El debate sobre el presente y futuro de la sanidad privada marca la agenda política de cara a la próxima legislatura, que comenzará a dar sus primeros pasos tras las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. En España, el sector privado representa aproximadamente el 28 por ciento del gasto sanitario, engloba al 56 por ciento de los hospitales y centros de titularidad privada y da cobertura a un 26 por ciento de la población mediante seguros privados. Por todo ello, Redacción Médica ha reunido a voces sanitarias de Podemos (Amparo Botejara), Partido Popular (Julio García Comesaña) y Vox (María García Fuster) para abordar los retos del Sistema Nacional de Salud (SNS) en un encuentro organizado con la colaboración de la Fundación IDIS.
El papel de la sanidad privada en el sistema de salud
La convivencia entre los modelos público y privado genera posiciones contrastadas entre las formaciones políticas. Desde Podemos, Amparo Botejara defiende la independencia absoluta del sistema público. Según la portavoz, el deterioro de los recursos públicos obliga a los pacientes a recurrir al sector privado: “Si tú disminuyes y deterioras el sistema público, aumentas el privado”. Por ello, aboga por "fortalecer un sistema público que sea totalmente independiente del privado", argumentando que las fórmulas de "privatización" empleadas en la década de los noventa demostraron ser ineficaces.
Para el Partido Popular, la sanidad privada ejerce un rol necesario. Julio García Comesaña destaca la calidad de los profesionales médicos y de Enfermería, así como la innovación tecnológica de estos centros. “Nuestro papel dentro del sector privado es un papel de complementariedad”, afirma, añadiendo que esta colaboración permite derivar patologías de menor complejidad quirúrgica y adelantar pruebas diagnósticas bajo estrictos mecanismos de control.
Por su parte, Vox defiende un modelo de integración y colaboración continua. María García Fuster recuerda el apoyo logístico del sector privado durante las crisis de saturación en las UCI por la pandemia de COVID-19. “Nosotros siempre hemos creído en un sistema mixto, en el que la sanidad pública y la sanidad privada puedan convivir, incluso ayudarse”, declara la portavoz, apoyando la concertación de servicios para reducir las listas de espera.
Sostenibilidad asistencial y déficit de profesionales
El envejecimiento poblacional y la cronicidad plantean un reto directo para los profesionales en su práctica clínica diaria. García Comesaña subraya que el problema estructural radica en el déficit de recursos humanos en el primer nivel asistencial. El representante popular señala que “en España hay 6,2 millones de españoles que no tienen médico de Atención Primaria” debido a un déficit de 4.500 profesionales, lo que termina sobrecargando las urgencias hospitalarias y encareciendo el proceso diagnóstico. "Es verdad que hay un aumento importante de la cronicidad, del envejecimiento, tenemos que trabajar más en la prevención", añade.
Por su parte, Botejara rechaza que el sistema sea insostenible económicamente, apuntando a un problema de ineficiencia por falta de coordinación entre Atención Primaria y Especializada, además de una escasa planificación de recursos humanos. “Está claro que hay que planificar, no ya en Medicina, sino en el perfil de los profesionales que el sistema necesita”, sostiene, advirtiendo sobre las jubilaciones previstas hasta 2027.
Desde Vox, García Fuster atribuye la sobrecarga y las listas de espera a la asistencia de población extranjera en situación irregular. Aunque garantiza la atención médica universal para urgencias y tratamientos vitales, argumenta que “no hemos dimensionado el servicio sanitario para el aumento de población extranjera ilegal que ha habido en España”.
Un momento durante el debate.
Interoperabilidad e historia clínica
Otro de los aspectos fundamentales para un correcto funcionamiento del SNS es el acceso fluido a los historiales clínicos entre comunidades autónomas y distintas redes asistenciales. En este sentido, el PP apuesta por la interoperabilidad tecnológica para que “el dato siga al paciente”. Así, García Comesaña defiende que, con el consentimiento del usuario, las pruebas oncológicas o de imagen realizadas en la sanidad privada estén accesibles en la red pública para evitar su duplicación injustificada.
En contraste, Podemos sostiene que los registros deben permanecer limitados al entorno público. Botejara enfatiza que la atención sanitaria debe ser un proceso longitudinal dentro de una misma estructura, concluyendo que “los datos y la historia del paciente en el sistema público tiene que ser su historia”.
Por su parte, Vox propone la recentralización de la gestión sanitaria. García Fuster demanda un ministerio fuerte que asegure la equidad territorial: “apostamos por una única sanidad... con un mapa sanitario a nivel nacional, donde tengamos colocados todos los profesionales”.
Acceso a la innovación y tecnología
En donde todos coinciden es en señalar que la incorporación de innovaciones terapéuticas y tecnológicas es vital para mejorar el pronóstico de los pacientes. No obstante, el PP denuncia las trabas burocráticas estatales que retrasan hasta 600 días el acceso a fármacos. “Una innovación que ha probado su eficacia y su eficiencia tiene que estar disponible para los pacientes”, señala García Comesaña, defendiendo una cartera mínima común ágil.
Podemos fía el acceso equitativo a la tecnología a la recuperación de presupuestos estatales. En este sentido, Botejara resalta la necesidad de dotar las partidas económicas, recordando que “el fondo de cohesión es básico para que los CSUR o toda la población... tengan los mejores servicios y haya una equidad entre todas las comunidades autónomas”.
Para Vox, el paso previo a la adopción tecnológica es dignificar las condiciones laborales del personal. “Necesitamos cuidar a los que nos cuidan, cuidar a los profesionales”, asegura García Fuster, rechazando lo que califica como "Medicina low cost" basada en homologaciones sin las exigencias formativas requeridas en España.
Un momento durante el debate.
Propuestas sanitarias para el 29N
De cara a la cita electoral del próximo 29 de noviembre, las formaciones perfilan sus modelos asistenciales como grandes declaraciones de intenciones para convencer tanto a profesionales sanitarios como a pacientes. Desde Podemos, Amparo Botejara reafirma su apuesta inamovible por la exclusividad del sistema estatal, defendiendo un modelo para "optar, lógicamente, por un servicio sanitario público fortalecido y que necesite poco o nada de los servicios privados". En la otra cara de la moneda, el Partido Popular erige su campaña sobre las banderas de la "gestión, de rigor y experiencia", avalada por un candidato a las elecciones generales con una amplia trayectoria previa en la administración de salud. Julio García Comesaña apela directamente a la autonomía del paciente, subrayando que "no se puede cortar que haya sector privado, porque sería cortar la libertad de las personas a ir donde quieran", y defendiendo un modelo de complementariedad estricta que, según expone, ya han demostrado con éxito en comunidades como Galicia manteniendo los conciertos estabilizados en un 4 por ciento.
Por su parte, Vox encara los comicios presentándose como la alternativa frontal a la actual "Administración Pública Socialista", a la que acusa de señalar y demonizar a los recursos no estatales. María García Fuster exige que la futura relación institucional con las clínicas y hospitales privados sea "fluida, sin trabas y sin que se estigmatice", argumentando que este sector "lo único que ha hecho en los últimos años [...] ha sido aliviar la carga de la mala gestión de la sanidad pública". En este sentido, la portavoz advierte al electorado sanitario de que la titularidad estatal no es garantía de eficiencia clínica u organizativa, concluyendo tajantemente que "gestión pública no significa, ni muchísimo menos, buena gestión", y erigiendo su propuesta sobre la necesidad de una colaboración mixta sin prejuicios ideológicos que ponga fin a las listas de espera.
