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El Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE) británico ha aprobado financiar dos terapias de AstraZeneca para tratar en primera línea la leucemia linfocítica crónica y el linfoma de células del manto. Esta decisión facilita a los pacientes de Inglaterra y Gales el acceso a esquemas de duración limitada y tratamientos dirigidos que mejoran las tasas de supervivencia libre de progresión frente a la quimioterapia tradicional.

La primera indicación avala un abordaje inédito para la leucemia linfocítica crónica mediante la administración exclusiva por vía oral de acalabrutinib junto a venetoclax. Esta pauta terapéutica establece un tiempo cerrado de medicación e incorpora un inhibidor de BTK de segunda generación en la primera fase de la enfermedad. Toby Eyre, hematólogo del Oxford University Hospitals, detalla que programar descansos del tratamiento exime a los enfermos de una carga farmacológica continua y facilita el control de la patología a largo plazo.



El ensayo de fase 3 AMPLIFY sustenta esta estrategia clínica, puesto que la combinación redujo el riesgo de progresión o muerte un 35% respecto a la inmunoquimioterapia estándar. Los datos constatan que el 77% de los pacientes continuaba estable a los tres años del inicio del tratamiento, frente al 67% registrado con la quimioterapia convencional.

Freno precoz al linfoma

El dictamen aborda de forma paralela las urgencias del linfoma de células del manto al autorizar la suma del inhibidor de AstraZeneca a la pauta clásica de bendamustina y rituximab. Los resultados del ensayo ECHO validan este cambio de estándar asistencial tras demostrar la eficacia de introducir este tratamiento dirigido en la primera línea del itinerario médico. La investigación corroboró que el triple esquema elevó la mediana de supervivencia sin avance de la enfermedad hasta los 66,4 meses, superando con holgura los 49,6 meses obtenidos por el grupo de control.

La incorporación de estas líneas de actuación al sistema público británico dota a los especialistas de mayor margen de maniobra para afrontar el diagnóstico inicial. Desde la compañía recuerdan que el cáncer hematológico fractura la rutina del paciente de forma radical, por lo que diversificar el arsenal terapéutico permite alinear las decisiones médicas con las demandas clínicas y las circunstancias vitales de cada individuo. Tom Keith-Roach, presidente de AstraZeneca en Reino Unido, matiza en un comunicado que el objetivo de colaborar estrechamente con el sistema nacional de salud británico radica en trasladar esta innovación farmacológica a las consultas en el menor tiempo posible para frenar la mortalidad asociada a estas patologías.