Redacción. Valencia
La Consejería de Sanidad realiza las pruebas citológicas para detectar de forma precoz el cáncer de cérvix cada tres años en las mujeres que han tenido un resultado normal o negativo, aunque en determinadas situaciones en que no se detectan factores de riesgo el intervalo puede alargarse a los cinco años. De este modo, responde el titular de este Departamento en una respuesta a la diputada de Compromís Mónica Oltra, que señala que "muchas mujeres están sufriendo los recortes en la sanidad, al haber desaparecido, sin anunciarlo, el servicio de revisiones ginecológicas".
Al respecto, Oltra señala que una mujer "debe ir al ginecólogo una vez al año" y, segundo, "una comadrona no está capacitada para hacer el trabajo de un ginecólogo". Por ello, pregunta por qué motivo se ha retrocedido en la atención ginecológica en la red pública y qué medidas piensa adoptar el Gobierno para corregir y mejorar esta situación.
No obstante, Rosado replica que en cuanto al intervalo de realización de estas pruebas citológicas, la Consejería de Sanidad "ha seguido, en todo momento, las recomendaciones de los organismos europeos y de las agencias españolas". Así, ha explicado que dentro del Plan Oncológico de la Comunidad Valenciana hay un protocolo específico destinado a detectar de forma precoz el cáncer de cérvix y disminuir de esta manera la tasa de mortalidad que se dirige a las mujeres comprendidas entre los 20 y 65 años.
El criterio que se aplica ofrecer a todas las mujeres entre 35 y 65 años 'la prueba de Papanicolau', a las mujeres entre 20 y 35 años se les ofrece la realización de citologías, especialmente en aquellos casos en los que se detecta uno o más factores o cofactores de riesgo, mientras que a las mujeres sanas menores de 20 años solo se les ofrece la prueba si se detectan factores de riesgo de especial relevancia.
A partir de los 65 años la realización de la prueba se interrumpe si en los últimos 10 años la mujer ha tenido dos frotis consecutivos con resultados negativos o normales y por encima de los 75 años no se hace este tipo de estudio. Con respecto a las mujeres que han sido histerectomizadas por una enfermedad benigna, siguen el mismo protocolo que el resto de la población diana. Finalmente, en los casos de parto o cesárea solo se hacen estudios citológicos en aquellas mujeres que cumplen los criterios de inclusión y han transcurrido tres años desde la última prueba si el resultado fue normal o benigno.
Rosado asegura que la Consejería "ha seguido, en todo momento, las recomendaciones de los organismos europeos y de las agencias españolas" de modo que para las mujeres con un resultado de la citología normal o negativo y con la toma técnicamente satisfactoria, el intervalo entre pruebas es de tres años, aunque en determinadas situaciones en que no se detectan factores de riesgo el intervalo puede alargarse a los cinco años. En el resto de supuestos es el médico el que determina el intervalo que debe transcurrir entre cada prueba.
ORGANIZACIÓN DE LAS PRUEBAS
Desde un punto de vista organizativo, en el ámbito de la atención primaria es la matrona la encargada de realizar la toma de muestra de la citología, mientras que en los centros de asistencia especializada este cometido es asumido por el ginecólogo y la matrona de las consultas de centros de especializada o de hospitales.
En estos casos, el profesional no ginecólogo a quien se encomiende la toma de citología debe tener la formación adecuada y homologada. A tal fin, las direcciones de los departamentos de salud han puesto en marcha programas de formación y reciclaje que permitan asegurar que el personal encargado del funcionamiento del protocolo tenga el nivel adecuado de preparación.
Por otro lado, Rosado destaca que complementando el protocolo de detección precoz de cáncer de cérvix, existe también el denominado Programa de Salud de la Mujer Mayor de 40 años, dirigido a mujeres entre 40 y 64 años o también de menor edad en aquellos casos en que presentan menopausia precoz.
El programa, que se desarrolla en la red de centros de salud, pretende hacer frente a la alta incidencia y prevalencia de patologías como las cardiovasculares, osteoarticulares, neoplasias, incontinencia urinaria, etc., entre la población diana. A tal fin, se ha diseñado una serie de medidas orientadas a la prevención y a la educación en la salud.