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Redacción. Valencia

El programa de trasplante renal del Hospital Universitario Doctor Peset ha cumplido dieciséis años de funcionamiento y lo hace tras haber alcanzado una cifra redonda: los 700 trasplantes de riñón, con el trasplante realizado a un hombre de 60 años con poliquistosis renal que sólo había permanecido tres meses en lista de espera. Esta excelente cifra trasplantadora certifica el buen funcionamiento de un programa que se puso en marcha el 1 de noviembre de 1996 con el objetivo de mejorar el tratamiento y la calidad de vida de las personas con insuficiencia renal terminal.

Esta actividad ha sido posible gracias a la colaboración entre los hospitales extractores y generadores de órganos (que incluye la práctica totalidad de los hospitales de la red sanitaria pública) y el Hospital Universitario Doctor Peset como centro trasplantador. Además, las características de este tipo de procedimiento y el tratamiento posterior de los pacientes trasplantados requiere la colaboración de los distintos servicios médicos, quirúrgicos y centrales del Hospital Universitario Doctor Peset, sin cuyo esfuerzo conjunto hubiera sido imposible alcanzar los resultados obtenidos.

La actividad en cifras

Fruto de esta colaboración se ha conseguido que el 90 por ciento de los riñones trasplantados en el Hospital Universitario Doctor Peset estén funcionando al año del trasplante, un 80 por ciento a los cinco años y un 70 por ciento a los diez años. Asimismo, la supervivencia de los pacientes trasplantados es del 98 por ciento al año del trasplante, del 95 por ciento a los cinco años y del 85 por ciento a los diez años.

Tal y como señala Lluís Pallardó, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Doctor Peset, durante estos dieciséis años “los programas de trasplante renal se han visto favorecidos por los avances en la medicación inmunosupresora, con la consiguiente reducción de las pérdidas por rechazo, así como la prevención de complicaciones cardiovasculares e infecciosas, principales causas de fallecimiento del paciente trasplantado”.

Paralelamente, también se ha producido un cambio en el perfil de la población donante, con una importante reducción de los fallecimientos debidos a traumatismos craneoencefálicos (en su mayoría por accidentes de tráfico) que, en parte, ha sido compensada por el aprovechamiento de los órganos de pacientes fallecidos de accidentes cerebrovasculares.