R. López / C. Mouriño /Imagen: Pablo Eguizábal
El consejero recibe a Redacción Médica en su despacho de la calle Aduana; estamos en pleno puente de la Constitución, pero la actividad en el departamento se mantiene a un ritmo intenso, no está la situación en la sanidad madrileña como para tener días de asueto. No es la primera vez que este periódico entrevista a Fernández-Lasquetty, pero sí la primera que le percibe más preocupado y tenso de lo habitual. En sus respuestas se esfuerza en transmitir con claridad los mensajes que su Consejería y el Gobierno madrileño tratan de hacer llegar estos días a ciudadanos y profesionales sanitarios: que la sanidad va a seguir siendo pública y gratuita, que no se está “vendiendo” a la iniciativa privada, y que sólo se podía hacer lo que se ha hecho ante el recorte de más de 530 millones que la sanidad regional va a sufrir en 2013.
Pese a la lógica preocupación por la situación actual (Lasquetty reconoce que estas semanas están siendo las más difíciles que vive desde que se hizo cargo de Sanidad), el consejero afirma mantener toda la energía suficiente para salir adelante, y asegura no haberse planteado en ningún momento arrojar la toalla. “Estas medidas se han tomado no con el objetivo de pasar a la historia, sino de que el sistema sanitario madrileño no se hunda”, reflexiona Lasquetty, quien tiene claro que no atraviesa por su mejor momento de popularidad. “Lo más cómodo, lo que no me haría impopular, sería no haber hecho nada, haber dejado las cosas como estaban”.
En el momento convulso que vive en estos momentos la sanidad madrileña, hay un flanco que parece haberse cerrado. Nos referimos al tema de La Princesa, que generó mucho ruido mediático y en el que se ha llegado a un acuerdo con los profesionales del centro pese a que las protestas siguen por otras vías pero los profesionales del centro sí parecen haberse quedado satisfechos con el compromiso que ha adquirido la Consejería con ellos.
En efecto, en La Princesa el objetivo que tenía el Gobierno autonómico se ha conseguido completamente al mismo tiempo que se hace compatible con lo que los profesionales definían como algo crucial desde su punto de vista y razonado además para el futuro del centro. De tal manera, lo que nosotros queríamos era que el hospital de La Princesa fuera un hospital con un máximo nivel de especialización en la atención a la patología aguda de los pacientes ancianos y que eso le hiciera ganar en calidad y en eficiencia, especialmente en ese tipo de procesos, y se ha conseguido completamente.
Hemos logrado con los profesionales 29 programas de alto nivel en ámbitos muy distintos, desde oncológicos hasta cuestiones relacionadas con prevención de caídas o seguimientos de los pacientes en distintas patologías para pacientes ancianos. Se ha conseguido además con una previsión de eficiencia y de ahorro importante, y desde luego estamos muy satisfechos. En el caso de La Princesa se ha demostrado que cuando se deja a un lado la dinámica: asamblea, pancarta, encierro, etc., y se pone uno a trabajar, conseguimos resultados, y eso es lo que queremos desde la Consejería.
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El consejero de Sanidad explica el proceso de diálogo que se ha abierto con los profesionales. |
¿Se plantea una acción similar en el caso del Hospital Carlos III?
En el caso del Carlos III, el mismo día que tuve la primera reunión con los profesionales de La Princesa, con la Junta Técnico Asistencial y luego con la Junta de Centro, empezamos a trabajar con los del Carlos III. La cuestión del Carlos III es distinta. Es un hospital que hacia una buena tarea de apoyo a la red madrileña tanto en cirugía como en distintas especialidades pero no estábamos sacando todo el rendimiento posible a ese centro. Al mismo tiempo tenemos un problema serio: la Comunidad de Madrid necesita un mayor número de plazas de media estancia de pacientes que necesitan recuperación funcional y convalecencia.
Hasta ahora tenemos solo tres hospitales que realizan esa tarea, que lo hacen y lo seguirán haciendo muy bien. Lo que ocurre es que esos tres hospitales están muy alejados de Madrid capital, y necesitamos, por tanto, un hospital en la capital que es donde vive la mitad de la población madrileña, y por esa razón pensamos que el Hospital Carlos III era el más adecuado.
Los propios profesionales en la reunión que tuvimos con ellos lo veían así y acordamos trabajar juntos para definir, junto con esa tarea de hospital de media estancia, que otras, cuáles de las actuales unidades y servicios tenía sentido que permanecieran allí, y cuales tenía más sentido que pasaran a estar en otros hospitales de la red. Sobre eso se han celebrado dos reuniones con la viceconsejera Patricia Flores, y lamentablemente tengo que decir que en la última ya los profesionales nos dijeron que no querían hacer ningún cambio, que a ellos les gustaba el Carlos III como está y que querían dejarlo tal y como está en la actualidad. Esto me parece muy respetable pero los hospitales no están en función de las personas que trabajan en él sino del papel que prestan en el Servicio Madrileño de Salud. Seguimos abiertos a definirlo con los profesionales y seguimos manteniendo la misma voluntad, es decir, el Carlos III va a pasar a ser un hospital de media estancia y por lo tanto tendrá los servicios que precisa este tipo de hospitales, y de los restantes actuales estamos viendo cuáles tiene sentido que continúen allí y cuales su sentido induce a pensar que harán mejor su trabajo si continúan con su tarea las mismas personas haciendo lo mismo pero en otros hospitales.
Por tanto, el diálogo en estos momentos está cerrado, ¿no?
En este momento, la última noticia es que si se ha cerrado y el argumento principal era que los trabajadores del centro querían que siguiera como está. No me parece que esa sea la manera, la verdad.
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Fernández-Lasquetty: “Me causaría mucha decepción que no hubiera 27 grupos de profesionales dispuestos y con ganas de implicarse más”. |
Una vez cerrado o solucionado el asunto de La Princesa, se ha reclamado desde diversos ámbitos de la sanidad falta de diálogo a la Consejería, en un consejero que precisamente era alabado por todo lo contrario desde que llegó a la sede de la Consejería. ¿Retoma esa vía de diálogo con el anuncio que hizo en la Asamblea y que ha ratificado el propio presidente de la Comunidad, Ignacio González? ¿Siente que ese diálogo se había perdido y hay que retomarlo?
Esa capacidad o ese interés por el diálogo y el trabajo conjunto con los profesionales no lo hemos perdido en ningún momento. Nosotros tenemos que asumir una responsabilidad como Consejería y como Gobierno, que es ajustar el presupuesto a una realidad desgraciadamente mucho más restrictiva y ponemos soluciones encima de la mesa porque esa es la tarea de un gobierno y esa no es delegable o susceptible de ser compartida. Ya me hubiera gustado a mí que eso pudiéramos haberlo hecho trabajando todos juntos durante meses pero es que no habría sido posible y ni siquiera hubiera sido la forma adecuada.
Lo que pensamos es que hemos pasado unas semanas muy convulsas en las que yo desde luego he percibido muy bien el sentir de muchos profesionales. Ahora que ya ha concluido esa primera huelga, vamos a poner todos juntos manos a la obra y durante todas estas semanas se ha oído en innumerables ocasiones la expresión de “que nos pregunten a nosotros los profesionales y que nos pidan a nosotros de dónde se puede ahorrar”. Pues vamos a ello. Ya se está empezando en todos los hospitales a mantener reuniones uno por uno con todos los jefes de Servicio y se hará inmediatamente con todos los responsables de enfermería, para que sean ellos los que en el seno de cada servicio o cada unidad de enfermería determinen cómo lograr esos objetivos de ahorro teniendo en cuenta todos los factores.
Sé que una parte importante de la preocupación de muchas personas se relacionaba con aquellos profesionales que están ahora mismo con un contrato eventual, que terminaría el 31 de diciembre próximo. Lo entiendo muy bien y me parece además muy lógico. Me parece que de esta manera lo que pretendemos también es lanzar un mensaje de tranquilidad hacia las personas que están en esa situación. Necesitamos también obtener unos objetivos de ahorro porque si no es cuando tendrá un problema el sistema sanitario y queremos que sean los profesionales trabajando junto con los equipos directivos de los hospitales y de la Consejería los que determinen cómo lograr ese ahorro.
¿Tienen algún tipo de calendario previsto? ¿Quiénes van a ser los interlocutores por parte de la Consejería? ¿Qué prioridades establecen?
Los interlocutores están siendo los gerentes, directores médicos y de enfermería de cada hospital porque pensamos que donde mejor se puede trabajar eso es en cada servicio. Es bueno que pasemos de los discursos y proclamas generales a la tarea concreta. Se nos dice ‘Yo sé de dónde ahorrar’, pues entonces vamos juntos a pensarlo.
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El consejero analiza las nuevas convocatorias de huelga en el sector. |
Mantienen línea directa con el Colegio de Médicos. Se ha creado una comisión técnica, en la que participan las sociedades científicas, ¿se está avanzando también con ellos?
Sí. En la Comisión Científica de Atención Primaria, en la que están las sociedades científicas y el Colegio de Médicos, estamos viendo fundamentalmente los aspectos que se refieren a la Atención Primaria y especialmente, la idea de la Consejería de que un 10 por ciento de los centros de salud pueda ser asumida su gestión por los propios profesionales constituidos en sociedad de profesionales al estilo de las llamadas EBAS de Cataluña.
Creemos que es una oportunidad no solamente de lograr mayor eficiencia en el gasto, que en el caso de las EBAS catalanas se vio muy claramente en los primeros años, sino también de lograr mayor motivación por parte de los profesionales. Creo que uno de los problemas perennes de la Atención Primaria es la falta de motivación. Queremos trabajar juntos, con las sociedades científicas y el Colegio de Médicos, en esta tarea.
Hablando de Primaria y autogestión, una de las críticas que se ha hecho a esta medida, pese a que es algo que los profesionales venían reclamando, es que pueda suponer una entrada de capital privado y de empresas privadas a la gestión de la Atención Primaria. ¿Esto es así?
Creo que se ha explicado bien y trataremos de explicarlo todas las veces que sea necesario. El objetivo de la Consejería es que sea asumida la gestión de estos centros por profesionales por medio del concurso correspondiente, presentando sus proyectos y evaluándolos. Yo espero que así sea. Me causaría mucha decepción que no hubiera 27 grupos de profesionales dispuestos y con ganas de implicarse más y de tomar todo el conjunto de responsabilidades de su centro de salud y de la población que tienen en sus manos porque significaría que a lo mejor, las consignas han disuadido a los muchos profesionales y también sociedades científicas que nos han reclamado aquí en Madrid algo como las EBAS de Cataluña. Ese es nuestro objetivo y ningún otro. Si hemos advertido de que en el caso de que no haya 27 sociedades de profesionales con un proyecto y disposición de hacerse cargo de la responsabilidad de su centro de salud, en ese caso, nos reservamos una segunda posibilidad que sería ofrecer los centros de salud restantes a entidades empresariales especializadas en atención sanitaria de carácter primario. Insisto, para mí sería una decepción. No es este el objetivo principal del gobierno. Si hubiera sido este lo hubiéramos hecho desde el principio. El objetivo principal es que puedan ser asumidos por sociedades de profesionales, a los que animo de verdad, porque creo que es una oportunidad trascendental y crucial para el futuro de la Atención Primaria madrileña.
No hemos querido seguir un modelo que en muchos otros lugares de España se está imponiendo, que me parece enormemente respetable, que es la gerencia conjunta con los hospitales de referencia. Es un modelo que respeto mucho pero lo hemos descartado por completo, porque creemos que es bueno una Atención Primaria que tenga personalidad propia, que tenga su ámbito de responsabilidad propio y diferenciado, y que actúe como elemento de moderación y de supervisión de la actividad hospitalaria. No queremos que el médico de familia actúe solo como puerta del sistema sanitario sino también como persona que tiene una responsabilidad en la relación inicial y en la continua del paciente con el sistema sanitario, y por eso hemos desechado ese modelo.
Los sindicatos de la Mesa Sectorial y CSIF han anunciado dos nuevas jornadas de huelga, nuevas movilizaciones y marchas. Además recogerán firmas para pedir la reprobación de su gobierno. ¿Se ha iniciado alguna negociación con ellos? ¿Prevé su departamento, como han hecho otras comunidades, alcanzar un acuerdo con el sindicato médico para avanzar en medidas de ahorro que no toquen sus retribuciones?
Nosotros no tocamos las retribuciones. El Plan de Garantía no incluye ninguna medida que afecte a las retribuciones de los profesionales. En cuanto a las nuevas convocatorias de huelga y movilizaciones, respeto el derecho de cada uno a hacerlo, pero lo que me parece es que estaban injustificadas las que ya hemos vivido y mucho más lo está ahora. Plantear las cuestiones como un pulso de poder dirigido a la Consejería de ‘no queremos que hagas nada que no sea lo que nosotros te digamos’ por parte de determinados sindicatos, a mí me parece muy irresponsable, cuando hemos abierto ya un diálogo concreto con cada hospital. No estamos hablando de proclamas generales. Es que hoy mismo se están reuniendo en cada hospital con jefes de Servicio y responsables de Enfermería para tratar las cuestiones, cómo les afectan y las que afectan al personal que tiene un contrato de carácter eventual.
Me parece muy irresponsable porque no es el momento. Creo que hemos pasado dos semanas muy convulsas en las cuales se ha hecho sentir el alcance que han tenido unos mensajes. Fundamentalmente era que ‘nos pregunten a nosotros como podemos ahorrar’ y es exactamente lo que estamos haciendo. Creo que después de estos días que hemos vivido es momento ya de poner manos a la obra porque esto no es una cuestión que el Gobierno regional haga por afición o por deseo de poner el sistema sanitario patas arriba. Lo hacemos porque tenemos una responsabilidad, que es de todos, pero que recae principalmente sobre la Consejería. El año que viene tenemos más de 530 millones menos en el presupuesto y no podemos pasarnos del presupuesto porque eso ya no es una opción. Entonces, vamos a hacerlo juntos y yo creo que es mucho mejor por la vía del diálogo.
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“La intención del Gobierno es externalizar esos seis hospitales y ninguno más”. |
¿Le parecería razonable, tras el anuncio hecho en la Asamblea para iniciar el diálogo, que los sindicatos desconvocaran la huelga?
Ni espero ni pido nada. Digo que si lo que se pedía era diálogo y que se pregunte a los profesionales cómo ahorrar, estamos exactamente en esa fase. Si lo que se decía era que la sanidad no se venda, no se privatice, no se le pida a la gente pagar antes de ser atendido; eso siempre fue mentira. Y esos argumentos saben quienes la convocaron que fueron mentira siempre.
Siempre que se convocan jornadas de huelga, las cifras de seguimiento que da la Administración y las de los convocantes difieren enormemente. Ese seguimiento de la huelga, haya sido el que haya sido, ha venido acompañado de la petición de retirada del Plan por organizaciones profesionales, como son las sociedades de Atención Primaria, la Federación de Asociaciones Científico Médicas, ¿considera que eso ha alimentado la protesta de los sindicatos?
Pienso que más bien ha sucedido en la dirección inversa. Se ha pedido, animado e insistido a muchas sociedades que inicialmente no se habían posicionado con respecto a un documento que es de organización y política sanitaria, que formularan una posición en la misma dirección.
Quiero destacar una cosa. A lo largo de estos últimos años, desde que empezó la crisis, la Comunidad de Madrid ha ido tomando medidas para contener y tratar de reducir el gasto sanitario. Gracias a eso, hemos logrado evitar que en este momento tuviéramos un gasto muy superior al que tendríamos si no las hubiéramos adoptado. En cada una de esas medidas se nos ha dicho, por parte de los sindicatos, que con eso se desmantelaba la sanidad pública. No ha sucedido. Lo cierto es que cada una de esas medidas ha tenido su efecto de contención del gasto o de ahorro, y el sistema sanitario madrileño continúa funcionando con un nivel de calidad extraordinario. Por tanto, me parece que se abusa de ese ‘maximalismo de decir como se cambie esto se desmantela el sistema sanitario público’. No, como se desmantela el sistema sanitario público es si no se hace nada.
En el caso del Colegio de Médicos quizá le sorprenda un poco el posicionamiento contrario a las decisiones que está tomando la Consejería, una institución que tradicionalmente no emitía esa serie de comunicados u opiniones. ¿Percibe esta nueva etapa del Colegio como más beligerante contra la Consejería?
Me sorprende, en efecto. Me parece que la tarea de un colegio profesional es la defensa de planteamientos profesionales y de la deontología. Con el Colegio de Médicos estamos en permanente contacto. Les volveré a ver una vez más dentro de pocos días. Todas las veces que hemos tenido reuniones con el Colegio de Médicos ha sido a petición de la Consejería y así continuará siendo. Desde luego con el deseo de encontrar las mejores vías de acuerdo.
Hablaba hace unos momentos del ‘mantra’ que se está vendiendo de la privatización, del pago por la asistencia. La medida de externalizar la gestión de seis hospitales es la que al parecer ha disparado todo este tipo de comentarios. ¿Se plantea el Gobierno madrileño la posibilidad de aumentar ese tipo de gestión a otros centros?
La medida es la que es. La intención del Gobierno es externalizar la gestión sanitaria de esos seis hospitales y ninguno más. Si hubiera habido alguno más lo hubiéramos hecho a la vez. De hecho, yo mandé el conjunto de medidas del Plan de Sostenibilidad a todos y cada uno de los profesionales indicándoles que eran esos y ninguno más. Estos días están circulando bulos, exageraciones interesadas y tergiversaciones, y yo creo que la única finalidad es atemorizar a los profesionales.
En su pregunta también decía que la externalización ha sido el elemento más controvertido y el que ha sido el foco de la oposición. Y entonces yo me pregunto una cosa: ¿por qué los profesionales no se opusieron cuando abrimos el hospital de Valdemoro, ni el de Torrejón, ni tampoco el Rey Juan Carlos de Móstoles? Se oponen ahora. Lo cual me parece que tiene más que ver más que con planteamientos sobre formas de gestión de hospitales, con cuestiones profesionales, muy respetables, pero estrictamente profesionales de las personas que trabajan en la sanidad madrileña.
Otro de los temores que manifiestan los profesionales es el posible cambio de su relación laboral con la Administración, en un momento en el que además se están adjudicando plazas de la última oferta pública de empleo. ¿Qué va a pasar con esas plazas que se acaban de adjudicar? ¿Va a cambiar su régimen laboral?
Sobre las personas que trabajan en esos seis hospitales, nos hemos comprometido, y estamos trabajando en perfilar la fórmula, a promover que las sociedades que ganen los correspondientes concursos y gestiones de cada uno de los seis hospitales, tengan en cuenta de manera preferente a esas personas, cosa que por otra parte, pensamos que será lo que sucederá. El sistema de estos hospitales de gestión externalizada es un sistema que induce a buscar, sobre todo, la confianza de los pacientes, y ahora mismo, los profesionales que trabajan allí tienen ganada la confianza de los pacientes. Para ello, los que tienen ahora el carácter de estatutarios o de personal fijo pueden pedir una excedencia que tenemos vigente desde que se abrió el Hospital de Valdemoro, que es indefinida y les permite ir y volver cuando quieran, acumulando durante ese tiempo las consecuencias de su antigüedad a efectos de trienios y carrera profesional.
Las personas que continúen trabajando en esos hospitales lo que no queremos es que estén trabajando como personas que siguen en nómina de la Consejería de Sanidad, porque creemos que tendría menos sentido que el hecho de que tengan la relación contractual con el titular de la gestión del hospital. A nadie se le va a obligar, por supuesto. Quien lo desee podrá retornar a uno de los hospitales de gestión directa.
En los tres hospitales que tenemos funcionando bajo este sistema de gestión trabajan muchos profesionales que se fueron a trabajar a ellos desde hospitales de gestión pública directa. Si estuvieran peor retribuidos o en peores condiciones laborales, primero no se hubieran ido, y segundo, si se hubieran ido ya se habrían vuelto. No ha sucedido así, continúan allí.
Uno de los argumentos que utilizan los que critican este tipo de medidas es que dejar la gestión en manos de entidades privadas tiene su riesgo. La economía española no atraviesa su mejor momento y acabamos de ver que en Torrejón acaba de cambiar la concesionaria pasando de Ribera a Sanitas. ¿Cómo valora este cambio? ¿Cree que es un riesgo o un peligro que empresas que no atraviesan una buena situación económica o que pueden pasar una etapa complicada a nivel empresarial, gestionen los centros? ¿De qué manera puede garantizar la Administración que esto no va a ocurrir, o que si ocurre no suceda nada negativo?
La Administración exigirá en todos los concursos que estas empresas puedan garantizar una solvencia económica y financiera, al mismo tiempo, que una solvencia profesional, es decir, que tengan acreditado su trabajo en el ámbito de la gestión hospitalaria. El caso de Torrejón no tiene nada que ver. El problema es completamente distinto. No es que Ribera o el Hospital de Torrejón estuvieran en dificultades. Lo que estaba en dificultades era el 50 por ciento del capital de Ribera Salud que estaba en manos de Bankia, en unas dificultades que se traducen, fundamentalmente, en que necesitaba desprenderse de activos e inversiones que tenía realizadas para que Bankia pueda recuperar dinero que invirtió. Eso es lo que se ha hecho, vendiéndolo a una entidad de absoluta garantía y solvencia como es Sanitas, que tiene experiencia no solamente en la gestión hospitalaria, sino también en la gestión de hospitales de titularidad pública en Valencia, y por eso ha sido autorizada por la Comunidad de Madrid. Estamos seguros de que el Hospital de Torrejón continuará trabajando tan bien como ha trabajado hasta este momento.
Otra de las medidas que tienen previsto poner en marcha es la jornada ordinaria de tarde en los hospitales. ¿Tienen alguna previsión de cómo se va a desarrollar?
Esta es una de las cuestiones que precisamente en esas reuniones que ya han empezado a mantener con los jefes de Servicio y los responsables de Enfermería se pone encima de la mesa. La Comunidad de Madrid ha tomado la decisión y va incluida en los Presupuestos de dejar de hacer actividad por las tardes como jornada extraordinaria para hacerlo como jornada ordinaria. Queremos que siga habiendo actividad por las tardes tanto quirúrgica como de consultas y de pruebas diagnósticas; y creemos que incluso se puede o conviene hacer más de la que se está haciendo en este momento. Muchas comunidades autónomas han suprimido la jornada extraordinaria de tarde sin sustituirla por nada. Nosotros lo que queremos con esta medida es que haya una alternativa también para personas que ahora mismo estén trabajando y se puedan ver afectadas por otras de las medidas, como puede ser el personal eventual, que puedan pasar a realizar su actividad en jornada de tarde. Creemos que es una fórmula que mantiene un alto nivel de actividad por la tarde pero que lo hace de una manera mucho menos costosa para el presupuesto público porque la diferencia entre el coste del tiempo de trabajo retribuido como jornada extraordinaria y como jornada ordinaria es de uno a tres.
Comenta que están precisamente en esta fase de ver cómo organizan este asunto. Ya hay comentarios sobre cómo se va a organizar y se están viendo posibles efectos negativos que le trasladamos. Se habla de que puede ser una jornada de 3 a 8 de la tarde, con lo cual ya serían algunas horas menos. Esto implicaría que el tiempo que el profesional de por la tarde dedique a su tarea va a ser básicamente asistencial y no de docencia o investigación. ¿Van a ser distintas las condiciones de los profesionales de por la mañana con respecto a los de la tarde?
La jornada extraordinaria era asistencial y lo que queremos es que el trabajo que se haga por las tardes sustituya a esa actividad, luego fundamentalmente tiene que ser asistencial. Pero esto no impide que pueda llevar aparejado también dedicación a investigación y docencia. Pero pensemos de qué estábamos hablando. Hasta ahora había jornada extraordinaria por las tardes, que era una jornada básicamente asistencial.
En lo referente a la jubilación de los profesionales, la Comunidad de Madrid establece que podrán permanecer en activo hasta los 70 años siempre y cuando certifiquen su capacidad profesional, pero se limita al 30 por ciento del personal estatutario el número de profesionales que pueden acceder a esta condición. ¿Qué objetivo persigue su departamento con esta medida?
Esta es una medida que también la han tomado prácticamente todas las comunidades autónomas, y algunas de ellas lo han limitado completamente. Aquí lo que hemos querido es dejar un margen importante, en torno a un tercio de las personas que quieran continuar trabajando, para aprovechar lo más valioso de las personas que superando los 65 años quieran continuar trabajando. Para eso ahora estamos preparando un plan de recursos humanos y a continuación se pondrá en marcha el mecanismo para todo ello. El objetivo también en este caso es de reducción de costes pero también pensamos que puede favorecer algo más el relevo generacional y mayores oportunidades para personas de menor edad que están ahora mismo trabajando en los servicios y en los hospitales.
Hablaba de ese ahorro que se busca por parte de la Consejería y hace unos días daba el dato de que las medidas emprendidas entre 2007-2012 han evitado un gasto de 1.000 millones de euros. Se ha criticado que no ha trascendido cuáles serán los ahorros del Plan de Garantía, ¿tiene un objetivo de ahorro?
En los años anteriores lo que hemos logrado no siempre ha sido ahorro. En ocasiones ha sido evitar que continuara creciendo un gasto al mismo ritmo que iba. Por ejemplo, estoy pensando en el caso muy claro de la oxigenoterapia. Con el nuevo sistema se ha contenido y reducido el gasto. Gracias a eso hemos evitado que en este momento tuviéramos un gasto de 1.000 millones de euros más. El objetivo de ahorro de este año está clarísimo: son 533 millones de euros, que es lo que desgraciadamente tenemos reducido en el presupuesto para el año 2013. Ese es el objetivo. Hay medidas que están en el Plan de Sostenibilidad que tienen un impacto directo en lograr la reducción de costes y otras que además de eso lo que pretenden es que estructuralmente y hacia el futuro se reduzca el coste; y una de ellas es la externalización de la gestión de estos seis hospitales.
En este sentido, se están utilizando unas cifras que son una visión muy parcial de la realidad. Dividir el presupuesto de la empresa pública de uno de estos seis hospitales por el número de habitantes de la zona a la que presta servicio da una cifra, pero esa cifra de cápita bruta no refleja toda la realidad. A eso hay que sumar toda la actividad asistencial que se hace a los pacientes que viven en esa zona en otros hospitales. Además hay que sumar toda una serie de gastos que son asumidos por los servicios centrales del Servicio Madrileño de Salud, tipo informática, hemodonación, terapias respiratorias, que son imputables a cada uno de los hospitales porque en el caso de los hospitales con gestión externalizada está incluido dentro de la cápita. Entonces, para comparar elementos homogéneos nosotros tenemos las cifras y hemos hecho los cálculos con esas cifras; y son los que nos dan en torno a algo más de los 600 euros en los hospitales de modelo mixto como media, y en torno a 440 euros en los tres hospitales de modelo de gestión íntegramente privada.
El euro por receta también ha sido motivo de polémica, incluso dentro del Partido Popular. En Cataluña el Ministerio de Sanidad y el de Hacienda se plantearon en su momento el recurso. Pese a las críticas del propio partido, el presidente de la Comunidad de Madrid ha reiterado que seguirá adelante con ello, no hay por tanto un paso atrás a este respecto.
No, no lo hay porque creemos que es una medida que está dentro de nuestras competencias, pero además creemos que es absolutamente necesaria en este momento. Todo esto parte de una situación de ajuste muy severo en la cantidad de dinero de la que dispone la Comunidad de Madrid para sus presupuestos y eso es lo que nos conduce a imponer esta medida de una tasa de un euro por receta cuya finalidad no es tanto recaudatoria como disuasoria o moderadora. Incluso después de entrado en vigor el nuevo sistema de copago de la farmacia, que consideramos más justo y eficaz, seguimos teniendo un diferencial de un 10 o un 15 por ciento con el gasto en recetas de la media de los países europeos y es evidente que eso es porque hay alguna diferencia. Prácticamente todos los países europeos tienen un sistema de pago en la farmacia en el que hay una aportación lineal para los pacientes, por parte de todos, y luego ya la aportación concreta del fármaco se hace en función de la renta.
Entonces esta decisión viene, aparte de por la mala situación económica, porque la medida del aumento de la aportación farmacéutica no ha dado los resultados esperados.
No, no, todo lo contrario. He dicho que está dando un magnífico resultado y así lo estamos viendo. No es que no haya sido suficiente, es que tiene otra finalidad. La medida adoptada por el Ministerio, que me parece muy bien, tiene una finalidad diferente que es repartir de una manera más equitativa y más justa el coste del pago de los fármacos. Hasta hace unos meses el pago se hacía en función de la edad, de la condición o no de pensionista, y ahora se hace en función de algo que consideramos mucho más equitativo que es la renta de los ciudadanos, teniendo en cuenta la edad y el carácter crónico o no.
Para concluir, nos gustaría hacerle una pregunta más de tipo personal, no político. Suponemos que está viviendo estas semanas su etapa más complicada al frente de la Consejería.
Pues sí, sin ninguna duda. Son los momentos más duros, más difíciles, en los cuales las cosas se viven con toda la crudeza de la situación actual de España. Muchas personas se pueden preguntar por qué pasa esto tan gordo en sanidad. Pues porque desgraciadamente pasa lo que no había pasado nunca, que es que hay que bajar el presupuesto en Sanidad. Hasta ahora en Madrid, y en muchos otros lugares de España, había habido de cuando en cuando turbulencias en el sistema sanitario, y aquí en Madrid las hubo en los años pasados. Pero esta vez pasa porque se reduce el presupuesto y eso afecta a muchos profesionales de distintas maneras. Por tanto, a mí no me sorprende que en esta ocasión se haya producido una reacción con una magnitud que no se había visto antes.
Al mismo tiempo, lo que pido es comprensión y sentido de la responsabilidad. El sistema sanitario no puede vivir pensando que está en una burbuja intocable porque es que ni es una burbuja ni es intocable. Depende, como todo el resto de los servicios públicos, de los recursos de los que disponga la nación. En una España que está en la peor situación económica de los últimos setenta años lo que no puede ser pensable es que todo pueda continuar igual.
¿Se ha sentido decepcionado por alguna de las reacciones que ha habido?
Esto ya forma parte del capítulo de las personas y de sus reacciones, y es cierto que hay personas e instituciones que estaban diciendo unas cosas hasta hace un mes y ahora dicen otras.
¿Tiene fuerza para continuar? ¿Ha pensado en algún momento en arrojar la toalla?
En absoluto. Siempre intento tener una enorme humildad y soy profundamente autocrítico siempre con mi propio trabajo, y desde luego siempre pensando que uno no hace las cosas sin equivocarse. Pero también digo, con toda la fuerza y la convicción, que si no adoptáramos estas medidas entonces es cuando el sistema sanitario tendría un problema. Para mí lo cómodo, lo que me haría popular o no impopular, lo que me pondría en una situación personalmente mucho más fácil, es meter la cabeza debajo del ala, invitar a todos a hacerlo conmigo, y todos juntos hacer como si no sucediera nada hasta que pase. Yo no pretendo pasar, ni hemos hecho esto con una pretensión de pasar a la historia transformando el sistema sanitario madrileño. En absoluto. Solo pretendo que el día que abandone la responsabilidad de la Consejería de Sanidad pueda decir que durante el tiempo que yo estuve al frente no se hundió, no se hizo inviable el sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid. No tengo más ambición que esa, que no es poca.