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La huelga de médicos que arrancará el próximo 28 de octubre continúa a la espera de un paso adelante por parte de algunos de los actores llamados a liderar la negociación para desescalar el conflicto. Por el momento, las principales voces presentes en el Comité de Huelga no han dado señales de encontrar una fórmula que satisfaga a sus pretensiones para poder desconvocar los paros. Mientras, sobre la mesa ya figura la propuesta para crear un grupo interparlamentario que sirva como puente para trasladar algunas de estas líneas rojas al Estatuto Marco.

En una entrevista con Redacción Médica, Ángela Hernández, la secretaria general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts) anticipa su postura con respecto a una huelga encallada por la falta de “voluntad política”. Su sindicato es uno de los que conforman el Comité de Huelga, como parte del bloque autonómico liderado por varios de los miembros que abandonaron en los últimos años el paraguas de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM).

Hernández ha apuntado a que no espera que la figura del intergrupo sirva para colocar en la agenda política los temas “prioritarios” para los médicos, especialmente lo relativo a un mayor recorte de la jornada laboral y a su reclasificación profesional. Amparada por las encuestas internas, mantiene su apuesta por un estatuto específico para la profesión que ponga fin a una situación de “semiesclavitud”, mientras acusa al resto de profesiones de llevar a cabo “campañas” para deteriorar su posición.

¿Por qué no se pudo llegar a un acuerdo con el Ministerio de Sanidad por el nuevo Estatuto Marco, como sí alcanzaron los representantes sindicales del Ámbito?

A Europa le habían llegado bastantes denuncias sobre la precariedad de la Función Pública en España y, en concreto sobre los estatutarios y los profesionales sanitarios.

En la comunidad de Madrid, por ejemplo, los datos concretos de temporalidad eran realmente alarmantes. Estamos hablando de una media de un 55% de temporalidad en médicos hospitalarios y que podía alcanzar en algunas especialidades hasta un 85%, como en Urgencias. En ese contexto, lo que nos llegaba desde la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), era que no se quería abordar un cambio en profundidad. Fue en el verano del 2024, cuando, no sé si acertada o desacertadamente, la ministra de Sanidad generó expectativas. En ese momento se habían reunido las firmas de Tamara Contreras, en la campaña ‘stop guardias 24 horas’. Entonces nos llegó que la ministra se había interesado por el Estatuto Marco, lo había leído en profundidad, le había parecido una barbaridad y quería hacer una reforma más profunda.

Nosotros ahí nos acabamos de desvincular de CESM por discrepancias en las formas de funcionamiento y porque no se habían modernizado los estatutos de la federación. Lo que hicimos fue empezar a buscar aliados para llevar esto adelante y para llevarlo con propuestas, porque antes de que haya habido una sola concentración, una sola manifestación, los médicos ya éramos mucho de aportar. Entonces, contactamos con el Sindicato Médico Andaluz, con el Sindicato Médico de Euskadi y con Metges de Cataluña.

Ellos cuatro, junto con Amyts, estuvimos trabajando durante ese mes y finalmente de ahí lo que surgió fue una propuesta conjunta del Sindicato Médico de Euskadi, de Metges y de Amens, que se hizo llegar al Ministerio de Sanidad. No volvimos a saber nada durante seis meses. El Sindicato Médico Andaluz prefirió presentar otra por su cuenta. En esos seis meses no volvimos a tener noticias del ministerio, por decirlo de alguna manera, hasta que en enero de 2025 trasciende el primer borrador del anteproyecto de modificación del Estatuto Marco, que supone un gran jarro de agua fría, porque vimos no solamente que no habían cogido muchas de nuestras propuestas, sino que prácticamente era continuar el estatuto de 2003, sobre todo con los temas de jornada, que nos parecían discriminatorios para los médicos, y además añadiendo un tema de desdibujar competencias profesionales con la clasificación, lo que nos parece un flaco empeoramiento.

Es un texto que tiene más de cien páginas, al igual que nuestra propuesta. Hay mucha más letra pequeña pero fundamentalmente eran esos dos problemas. Eso es lo que hace que volvamos a hablar con la confederación y que extendamos ese primer germen a una Agrupación Profesional por un Estatuto Médico y Facultativo (Apemfy). Puede entrar todo el que quiera, es una organización en la que básicamente las reglas son casi como un juego de la oca. Es decir, hace falta un mail para entrar y un mail para salir. Aquí no hay financiación, es una estructura muy libre y en la que lo único que tiene que haber es las ganas de coordinarse.

A través de Apemfy ponemos en marcha ya una propuesta más seria sobre un estatuto médico y facultativo, que hacemos pública a finales de mayo de 2025. Me consta que ha habido otras propuestas, por ejemplo, en septiembre, de CESM y el Sindicato Médico Andaluz. Por propuestas, ha habido muchas.

El ministerio fue haciendo reuniones, a través del ámbito, también con el comité de huelga de CESM y de SMA, y paralelamente con nosotros de manera extraoficial porque todavía no estábamos constituidos en el comité. Escucha ha habido. Lo que no ha habido es entendimiento porque no se quería avanzar sobre las cosas que realmente nos importaban que era la jornada y la reclasificación.

El tema de la jornada entendemos que supone un desembolso presupuestario grande, el tema de la clasificación es más ideológico desde nuestro punto de vista. En esa situación, llegamos a enero de 2026, cuando CESM y el SMA nos ofrece a cuatro sindicatos de los que estamos en Apemyf formar parte del comité de huelga. A fecha de hoy, ahí seguimos porque no hemos dicho en ningún momento que queramos salir.

A partir de 2026, se intensifican las concentraciones y los días de huelga. Había habido algunas jornadas sueltas pero ese año la cosa va más seria. Empieza a haber huelgas que no son ninguna broma y que son un fracaso absoluto del diálogo. En concreto, las huelgas semanales que van de febrero a agosto.

En estas convocatorias, hubo algunos contactos con el comité de huelga ampliado, creo que hubo hasta tres reuniones, pero que no llegaron a nada. En las reuniones se hablaba de unas cosas y parecía que se podía avanzar un poquito, pero no se plasmaban en propuestas por escrito.

En estos meses de conversaciones, tanto en el seno del comité de huelga como antes a través de Apemyf ¿En qué aspectos han cedido los sindicatos médicos durante la negociación con el Ministerio Sanidad y cuáles son los puntos que se han considerado innegociables?

Nosotros sabemos que esto no va a cambiar de un día para otro, entonces ofrecemos alternativas. Una alternativa es, si nos quieren dentro de un estatuto marco conjunto con el resto de categorías, que nos pongan las mismas condiciones que al resto de categorías. Es decir, si el resto tiene 35 o 37 horas y media de jornada, dependiendo de la comunidad, queremos mismas. Para eso haría falta aproximadamente un incremento de las plantillas médicas en un tercio o bien una disminución del resto en un tercio, que también se puede ver de la otra manera.

También se puede ahorrar y se puede avanzar en acuerdos, poniéndoles al resto de las categorías las mismas condiciones que tenemos nosotros. No me parecería la mejor forma, nosotros somos más de que todo el mundo mejore y vaya a mejor, pero esa sería una de las vías.

La otra vía es, si no hay suficientes médicos y si nuestro desempeño va a tener que seguir siendo excepcional para dar la cobertura actual, que al menos esas condiciones se negocien con nosotros. En la propuesta que enviamos se abrieron muchas posibilidades.

Entendemos que no va a ser un cambio de un día para el siguiente, pero sí que necesitamos ver un horizonte temporal. Y en el horizonte temporal, el ministerio solo llegó hasta lo de bajar de las 48 horas semanales de jornada, que en Europa se utilizan como máximo para proteger a profesionales y a pacientes.

Aquí se nos utiliza como el mínimo de convenio. Al ser en un cómputo de hasta seis meses, autoriza que haya hasta 96 horas semanales de trabajo, entre las guardias y la jornada ordinaria, de un médico facultativo. Ellos lo que nos ofrecen es pasar de esas 48 a 45 horas, en un cómputo de cuatro meses. El resultado es que podría seguir siendo legal, entre comillas, que tuviéramos semanas de estas 75 horas semanales. Digo entre comillas porque eso no se puede mantener en el tiempo, pero luego de facto, cuando hace falta, se mantiene en el tiempo.

Cuando hay un hospital pequeño donde se necesita hacer muchas guardias, nos sigue constando que hay lugares donde se siguen haciendo 6, 7, 8 guardias mensuales. O para irte de vacaciones, como a nosotros no nos sustituye nadie. No pedimos una sustitución porque nos parece algo que funciona muy mal en otras categorías, ya que implica tener a gente precarizada y esperando un contrato, pendiente de un teléfono.

En nuestro caso, para irnos de vacaciones, todos sabemos que tenemos que agrupar las guardias el mes antes y el mes posterior. Con lo cual, el tema de la jornada se ha avanzado muy poco. De hecho, el anteproyecto lo que dice es que los servicios de salud tendrán hasta cinco años para poner en marcha esta mejora que no nos parece para nada suficiente.

Sabemos que significa que hasta dentro de 5 años no se van a tomar medidas. Así que nos parece muy, muy, muy insuficiente. Si de todo esto hubiera que elegir una sola cosa, la jornada sería lo que más destacaría. No solamente en el tema de horarios, sino sobre todo en el tema de la obligatoriedad. Lo que nos diferencia de todo el resto de profesionales o de todo el resto de trabajadores de España es que en nuestro caso, esto no es algo que podamos decidir hacer o no hacer, como las horas extra de otros sectores. Es que estamos obligados a hacerlo hasta los 55 años en casi toda España, los 50 años en el caso de Cataluña.

Y luego está el tema de la clasificación, que es muy importante también. Ya hemos visto que hay dos formas de organizar la asistencia pública en Europa, fundamentalmente, que son el modelo Beveridge y el modelo Bismarck.

En España tenemos el modelo Beveridge lo que implica que la Administración, a través de las autonomías, se encarga directamente de gestionar la prestación de la asistencia sanitaria. El otro sistema es el National Health System (NHS) de Inglaterra. Hace más de 15 años empezaron un deterioro, desde nuestro punto de vista, que fue ir sustituyendo a la figura del médico por otros perfiles más baratos, un ahorro de costes en personal.

Afortunadamente ellos miden las cosas y tenemos el resultado 15 años después y sabemos que no ha sido bueno. Creemos que seguir esa senda, por muy buena idea que le pareciera a alguien hace 15 años, 10 o 5 años, no debería ser la respuesta para mantener la calidad del Sistema Nacional de Salud. Por eso pedimos un estatuto médico y facultativo propio.

Teniendo en cuenta que queda un mes para que arranquen de nuevo los paros, ¿hay algún paso que se pueda dar, siendo realistas, para desconvocar la huelga?

Desde luego. Esto es un tema de voluntad política. Esto ya ha sobrepasado al Ministerio de Sanidad y tanto el Gobierno como las autonomías deben dar pasos para poner un auténtico horizonte de mejora a todo esto.

Porque en todo esto luego está la posición de las autonomías. Es importante recordar que hubo un borrador del Ministerio de Sanidad, en el que se incluía que la hora de la jornada de guardia, lo que es actualmente la jornada complementaria, al menos se equiparara a la hora ordinaria. A pesar de que el Estatuto de los Trabajadores lo que nos dicen es que la hora extraordinaria debe estar pagada un 70% por encima.

Lo que ha trascendido es que eso lo retiraron las autonomías por un tema presupuestario. Esto es como el dicho de que entre todos la mataron y ella sola se murió, pero aplicado a la sanidad pública.

Lo que está claro es que las nuevas generaciones de médicos que vienen no van a pasar, no se tragan el cuento del sacrificio y de la vocación mal entendida como por desgracia la rueda en la que sí que estuvimos nosotros durante mucho tiempo. Esto es bueno, porque hemos visto a muchos médicos quebrados y muy frustrados por tratar de darlo todo y de que toda su vida sea la medicina. Y no es que sean peores médicos, es que son conscientes de que quieren ser médicos durante toda su carrera profesional, que quieren tener un buen desarrollo profesional y que no desean ejercer en las condiciones en las que ni se sientan realizados como médicos ni sientan que le están dando una buena calidad de atención a los pacientes. Todo les termina llevando a un desgaste profesional inaceptable.

Teniendo en cuenta los meses previos de huelga y que ahora se anticipa otra que va a ser de carácter indefinido ¿Se puede ver desgastada la imagen del profesional médico a ojos del paciente?

A pesar de que hay campañas en contra bastante potentes desde otras profesiones sanitarias como lo estamos viendo día a día en las redes sociales o en los proyectos de las consejerías en los que venden que pueden hacer la asistencia prácticamente como médicos, tenemos clara que la confianza de la población está con nosotros.

En las encuestas de opinión es lo que sigue saliendo una vez tras otra, porque al final cuando tenemos un auténtico problema de salud, todos sabemos que quién quiere que nos atienda y cómo. Lo que sucede es que los políticos y mucha gente descuelgan el teléfono y son atendidos por quien quieren ser atendidos, que es por el médico y el facultativo. Entonces, lo que nosotros queremos es que eso sea así para cualquier persona sin necesidad de descolgar ningún teléfono y para eso hay que poner los medios y el presupuesto suficientes.

No podemos seguir en la ficción o el engaño sanitario de que esto es así cuando no es así porque no hay suficientes medios y no hay suficientes plantillas. En ese sentido, durante todos estos meses era algo que nos preocupaba mucho pero hemos hecho suficiente hincapié en explicárselo a los pacientes. Nuestro sentir en los centros es que nos apoyaban porque no hacerlo es seguir asistiendo a un declive progresivo del Sistema Nacional de Salud, en el que habrá cada vez menos médicos en la gestión directa de la sanidad pública y eso es algo que tampoco estamos dispuestos a tener.

¿Habéis tenido oportunidad de hablar con asociaciones de pacientes sobre ello?

Extraoficialmente sí, tanto con la Plataforma de Organizaciones de Pacientes como con el Foro de Pacientes. Oficialmente no porque el Foro de la Profesión Médica tomó una postura en mayo junto a la OMC que no nos pareció adecuada, que ahora se ha intentado volver a repetir otra vez.

Lo respetamos, pero no estamos de acuerdo en fórmulas que lo único que hagan es maquillar lo que está sucediendo. Hablo temas como la creación de una subcomisión parlamentaria o como el intergrupo que han ofrecido ahora mismo. Cuando hay comités de huelga, lo que está claro es que hay que negociar con ellos. Ahí el Gobierno lo tiene muy fácil. Es un tema de igualdad política y de sentarse con los que realmente somos los afectados.

A los sindicatos generalistas (Comisiones Obreras, UGT y CSIF) y al Sindicato Profesional de Enfermería les resulta muy fácil firmar estas condiciones en condición de representantes mayoritarios. Pero siempre pregunto lo mismo: ¿estarían dispuestos ellos a presentarle esas condiciones a sus categorías? Yo estoy casi segura de que la respuesta sería que no.

¿Entonces cómo valoran esta esta nueva vía parlamentaria que ha propuesto el Foro de la Profesión Médica con la creación del intergrupo?

Es algo enfocado a poner en agenda política temas minoritarios. Este tema ya está en la agenda política. Lo que hacen falta es soluciones. Lo que hacen falta es soluciones por parte del Gobierno y compromisos por parte de la oposición, que se supone que puede configurar los siguientes gobiernos.

En el primer tramo del año se calculó que se habían suspendido tres millones de actos sanitarios por la huelga médica ¿Tienen alguna estimación de cómo puede afectar la nueva convocatoria a partir del próximo día 28?

Con esas cifras me pasa como con los datos de las listas de espera. Las dan las administraciones y la verdad es que nos parecen deuna fiabilidad muy baja. Porque si te das cuenta, a la vez que dicen que el seguimiento de la huelga es muy bajo, luego salen con afectaciones de huelga brutales. En ese sentido, mandamos un mensaje de tranquilidad a la población porque prácticamente el derecho de huelga lo tenemos conculcado los médicos y los facultativos al ser un servicio esencial.

Prácticamente por servicios mínimos, que yo los llamo máximos, no podemos hacer una huelga real. Tampoco queremos que esto afecte a los pacientes. Lo que queremos es reunirnos, dialogar y que se planteen soluciones con propuestas concretas y que están ahí escritas sobre papel.

No nos estamos inventando nada ni es un capricho. Y en ese sentido se han dicho barbaridades como cuando la ministra cayó ante un presentador, que le decía que se le estaban poniendo en riesgo temas oncológicos. Nada de lo oncológico está afectado por la huelga.

Es más, se da una paradoja tremenda y que yo creo que demuestra mucho lo mal dotado que está el Sistema Nacional de Salud. Hay servicios como urgencias hospitalarias, como urgencias extrahospitalarias, el Suma 112, o urgencias extrahospitalarias de Primaria, como los centros de continuidad asistencial, que tienen más efectivos durante los servicios mínimos de huelga que en una noche o que en un festivo. Esto no hay forma de entenderlo. O nos permiten hacer huelga o bien aceptamos que las urgencias están infradotadas durante las noches y los fines de semana.

Otra de las patas de la huelga es el impacto económico por parte del médico ya que implica una reducción en su nómina. Teniendo esto en cuenta ¿qué respaldo esperáis que haya en esta convocatoria?

Esto viene de abajo. Nosotros hemos hecho en el largo de todo este año dos encuestas. Una en mayo como Amyts y otra como Apemyf a finales de julio y agosto para palpar y preguntar a los profesionales cómo vivían todo esto. Y nosotros les estamos siguiendo a ellos. Ir a la huelga no es algo que decidamos como sindicatos médicos. A nosotros, nuestros compañeros nos están pidiendo que no dejemos las cosas como están y que vayamos a por una jornada justa y a por una clasificación acorde a nuestra responsabilidad y a nuestra formación. Están los resultados ahí.

Somos realistas, sabemos que los profesionales no van a poder hacer huelga todos los días, entre otras cosas, por los servicios mínimos. De hecho, ya sabemos que hay gente en urgencias hospitalarias que apenas puede hacer uno o dos días al mes. Pero insistimos en que no tenemos otras herramientas actualmente a mano para poder seguir expresando nuestra frustración y nuestro malestar por cómo nos vemos obligados a ejercer en la gestión directa de la sanidad pública.

Es decir, los siguientes son pasos que nunca vamos a dar, creo yo, como médicos. O sea, ya sería quemar contenedores o cosas que no se corresponden para nada con nuestra filosofía ni con nuestra forma de ser. Pero creemos que la huelga es un derecho fundamental y que también nos ampara, aunque seamos médicos y facultativos.

Si no se llega a un consenso con el Estatuto Marco, se va a dar la paradoja de que la sanidad seguirá regulada por el estatuto de 2003, que es de hace más de 20 años. ¿No es peor esta situación?

Para nosotros no. Este es un buen estatuto para otras categorías y por eso lo han firmado. Pero no es un buen estatuto para los médicos, porque lo único que hace es reducirnos la cuota de algodón, pero nos mantienen en la semiesclavitud. Mantiene una jornada que es profundamente injusta. Nos vendría mejor que nos aplicaran el Estatuto de los Trabajadores que el que tenemos. Lo que tenemos se aceptó en el 2003, no sé muy bien por qué, era otra sociedad, era otra forma de ver las cosas. Se vivió de otra forma.

Durante mucho tiempo entramos en una rueda en la que parecía que quejarte de las guardias era ser un médico blandito o que no tenía suficiente vocación, pero afortunadamente, teniendo en cuenta que esto no sucede ya en ningún otro país de Europa ni en nuestro entorno, está claro que las cosas tienen que cambiar y que el momento de cambiarlas es ahora. No cuando ya esté todo tan deteriorado que ya haya que cambiar el modelo o que terminemos con otra forma de organización, que a lo mejor nos viene peor como pacientes, que al fin y al cabo es lo que somos todos.

Al principio hacíamos el mapa de cómo estaba esa situación del sindicalismo médico porque se ha producido una atomización con varias escisiones dentro de la confederación estatal y el surgimiento de otras plataformas como Umyf, que es en la que están integrados ahora ¿Este nivel de conflictividad o división a nivel organizativo ha tenido algún impacto en las decisiones sobre la huelga?

Yo creo que es una realidad. Desde la transición a los médicos se nos dividió en la representatividad. Estamos muy alejados de una British Medical Association, por ejemplo, que representa todas las vertientes de la profesión. Por la Constitución, estamos divididos en tres patas. Los temas laborales tienen que ir por vía sindical. De ahí surgen los sindicatos médicos profesionales, una vez que vemos que los generalistas solamente quieren arrasar y café para todos. El tema profesional lo llevan los colegios y la OMC que también tiene su propio recorrido y sus propias cosas que mejorar desde nuestro punto de vista. Y el tema del desarrollo profesional lo llevan las sociedades científicas.

Quizás eso y el propio carácter liberal que tenía la profesión anteriormente, ya que el responsable último sobre el paciente es el médico y es quien responde ante el juez, es lo que hace que haya diferentes formas de ver las cosas. Pero si hay algo por lo que yo recordaré a esta ministra para siempre es que ha sido capaz de ponernos a todos alineados en la misma dirección.

Luego ya el que lo hagamos de una manera o de otra, yo creo que solamente interesa a los muy cafeteros, pero a los compañeros lo que les interesa son las medidas reales y específicas que se produzcan.

Si tuviera que mirar un poco a futuro, ¿hacia dónde cree que va la representación sindical médica en España en los próximos años?

Yo tengo muy claro que hacia escuchar y hacia representar los intereses de nuestros compañeros médicos y facultativos.

En ese sentido, cada vez es más fácil escucharles, atenderles, por la vía de las encuestas. Además, la semana que viene tenemos una reunión telemática en la que les vamos pulsando y vamos manteniéndoles informados y nos van contando todas las propuestas que tienen. Habrá que irlo viendo, porque lo que está claro es que el malestar está ahí, que cada uno se siente representado desde donde quiere. Y no estamos hablando solo de sindicalismo profesional médico, estamos hablando también de iniciativas que han tomado los profesionales por sí mismos, como el hecho de dejar y abandonar las peonadas o los pactos de gestión, que eso tiene mucha repercusión sobre las listas de espera.

Y lo que está claro es que lo que no quieren es seguirse dejando la vida en ejercer, quieren seguir atendiendo a los pacientes, pero los quieren atender con calidad y sin dejarse la vida. Estamos viendo ya el extremo que es el abandono, incluso la renuncia médica, el hecho de que hay médicos y facultativos que después de 6 años de carrera, 1 o 2 como mínimo preparando el MIR y 4 o 5 de especialidad, terminan sin ver salida a las condiciones en las que se ven obligados a ejercer e incluso abandonando la profesión. Eso sí que es un drama.