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La aprobación europea de camizestrant abre una nueva etapa en el tratamiento del cáncer de mama avanzado al introducir una estrategia que permite adelantarse a la resistencia al tratamiento antes de que la enfermedad progrese clínicamente. Para el jefe del Servicio de Oncología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), Rafael López, el verdadero avance no reside únicamente en la llegada de un nuevo medicamento, sino en el cambio de enfoque que incorpora.

El oncólogo explica que la aprobación reúne dos hitos. Por un lado, la disponibilidad de un nuevo degradador selectivo del receptor de estrógenos dirigido específicamente contra este mecanismo tumoral. Pero, sobre todo, destaca la posibilidad de anticiparse a la aparición de resistencias mediante la monitorización molecular del tumor a través de biopsia líquida, un planteamiento que, a su juicio, supone "un cambio de paradigma" en la forma de hacer Oncología.

Hasta ahora, recuerda, la evolución de la enfermedad se evaluaba fundamentalmente mediante pruebas de imagen, esperando a que la progresión fuese visible en un TAC. Con esta estrategia, en cambio, es posible detectar molecularmente el desarrollo de resistencias antes de que aparezcan manifestaciones clínicas y actuar de forma precoz. López confía además en que este modelo pueda extenderse progresivamente a otros tumores.

Esa anticipación tiene una repercusión directa sobre la eficacia de los tratamientos. El especialista explica que cuando la enfermedad es detectable radiológicamente ya existe una elevada carga tumoral, mientras que intervenir antes permite tratar un menor número de células tumorales y aumentar las probabilidades de respuesta terapéutica. En este sentido, insiste en que cuanto antes se trate el tumor, mejores serán los resultados, incluso en pacientes con enfermedad avanzada.

Intervenir antes de que la resistencia sea progresión clínica

Los resultados del ensayo fase III SERENA-6, que sustentan la aprobación europea del medicamento, reflejan una reducción del 56 por ciento del riesgo de progresión o muerte. Más allá del dato estadístico, López considera que el beneficio clínico más relevante es el incremento del tiempo durante el que las pacientes permanecen sin progresión de la enfermedad. Según explica, la mediana pasó de nueve a dieciséis meses, lo que supone alrededor de siete meses adicionales con una calidad de vida aceptable. Además, señala que este beneficio también se mantiene en la siguiente línea de tratamiento, lo que refuerza la importancia de intervenir antes de que la resistencia se traduzca en progresión clínica.

La aprobación europea también sitúa en primer plano la monitorización del ADN tumoral circulante para identificar mutaciones de resistencia. El jefe de Oncología del CHUS se muestra convencido de que este enfoque modificará la forma de seguir la evolución de las pacientes. Defensor de la monitorización molecular mediante biomarcadores, sostiene que los avances tecnológicos y la investigación acumulada durante los últimos años permiten abordar una Oncología mucho más precisa y eficaz.

En cuanto a las pacientes candidatas al tratamiento, López explica que esta estrategia está dirigida a mujeres con cáncer de mama avanzado con receptores hormonales positivos y HER2 negativo que reciben en primera línea hormonoterapia junto con inhibidores de CDK4/6. Se trata del subtipo más frecuente, que representa aproximadamente el 70 por ciento de los casos de cáncer de mama. El objetivo es detectar de forma temprana la aparición de resistencia y sustituir cuanto antes un tratamiento que ha dejado de ser eficaz por otro que sí lo sea para las pacientes con mutaciones ESR1.

El papel de España en el desarrollo de estas terapias

Respecto al papel de España en el desarrollo de estas terapias, el oncólogo destaca que el país ocupa actualmente la tercera posición mundial en reclutamiento para ensayos clínicos, solo por detrás de Estados Unidos y China. A su juicio, este liderazgo resulta especialmente relevante teniendo en cuenta el tamaño de la población española y debe seguir impulsándose para mantener a España en la vanguardia de la investigación clínica. En cáncer de mama subraya, además, el trabajo de los grupos cooperativos SOLTI y GEICAM, a los que considera referentes internacionales en investigación clínica.

Tras la autorización de la Comisión Europea, el siguiente desafío será garantizar un acceso rápido al tratamiento. López reconoce que España destaca por su participación en ensayos clínicos, pero lamenta que esa posición no se traduzca en una incorporación ágil de las innovaciones terapéuticas a la práctica asistencial. En este sentido, reclama estrategias que permitan que los nuevos medicamentos lleguen a las pacientes pocas semanas después de su autorización europea y que los procesos de financiación puedan resolverse posteriormente. A su juicio, los retrasos actuales dificultan que todas las mujeres que podrían beneficiarse de estas terapias accedan a ellas de forma equitativa.