón inicial, localmente avanzado, oligometastásico y metastásico. En tumores iniciales, la radioterapia estereotáctica o SBRT permite “un control local de la enfermedad muy alto, una curabilidad muy alta, con una toxicidad muy baja”. En enfermedad localmente avanzada, se combina con quimioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas. En pacientes oligometastásicos, puede consolidar respuesta o controlar metástasis concretas. Y en enfermedad metastásica clásica mantiene un papel de alivio sintomático y mejora de calidad de vida.

Javier Luna, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Imagen de Pablo Brito

La evolución tecnológica ha sido decisiva. Luna explica que los tratamientos son cada vez más ajustados al volumen que se quiere tratar, con mayor protección de tejidos y órganos de riesgo. “Eso conlleva dos beneficios: mejorar el control local de la enfermedad y la curabilidad del paciente, y disminuir claramente los efectos secundarios”, señala. También destaca la llegada de unidades de protonterapia a España, una opción con capacidades técnicas distintas para escenarios concretos de cáncer de pulmón.



La mirada de Geriatría aporta otro elemento esencial en un tumor que afecta con frecuencia a personas mayores. Francisco Javier Martínez Peromingo, jefe del Departamento de Geriatría del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, recuerda que tradicionalmente la edad se utilizó como criterio para seleccionar tratamientos, pero hoy se sabe que “la edad ya no es un criterio suficiente” y que dos personas de 80 años pueden ser muy diferentes. “La valoración geriátrica lo que hace es aportar valor y añadir información sobre las características del paciente para saber cuál va a ser el mejor tratamiento y darle un traje a medida”, explica.

Francisco Javier Martínez Peromingo, jefe del Departamento de Geriatría del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Imagen de Pablo Brito

Esa valoración va más allá de las pruebas oncológicas habituales. Martínez Peromingo señala que el comité suele manejar información sobre el tumor y su extensión, mientras que Geriatría añade datos del ámbito social, nutricional, funcional y biológico. “No la edad que dice el DNI, sino la edad biológica”, resume. Además, no se limita a valorar, sino que aporta intervenciones: nutricionales, sobre polifarmacia, sociales si son necesarias, ajuste de tratamiento y prescripción de ejercicio físico regular para que los pacientes toleren mejor las terapias.



La Fundación Jiménez Díaz presenta así un modelo en el que el cáncer de pulmón se aborda desde la prevención hasta el tratamiento, desde la muestra inicial hasta la secuenciación molecular, desde la cirugía robótica hasta la radioterapia de precisión, desde los ensayos clínicos hasta la valoración geriátrica. Un modelo que sus profesionales conectan con una historia propia: la de un hospital que abrió camino en la oncología española y que ahora busca consolidar ese legado desde la atención integral, la innovación y la coordinación de todos los especialistas alrededor del paciente.