J.R.
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El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz ha hecho balance del primer año de funcionamiento de su Unidad del Dolor, Terapias Regenerativas y Medicina Deportiva, un dispositivo asistencial que ha experimentado un crecimiento progresivo de actividad y ha consolidado un modelo de atención multidisciplinar y personalizada dirigido a pacientes con dolor crónico, patologías musculoesqueléticas y lesiones deportivas, lo que se refleja en los alrededor de 5.000 pacientes que ha atendido en este periodo.

Coincidiendo con la reciente celebración del Día Mundial del Dolor, la unidad identifica como sus principales líneas de desarrollo la incorporación de nuevas técnicas terapéuticas y el refuerzo de la atención especializada a personas con discapacidad que practican o desean iniciarse en el deporte adaptado.

“El balance de este primer año es muy positivo. Ha sido un periodo de puesta en marcha y consolidación, marcado por un crecimiento importante de la actividad asistencial”, explica Almudena Fernández-Bravo Rueda, jefa asociada del Servicio de Rehabilitación y Medicina Física de la Fundación Jiménez Díaz y coordinadora de la unidad. Según señala, uno de los principales retos iniciales fue definir y organizar los circuitos asistenciales y adaptar el funcionamiento del dispositivo a las necesidades de los pacientes. La evolución de la actividad ha permitido consolidar sus bases y avanzar hacia una atención especializada, coordinada y centrada en cada persona.

Un abordaje multidisciplinar para el dolor y las patologías musculoesqueléticas

La unidad aborda un amplio espectro de cuadros de dolor, tanto subagudo como crónico, con especial atención a las patologías musculoesqueléticas, como el dolor lumbar y cervical, el dolor persistente o dolor tras una intervención quirúrgica y las lesiones relacionadas con la práctica deportiva.

Para ello, integra a especialistas en Rehabilitación y Medicina Física y Anestesiología, con el apoyo de Podología, que complementa la atención mediante estudios biomecánicos y análisis de la pisada. Este enfoque multidisciplinar permite adaptar el tratamiento a las necesidades clínicas y funcionales de cada paciente.

Entre los procedimientos realizados destacan los bloqueos articulares y nerviosos, las técnicas intervencionistas sobre la columna vertebral y la radiofrecuencia, entre otros. Asimismo, la unidad cuenta con terapias regenerativas mediante infiltraciones de diversos productos ortobiológicos y tratamiento con ondas de choque cuya indicación se valora de forma individualizada por parte de los especialistas referentes de acuerdo con las características de cada caso y la evidencia científica disponible.

La satisfacción de los pacientes constituye otro de los aspectos destacados de este primer año, según reflejan las encuestas realizadas. “Su confianza y satisfacción refuerzan nuestro compromiso con la calidad asistencial y nos motivan a seguir mejorando y creciendo para dar respuesta a sus necesidades”, afirma la coordinadora de la unidad.

Innovación terapéutica y deporte adaptado, entre las principales líneas de desarrollo

Entre las principales líneas de desarrollo de la unidad destaca el refuerzo de la atención especializada a personas con discapacidad que practican o desean iniciarse en el deporte adaptado, así como a deportistas de disciplinas paralímpicas. El objetivo es ofrecer una atención que tenga en cuenta tanto su estado de salud y sus capacidades funcionales como las exigencias específicas de la actividad deportiva.

En este ámbito, la participación de especialistas en Medicina Física y Rehabilitación y profesionales de Fisioterapia permite realizar una valoración integral que contempla las posibles sobrecargas y el uso de ayudas técnicas, prótesis u ortesis cuando sea necesario. Este abordaje facilita la elaboración de planes terapéuticos individualizados, orientados a favorecer una práctica deportiva segura, desde la actividad recreativa hasta la competición.

Junto a esta línea de desarrollo, la unidad mantiene su apuesta por la innovación en el tratamiento del dolor, con el fin de ampliar progresivamente las opciones terapéuticas disponibles y mejorar la respuesta a las distintas necesidades de los pacientes.

“Nuestras principales líneas de trabajo se orientan a seguir incorporando técnicas innovadoras para el tratamiento del dolor, atendiendo a la evidencia científica disponible y a las necesidades de cada paciente”, concluye Fernández-Bravo.