Las secuelas psicológicas que puede dejar una catástrofe como el accidente ferroviario de Urda son diversas, pero golpean con especial dureza a dos colectivos claros: las víctimas y sus familiares. Al impacto emocional inicial del siniestro se suma, a medio y largo plazo, el proceso de asimilación del trauma y la gestión de sus consecuencias
"El mayor riesgo de presenciar o vivir una situación potencialmente traumática, como una catástrofe o una pérdida muy inesperada, es desarrollar un trastorno de estrés postraumático", explica Myriam Jiménez, psicóloga clínica del Summa 112, a Redacción Médica, lo que contempla el revivir los momentos de tensión a través de "flashbacks" o tener pesadillas que limiten el descanso nocturno o la vida en general.
"Uno puede dejar de viajar en transporte público, de salir de casa por el miedo a que pase algo o a revivir lo que le ha pasado a esa persona o a su familiar", detalla, lo que está originado por el estrés postraumático y suele afectar, principalmente, a quienes han vivido la experiencia per se.
Atención psicológica a los familiares
Sin embargo, no se puede dejar de lado a los familiares, quienes pueden verse envueltos en "duelos cronificados o duelos no resueltos" a causa de las pérdidas humanas. "Cuando no se ha podido despedir del ser querido, que es lo que ocurre mucho en este tipo de muertes tan trágicas, si no hay una intervención temprana puede terminar en un duelo complicado", subraya Myriam.
En estas situaciones la atención psicológica temprana es clave ya que trata el duelo de la manera más adecuada, permitiendo que las personas "conecten con la tristeza" y que tengan la posibilidad de "despedirse" aunque sea "de manera simbólica". En el caso contrario, cuando termina en un duelo no resuelto, se puede presentar "sintomatología depresiva" o "ansiosa de distintos tipos" con limitaciones funcionales.
"Lo principal es recibir atención lo más pronto posible, lo que llamamos la intervención de crisis y una vez que eso ha sucedido el pronóstico es bueno", menciona la psicóloga clínica, siempre prestando atención a cualquier señal de alerta. "Si ves que empiezas a tener dificultades para hacer tu día a día, para llevar una rutina normal como la que tenías antes de que ocurriese la tragedia, ahí sí que se debe consultar con un psicólogo, con un médico, para que derive a salud mental en un momento dado", subraya.
La intervención en crisis es "fundamental" por su efecto protector ante situaciones de alto impacto emocional como las derivadas de una colisión ferroviaria. En ese sentido, Myriam destaca la labor desarrollada por el Summa 112 en la estación de Atocha, donde, pese a la dureza del escenario, se ha prestado apoyo y contención psicológica a todos los afectados que así lo han requerido.
