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El Servicio de Oncología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha situado la Medicina de precisión, el abordaje multidisciplinar, la investigación clínica y la continuidad asistencial como ejes de su modelo de atención al cáncer de pulmón. En un contexto marcado por los avances diagnósticos y terapéuticos, los profesionales del centro subrayan que la personalización del tratamiento comienza desde el primer contacto con el paciente y se mantiene a lo largo de todo el proceso asistencial.



Isidoro C. Barneto, facultativo especialista de Oncología Médica del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, explica que la medicina de precisión se aplica "desde que empezamos a conocer al paciente y desde que empezamos a planificar el diagnóstico y el tratamiento". El objetivo, señala, es "aplicar el mejor tratamiento al paciente en función de las características suyas, de las características del tumor y de los tratamientos disponibles".



Para Barneto, este enfoque exige alcanzar "el mejor juicio diagnóstico" con "la mayor cantidad de datos". En esa línea, recuerda la campaña del Grupo Español de Cáncer de Pulmón, «Con nombre y apellido», para incidir en la importancia de conocer en profundidad cada tumor y poder seleccionar el tratamiento más adecuado para cada persona. Así lo explica en este reportaje, que forma parte del serial 'Diferenciales' de Redacción Médica con la colaboración de BeOne Medicines.

Los avances que han permitido adaptar mejor el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de pulmón se han producido, según el especialista, en diferentes ámbitos. Entre ellos, destaca "todas las mejoras de las técnicas diagnósticas, las técnicas de imagen, las técnicas de broncoscopia invasiva", que permiten una mejor toma de muestras. A ello suma el papel de la anatomía patológica en el estudio de esas muestras y "el conocimiento de la biología molecular". Todo ello se combina con los progresos terapéuticos que han mejorado el abordaje de la enfermedad.

Isidoro C. Barneto, facultativo especialista de Oncología Médica del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Imagen de Pablo Álvarez.

La organización del trabajo en torno a un comité multidisciplinar es otro de los elementos diferenciales del modelo del Reina Sofía. Barneto sostiene que "la oncología moderna y diría que la medicina moderna necesita la colaboración de muchos especialistas, de muchas técnicas". Por ello, considera que el planteamiento multidisciplinar es "fundamental". Además, apunta que cuando esa colaboración se articula en un comité de tumores "bien constituido" existe "un beneficio de supervivencia para el paciente".



Cristina Villalba Moral, facultativa de Neumología, detalla que el Comité de Tumores Torácicos integra a varias especialidades. En él participan Neumología, Cirugía Torácica, Oncología Médica, Oncología Radioterápica, Radiodiagnóstico, Medicina Nuclear y Anatomía Patológica. Dentro de Neumología, además de la consulta específica de cáncer de pulmón, intervienen también las profesionales de Neumología intervencionista, encargadas de los estudios más invasivos vinculados a la broncoscopia.

Villalba explica que al comité se intenta llevar a los pacientes que ya cuentan con diagnóstico y estadificación completa. El caso se presenta con sus antecedentes personales, la revisión clínica y el estudio completo del cáncer de pulmón. A partir del diagnóstico anatomopatológico, el estadiaje y las características globales del paciente, se define el estadio de la enfermedad y se toma una decisión sobre el mejor tratamiento.



Esa decisión puede incluir tratamiento oncológico con quimioterapia, radioterapia, cirugía o combinaciones de varias estrategias. Una vez definido el plan, se realiza la derivación correspondiente y, en el caso de Neumología, Villalba ve al paciente en consulta para explicarle "el plan de actuación" previsto.



El Comité de Tumores se encuentra en proceso de acreditación con criterios europeos. Antonio Álvarez Quindelán, jefe de servicio de Cirugía Torácica y director de la Unidad de Cirugía Torácica y Trasplante Pulmonar del Hospital Reina Sofía de Córdoba, considera que se trata de "una tarea crucial". A su juicio, esta acreditación representa un criterio de calidad de la actividad asistencial y una forma de objetivar los procesos.



Álvarez Quindelán explica que el proceso busca establecer plazos y respuestas tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de los pacientes oncológicos. El cáncer de pulmón, señala, es una patología que requiere "agilidad" y "eficacia" en ambos ámbitos. Por eso, el objetivo de la acreditación es fijar pautas de actuación que permitan ofrecer una respuesta lo más rápida posible.



El hospital también está implicado en el proceso de acreditación como Centro Europeo de Cáncer. Para Álvarez Quindelán, los cambios asistenciales pasan fundamentalmente por una redistribución de recursos y, en algunos casos, por su incremento. En el área quirúrgica, menciona la necesidad de recursos del bloque quirúrgico, sesiones quirúrgicas adicionales y personal dirigido al proceso de atención al paciente quirúrgico con cáncer de pulmón. Aunque el hospital dispone de recursos, advierte de que la demanda asistencial exige responder en unos plazos que a veces no pueden cumplirse por falta de medios.

Antonio Álvarez Quindelán, jefe de Servicio de Cirugía Torácica y director de la Unidad de Cirugía Torácica y Trasplante Pulmonar del Hospital Reina Sofía de Córdoba. Imagen de Pablo Álvarez.

La continuidad asistencial es otro de los puntos clave del proceso. Desde la sospecha diagnóstica hasta el inicio del tratamiento, el seguimiento y las fases finales, el Reina Sofía plantea una atención integral. Barneto vincula esa continuidad al esfuerzo de todos los componentes del comité y del equipo asistencial, pero subraya especialmente el papel de la enfermería.



En Oncología, afirma, la enfermería es fundamental en la acogida del paciente, en la gestión de la información inicial, en la valoración previa al tratamiento y en el seguimiento de complicaciones y efectos secundarios. También desempeña un papel relevante en la administración de tratamientos en el hospital de día y en el acompañamiento durante las fases en las que el tratamiento de soporte y el tratamiento paliativo pasan a ocupar un lugar central.



Álvarez Quindelán incide también en la importancia de la enfermería de enlace. Desde el punto de vista quirúrgico, recuerda que los pacientes operados requieren una serie de atenciones posteriores y una continuidad asistencial que puede extenderse fuera del hospital. La enfermería de enlace, afirma, es la figura que permite realizar esa actuación especializada. Sin ella, considera que sería difícil mantener una continuidad con criterios de calidad adecuados.



La investigación básica y aplicada constituye otra de las áreas diferenciales del hospital. Barneto explica que, junto con el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba, el IMIBIC, existen líneas centradas fundamentalmente en aspectos moleculares de la biología tumoral. Además, destaca la actividad de la unidad de ensayos clínicos, con estudios dirigidos a distintas fases de la enfermedad y con diferentes objetivos.



El oncólogo defiende que la metodología del ensayo clínico ha demostrado ser "la mejor herramienta para obtener conocimiento" en la actividad oncológica. Ese conocimiento, añade, beneficia tanto a los pacientes que participan en los ensayos como a los futuros pacientes que podrán beneficiarse de los avances generados.



La unidad de investigación y los ensayos clínicos son, según Barneto, fundamentales para ofrecer nuevas oportunidades terapéuticas a los pacientes con cáncer de pulmón. Desde una perspectiva histórica, señala que el soporte de la unidad ha sido clave en la gestión de muestras, la gestión documental, el seguimiento de los pacientes y el seguimiento de los propios ensayos clínicos. Todo ello permite que los estudios puedan desarrollarse adecuadamente. La investigación básica, añade, sigue otro camino y también es importante, aunque tiene otros requisitos y condicionantes.



La organización física del hospital también favorece la atención al paciente oncológico. El Servicio de Oncología Médica comparte edificio con Oncología Radioterápica, la Unidad de Cuidados Paliativos, el hospital de día, las consultas externas, la investigación y la hospitalización. Barneto recuerda que el Hospital Provincial es el edificio más antiguo del complejo hospitalario Reina Sofía y que en él se ubican Oncología Médica, Oncología Radioterápica y Cuidados Paliativos, además de camas de hospitalización de Oncología Médica y Cuidados Paliativos.



Esa proximidad, afirma, beneficia la toma de decisiones porque facilita el diálogo entre los profesionales. También supone una ventaja para los pacientes, especialmente cuando reciben tratamientos concomitantes de quimioterapia y radioterapia, ya que todo se ubica en el mismo edificio y se reducen desplazamientos.



El balance de los 50 años de actividad del Hospital Universitario Reina Sofía es, para Barneto, "extremadamente positivo". A su juicio, el hospital no es solo un edificio, sino "una forma de ver la medicina, una forma de actuar la medicina y una forma de progreso". Ese progreso se ha traducido en beneficios para los pacientes, tanto en diagnóstico como en tratamiento y evolución.



Entre los retos más inmediatos, Barneto sitúa la acreditación europea, que marcará criterios de mejora en el trabajo diario. El objetivo último, insiste, debe ser beneficiar a la persona atendida, ayudarla a cumplir sus expectativas y acompañarla durante toda la evolución de su enfermedad.



Álvarez Quindelán, que lleva más de 30 años en el hospital, también identifica un cambio profundo en la asistencia. En cáncer de pulmón, y desde el punto de vista quirúrgico, destaca la mejora en la agilidad del tratamiento y en la seguridad de los procedimientos. Recuerda que al inicio de su residencia se realizaban grandes toracotomías, con cirugías muy agresivas y estancias hospitalarias prolongadas.



Ese escenario ha cambiado de forma radical. Hoy, explica, un paciente intervenido por un carcinoma de pulmón puede permanecer apenas un par de días ingresado tras una cirugía mayor, como una lobectomía pulmonar, gracias a técnicas como la videotoracoscopia o la cirugía robótica. Esto permite una recuperación más rápida, una mejor calidad de vida a corto plazo y una reincorporación más sencilla a posibles tratamientos sistémicos posteriores. Para el cirujano torácico, el mayor cambio de los últimos años ha sido "la agilidad y la mínima invasión" en la cirugía del carcinoma de pulmón.



Villalba también subraya la evolución del cáncer de pulmón dentro del conjunto de la enfermedad oncológica. Reconoce que antes el diagnóstico se asociaba a muy poca esperanza terapéutica, pero destaca que cada vez hay más avances y más estudios. Aun así, recuerda que el cáncer de pulmón sigue siendo una enfermedad heterogénea y que, cuando da síntomas, suele encontrarse en fases avanzadas o localmente avanzadas.



Por ello, uno de los principales retos es diagnosticar a los pacientes en estadios más precoces. La facultativa de Neumología señala que el cáncer de pulmón no cuenta con un cribado establecido como otros tumores, algo que considera de interés para el futuro por su posible impacto tanto en los pacientes como en el sistema. También menciona la biopsia líquida y los análisis de sangre orientados a biomarcadores como posibles herramientas para avanzar en el diagnóstico precoz.

Cristina Villalba Moral, facultativa de Neumología. Imagen de Pablo Álvarez.

El impacto de las prácticas diferenciales del hospital en la vida diaria y el bienestar emocional de los pacientes se vincula, según Barneto, al trabajo en equipo y a la atención continuada. El beneficio debe medirse en acogida, atención, seguimiento y resultados del tratamiento. Para el paciente, ese beneficio se traduce en control de síntomas, calidad de vida, supervivencia, control de la enfermedad y seguridad.



Barneto señala que el paciente necesita "permanecer asido a algo" y que el Servicio de Oncología representa esa seguridad de continuidad y atención. De cara al futuro, prevé que aumente la incidencia del cáncer de pulmón, pero sobre todo la prevalencia. Esto dará lugar a nuevas situaciones, como pacientes que mantienen tratamientos durante mucho tiempo y largos supervivientes que ya no están en tratamiento. Para responder a esas necesidades, considera que será necesario diferenciar la actividad asistencial, cubrir nuevas demandas, hacer docencia y comunicar los resultados a la sociedad y a la comunidad sanitaria para implicarlas en el seguimiento y control de estos pacientes.



Álvarez Quindelán también identifica numerosos retos. Desde el punto de vista del tratamiento, destaca el papel de la inmunoterapia, que ha cambiado de forma radical la estrategia frente al cáncer de pulmón. Este avance requiere actuaciones adicionales y recursos diagnósticos que deben implementarse, estandarizarse y estar disponibles para toda la población en todos los centros sanitarios.



En cirugía, el especialista insiste en el avance de la mínima invasión, especialmente mediante videotoracoscopia, que permite una recuperación rápida y una estancia hospitalaria corta. También señala los progresos en cirugía robótica y en diseño y planificación tridimensional de la cirugía de resección pulmonar. La posibilidad de realizar resecciones pulmonares menores que una lobectomía exige un análisis de imagen muy específico mediante reconstrucciones en tres dimensiones. Toda esa tecnología, afirma, ya está disponible y ha supuesto un gran avance para estos pacientes.



Así, el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba consolida un modelo de atención al cáncer de pulmón basado en la precisión diagnóstica, la coordinación multidisciplinar, la investigación, la continuidad asistencial y la innovación quirúrgica. Un modelo que sus profesionales vinculan directamente con la mejora de la calidad de vida, la seguridad y las oportunidades terapéuticas de los pacientes.