En un mundo globalizado como el que vivimos en el siglo XXI, las modificaciones de la política farmacéutica de una potencia mundial como Estados Unidos son capaces de modificar las reglas del mercado. Después de que desde la Casa Blanca se ordenase la instauración de nuevas medidas en este campo, un total de 26 compañías han suscrito acuerdos con el país gobernado por Donald Trump para evitar aranceles a cambio de reducir el coste de sus fármacos en el país. Tras la investigación publicada en The Lancet, donde se afirma que el coste de los fármacos de la Unión Europea podría aumentar como consecuencia, desde la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (Efpia, por sus siglas en inglés) se defiende que, en estos momentos, “no existen pruebas suficientes para evaluar el impacto real de esta política sobre el acceso de los pacientes, la disponibilidad de medicamentos en Europa, la retirada de productos, los presupuestos sanitarios o la inversión farmacéutica”.
El impacto que pueda generar esta nueva política dependerá, según afirma la institución a Redacción Médica, “tanto de la respuesta de cada compañía a estas nuevas circunstancias del mercado como de las medidas que adopten los gobiernos europeos”.
Efpia reconoce que, en los últimos años, el Viejo Continente “se ha quedado cada vez más rezagado respecto a otras partes del mundo en materia de investigación farmacéutica. Atrae una inversión significativamente menor por parte de las compañías globales, realiza la mitad de los ensayos clínicos que hace diez años y actualmente ocupa el tercer puesto, por detrás de China y Estados Unidos, en el descubrimiento de nuevos tratamientos”.
La necesidad de sumar medidas para mejorar el mercado europeo
Efpia reconoce que la política de precios de los medicamentos de Estados Unidos basada en la cláusula de Nación Más Favorecida (MFN, por sus siglas en inglés) “puede tener implicaciones para la disponibilidad mundial de nuevos medicamentos, incluidos los países mencionados en los acuerdos sobre MFN”. Pese a ello, e independientemente de este impacto “que agravará estos problemas a largo plazo”, la institución defiende la necesidad de tomar medidas “para mejorar su mercado, aumentar su atractivo para las compañías globales y garantizar que se utiliza la innovación médica al mismo nivel que las naciones líderes. Hoy en día, esto sencillamente no ocurre”.
No obstante, y tras los resultados publicados en la revista científica, Efpia toma nota de las conclusiones del estudio de modelización, que “pueden variar en función de las hipótesis utilizadas por los investigadores que han realizado el análisis”. Un nuevo escenario farmacéutico se cierne sobre Europa y, tras caer en el tercer vagón mundial de la innovación, la federación defiende la necesidad de sumar atractivos para evitar que el Viejo Continente pierda competitividad dentro de la innovación farmacéutica.
