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Redacción. Madrid

Un estudio realizado por la Unidad de Cardiología Congénita del Adulto del Hospital Universitario La Paz y publicado en la revista “American Journal of Cardiology”, ha descrito un parámetro que permite predecir la muerte súbita en adultos con cardiopatías congénitas operados en la infancia. Estos pacientes tendrían un riesgo de entre 25 y 100 veces mayor que un adulto normal a morir por esta causa.

El estudio, publicado por la revista American Journal of Cardiology, ha sido realizado en el Hospital Universitario La Paz sobre una muestra de 936 pacientes adultos que sufrieron cardiopatías congénitas y fueron operados cuando eran niños. La investigación confirma que una disfunción en el ventrículo sistémico que lleva la circulación hacia la aorta es el principal factor de paro cardiaco súbito en adultos, más conocida cómo muerte súbita.

El parámetro descrito por el equipo de la Unidad de Cardiología Congénita del Adulto de La Paz, dirigido por José María Oliver, hace que aumente hasta 30 veces el riesgo de este tipo de fallecimiento. La presencia de este parámetro supone que se tenga muy disminuida la capacidad del corazón de bombear sangre, lo que significa que estos adultos tienen reducida la capacidad para que sus corazones envíen sangre con cada latido.

Para obtener esta información, los investigadores trabajaron sobre 936 adultos con enfermedad cardiaca congénita previamente reparada a los cuales siguieron un promedio de nueve años. La edad media del primer examen era de 21 años. Entre los defectos congénitos más comunes detectados estaba la “tetralogía de Fallot”, en 216, la coartación de la aorta, en 157, y la transposición de los grandes vasos, en 99 pacientes.

El estudio propone como solución la colocación de un Desfibrilador Automático Implantable ya que estos “captan y analizan las arritmias graves y proceden a realizar una descarga para tratarlas y evitar la muerte súbita”, según afirma Oliver. Sin embargo, precisa que es necesario hacer una buena selección de los pacientes y distinguir entre aquellos a los que el uso del desfibrilador les resulta más perjudicial que beneficioso y los que realmente lo toleran”.