Marta Rodríguez de Segovia Sáez. Imagen: Laura Pino y Pablo Eguizábal. Madrid
La automedicación, el acopio de fármacos innecesario o la utilización de medicamentos caducados son prácticas habituales en muchos hogares que pueden poner en peligro la salud de los ciudadanos. Por este motivo, la Consejería de Sanidad, en colaboración con el Colegio de Farmacéuticos de Madrid (COFM) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), ha elaborado “El botiquín Casero”, una guía con recomendaciones sobre los medicamentos y materiales básicos que se debe tener en casa y el correcto uso y mantenimiento del botiquín doméstico.
|
http://blip.tv/play/gs91grbLMQA
Fernández-Lasquetty explica la importancia de hacer un buen uso de los medicamentos. |
Durante la presentación de la guía, que ha tenido lugar en el Centro de Salud Las Cortes, el consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, ha señalado que “el problema principal que todos conocemos es que muchos ciudadanos almacenan en casa medicamentos que les fueron prescritos hace mucho tiempo, incluso algunos caducados. Y esto no solamente supone un gasto inútil y un desperdicio de recursos del sistema sanitario, sino que puede poner en peligro la salud de las personas”.
“Sin duda, el medicamento es el recurso sanitario más utilizado y esto tiene una importancia cuantitativa muy significativa. Uno de cada 10 euros de todo del presupuesto de la Comunidad de Madrid, se dedica a comprar de productor farmacéuticos”, ha recordado el consejero. Sin embargo, “a pesar del importante esfuerzo presupuestario que supone para el sistema sanitario, su utilización no siempre es correcta”, ha añadido Lasquetty.
Además, desde el año 2003 se han triplicado los medicamentos depositados en los puntos Sigre, pasando de 1,3 toneladas a 3,3 en el 2009, lo que supone 6 kg por cada 1.00 habitantes. De estos medicamentos, según un estudio que hicieron varias farmacias madrileñas, el 50 por ciento estaba sin caducar e incluso sin abrir. “Esto puede ser sólo la punta del iceberg si tenemos en cuenta que el punto Sigre se utiliza para deshacerse de los fármacos sólo en el 17 por ciento de los casos”, ha precisado Lasquetty.
“Todo esto significa que hay que hacer un esfuerzo muy importante para concienciar a la ciudadanía del uso eficiente de los medicamentos y para evitar accidentes relacionados con su mala utilización”, ha subrayado el consejero. De ahí la publicación de la guía “El botiquín Casero”, de la que se distribuirán 100.000 ejemplares en centros de salud y farmacia y en cuya elaboración han participado tanto profesionales sanitarios de Atención Primaria, como farmacéuticos y pacientes.
Termómetro, medicinas básicas y material para curas
Con esta guía, la Consejería quiere dejar claro que el botiquín casero “no es una farmacia ni un almacén de medicamentos” ni el lugar donde se guardan las medicinas de uso diario. Hay que revisarlo una vez al año y debe tener termómetro, material para curas (tijeras, pinzas, tiritas, gasas, vendas, etc.)y medicinas sólo para atender pequeños accidentes y molestias caseras, como analgésicos y antitérmicos, antiinflamatorios, medicamentos para molestias del estómago, anticatarrales, antitusivos, sales de rehidratación oral, antisépticos, tratamientos para picaduras, quemaduras...
Además, este documento especifica que los medicamentos caducados o en mal estado deben depositarse en los puntos Sigre para su reciclaje. De este modo, tal y como ha subrayado Lasquetty, “lo que queremos evitar es un almacenamiento innecesario de fármacos, así como situaciones que puedan poner en peligro la salud de las personas”.
El manual también indica que el botiquín debe guardarse en un lugar cerrado, limpio, seco y fresco, protegido de la luz y fuera del alcance de los niños, aunque se recomienda que esté en un sitio de fácil y rápido acceso y nunca cerrado con llave.