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María Márquez.

El reelegido presidente del Colegio de Médicos de Alicante, Antonio Arroyo tiene muy claros sus objetivos para los próximos dos años. Y entre ellos destaca su afán de interlocución con la Consejería que lidera Luis Rosado de una forma más protagonista que la que ha tenido hasta el momento. “Queremos voz en los asuntos sanitarios, no a título de cortesía sino que nuestra opinión sea tenida en cuenta”, aclara Arroyo. También solicita participar en la selección de personal de los centros público-privados “para dar mayor transparencia y prestigio al proceso”.

Junto al empeño en la formación continuada, el refuerzo de “las relaciones institucionales” es uno de los grandes objetivos de Antonio Arroyo al frente de la presidencia colegial. En lo que respecta a la relación con la Consejería de Sanidad, tiene claro que tanto en lo que respecta a “modificaciones de la asistencia sanitaria” como la selección de personal en los centros de colaboración público-privada, Luis Rosado tiene que tener en cuenta a los profesionales alicantinos. Esta última demanda ya se la trasladó el Colegio en su día al exconsejero Manuel Cervera pero finalmente no dio sus frutos. Para Arroyo, la presencia de un representante colegial en estos procesos conferiría a los mismos “prestigio y transparencia”.

Los profesionales alicantinos son conscientes de que el consejero Rosado se está enfrentando a una situación “muy espinosa” con el paquete de medidas impopulares (reducción de nómina, carrera profesional…) que han provocado el malestar en el gremio algo que, según Arroyo, el propio Rosado “como médico, entiende”. También distingue las medidas ‘reales’ anunciadas por la Consejería y el resto de “globos sonda”, por ello Arroyo pide paciencia “hasta que se sepa finalmente en qué se traducen” las decisiones del titular de la sanidad valenciana. Los Colegios de la Comunidad Valenciana intentan “serenar el ambiente y restar dramatismo”, si bien desde el de Alicante admiten la preocupación porque “la estructura básica asistencial se vea resquebrajada”. Arroyo prefiere tirar de optimismo y de cara al futuro espera que la inestabilidad laboral cuente con las “cifras más bajas posibles”.

No hacen falta más facultades

El presidente colegial también ha querido referirse a la construcción de las nuevas instalaciones que planea en Alicante la Universidad Católica y que contarían con una facultad de Medicina, decisión que extraña a los profesionales de la provincia teniendo en cuenta que "el ratio español de facultades ya es el más alto de Europa", por lo que descartan que un centro de estas características sea necesario en Alicante.