La investigación del alzhéimer continúa avanzando hacia métodos de detección más sencillos y menos invasivos. El último paso lo han dado Roche y Eli Lilly con Elecsys pTau217, un análisis de sangre que acaba de recibir la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para ayudar a identificar indicios de la enfermedad en personas de 55 años o más con deterioro cognitivo.
Según publica la CNN, la prueba analiza en sangre los niveles de tau fosforilada 217 (p-tau217), un biomarcador relacionado con los cambios que se producen en el cerebro durante el alzhéimer. Su función es ayudar a los médicos a determinar qué pacientes presentan probablemente alteraciones cerebrales asociadas a la enfermedad y cuáles no.
La autorización estadounidense llega después de que la prueba recibiera el visto bueno en Europa en mayo. Ahora queda por conocer cómo avanza su incorporación a la práctica clínica europea y cuándo podrá estar disponible para los pacientes en los distintos países.
El análisis de sangre gana frente a pruebas más invasivas
Hasta ahora, la identificación de los cambios cerebrales asociados al alzhéimer se ha apoyado, entre otros métodos, en pruebas como la tomografía por emisión de positrones (PET) o la punción lumbar. Los análisis de sangre están ganando protagonismo porque pueden ofrecer una alternativa más sencilla para detectar determinados biomarcadores de la enfermedad.
En el caso de la p-tau217, los estudios apuntan a que sus niveles en sangre pueden ayudar a predecir con gran precisión la presencia de acumulación de placas de beta-amiloide en el cerebro. Estas placas pueden aparecer años, e incluso décadas, antes de que se manifiesten los primeros problemas de memoria o deterioro cognitivo.
La nueva prueba de Roche y Lilly no está pensada para utilizarse de forma aislada ni para establecer por sí sola un diagnóstico de alzhéimer. Sus resultados deben interpretarse junto con los síntomas, la historia clínica y otros datos del paciente.
Más pruebas de sangre llegan al mercado
El avance de Elecsys pTau217 se produce en un momento de fuerte movimiento en la investigación del alzhéimer, especialmente en el desarrollo de herramientas capaces de detectar la enfermedad de forma más temprana y sencilla.
La FDA ya autorizó en 2025 la primera prueba de sangre para ayudar a evaluar el alzhéimer y posteriormente dio luz verde a otra prueba de Roche y Lilly basada en el biomarcador p-tau181. La semana pasada, además, la agencia estadounidense autorizó Precivity AD2, de C2N Diagnostics.
Esta carrera por desarrollar nuevas herramientas diagnósticas acompaña a la llegada de tratamientos dirigidos contra los mecanismos biológicos del alzhéimer. La posibilidad de identificar antes los cambios asociados a la enfermedad cobra así una importancia creciente, ya que permitiría seleccionar mejor a los pacientes y actuar en fases más tempranas.
En este contexto, los análisis de sangre se perfilan como una de las grandes líneas de investigación del alzhéimer. El reto ahora no está solo en demostrar su precisión, sino también en determinar cómo deben utilizarse en la práctica clínica y qué papel tendrán junto a otras pruebas. Para Elecsys pTau217, el siguiente capítulo en Europa pasa por saber cuándo y cómo se incorporará esta prueba a la asistencia sanitaria de cada país.
