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El Grupo Parlamentario Más Madrid ha registrado en la Asamblea una 'Proposición de Ley de gestión, transparencia y compromiso presupuestario en materia de listas de espera de la Asistencia Sanitaria' de la región. Se trata de una iniciativa que pretende regular y modificar la organización, medición y financiación de las listas de espera en la sanidad pública madrileña, precisamente luego que se diera a conocer una presunta manipulación de cifras en el Hospital Ramón y Cajal.

"Uno de los cambios más significativos que aporta esta ley tiene que ver con el enfoque de la medición de los tiempos de espera", indica el documento al que ha tenido acceso Redacción Médica. Como destaca la agrupación parlamentaria, hasta la fecha, la autonomía "mide el tiempo de espera hasta cada evento aislado -la primera consulta externa, la prueba diagnóstica o la intervención quirúrgica- sin capturar el recorrido completo del paciente".

"Sin embargo, desde la perspectiva del paciente, la espera no termina cuando es visto por primera vez por el especialista, sino cuando recibe un diagnóstico", subraya, poniendo como ejemplo países como Dinamarca, Noruega o el modelo Referral to Treatment del NHS de Inglaterra, que han "transformado sus sistemas de medición para reflejar una perspectiva centrada en el paciente, midiendo el tiempo completo desde la derivación hasta la resolución diagnóstica y, en su caso, la instauración del tratamiento".

Decisiones metodológicas de la Proposición de ley

En esa línea, la propuesta propone cuatro decisiones metodológicas "alineadas con la revisión en curso del sistema de información de listas de espera del Sistema Nacional de Salud". La primera de ellas es que el inicio del cómputo del tiempo de espera sea "siempre en la fecha de indicación clínica", es decir, el día en el que el facultativo "prescribe la necesidad de la asistencia, con inscripción inmediata en el registro el mismo día y con independencia de la disponibilidad de agenda", evitando así la existencia de bolsas, buzones o registros paralelos de pacientes.

En segundo lugar está seguir el episodio clínico completo a través de un identificador único, "desde la derivación hasta el cierre diagnóstico y, en su caso, la instauración del plan terapéutico". Con una medición por episodio completo se "alinea el indicador con la experiencia real del paciente, para quien la espera relevante es la que transcurre hasta saber qué tiene y empezar a tratarse, y hace posible evaluar la capacidad resolutiva real de cada servicio".

Además, en tercer lugar, se plantea suprimir la espera no estructural en consultas externas y pruebas diagnósticas y terapéuticas. "Su supresión adopta el criterio de otros modelos de referencia, en los que el reloj no se detiene (…) y se mantiene únicamente en el ámbito quirúrgico la figura del paciente transitoriamente no programable, donde sí concurren circunstancias clínicas objetivas, sujeta a motivos tasados, constancia documental y revisión periódica", precisa el documento.

En cuarto lugar, establecer una publicación trimestral, con referencia mensual, de los indicadores, en dos modalidades: "una publicación comprensible dirigida a la ciudadanía y otra en formato de datos abiertos, junto con la posibilidad de acceso controlado a microdatos seudonimizados con fines de análisis, evaluación e investigación". Se incorporan también indicadores de calidad del dato y reglas de validación que refuerzan la fiabilidad, comparabilidad y auditabilidad del sistema.

Detalles de la propuesta sobre listas de espera

La agrupación parlamentaria expone objetivos claros en su iniciativa, como "definir los organismos responsables de la gestión de las listas de espera; ordenar, homogeneizar y sistematizar sus órganos de gestión; introducir elementos de transparencia y garantía jurídica que permitan la trazabilidad de los procesos clínicos mediante un identificador único de episodio; regular los procedimientos de entrada y salida de las listas de espera y el cómputo de los tiempos; ampliar el derecho de los usuarios y pacientes a recibir información precisa y personalizada", entre otros.

El ámbito de aplicación serán los centros de la Red Sanitaria Única de Utilización Pública y los vinculados mediante concierto o convenio, en "procesos clínicos susceptibles de incluirse en una lista de espera" como los siguientes:

  • Una primera consulta con un especialista por un episodio clínico nuevo.
  • Una primera prueba diagnóstica o terapéutica.
  • Un procedimiento quirúrgico programado no urgente indicado por un especialista una vez concluidos los estudios diagnósticos y aceptado por el paciente.
  • Un tratamiento basado en sesiones terapéuticas.

Organismos de gestión

La propuesta plantea la creación de los organismos de gestión de las listas de espera, con las Unidades Centrales de Gestión de Lista de Espera quirúrgica, de pruebas diagnósticas y terapéuticas, y de consultas externas. Estas quedarían adscritas orgánicamente a la Dirección General competente en materia de gestión de listas de espera.

Además, estarán compuestas por un Comité Técnico Central, al que le corresponderá el asesoramiento en materia de gestión de listas de espera y la coordinación de los Comités Técnicos de los centros hospitalarios.

Gestión de la demanda

Según el planteamiento de Más Madrid, los pacientes recibirán un nivel de prioridad en función de su situación, que podrá ser: urgente (1), preferente (2) y normal (3).

"Se introducirán, tanto en la prioridad 2 como en la prioridad 3, otros parámetros que ayuden en la prelación dentro de cada lista de espera", precisa, como:

  • Situación social.
  • Grado de incapacidad.
  • Calidad de vida.
  • Gravedad de la patología en su evolución.
  • Eficacia de la intervención para aumentar la supervivencia, disminuir la discapacidad o mejorar la calidad de vida del usuario.

"La clasificación anterior se aplicará en tanto el Consejo Interterritorial del SNS no establezca criterios comunes de priorización, a los cuales se adaptará reglamentariamente", subraya, una medida en la que desde el Ministerio de Sanidad ya se trabaja. De hecho, Javier Padilla, el número dos de Mónica García, adelantó a este periódico que en unos días se convocará al Cisns para abordar el texto que servirá de base para el Real Decreto que se prepara y que permitirá dotar de mayor trazabilidad y transparencia al sistema.

Además, con el planteamiento de la agrupación madrileña, se propone crear un registro de demanda sanitaria en atención hospitalaria, que sirva de "censo oficial y único que constituye la fuente de información oficial del sistema sanitario sobre listas de espera", que integrará a los pacientes pendientes de consulta externa, a los pendientes de pruebas diagnósticas y terapéuticas, a los pendientes de pruebas diagnósticas y terapéuticas, a los pendientes de intervención quirúrgica programada y a los que estén en tratamiento basado en sesiones terapéuticas.

"El registro incorporará un identificador único de episodio o proceso que permita la trazabilidad del paciente desde la indicación clínica hasta la resolución del proceso, incluso en el caso de derivaciones a centros externos", asegura, con un ámbito de aplicación a todos los centros hospitalarios de la Red Sanitaria Única de Utilización Pública de la comunidad.