Ante una parada cardiorrespiratoria, cada minuto es oro. Actuar de inmediato, llamar al 112 e iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) llega a marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En Catalunya, la respuesta ciudadana ante estas emergencias ha mejorado en los últimos años: en 2024, el 48 por ciento de las personas que sufrieron una parada cardiorrespiratoria fuera de un centro sanitario recibieron maniobras de reanimación por parte de testigos antes de la llegada de los equipos del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM).
Además, y según el Registre d'Aturades Cardíaques i Mort Sobtada de Catalunya (Raimcat 2024), el uso de desfibriladores externos automáticos (DEA) por parte de personal no sanitario aumentó del 6 al 9,4 por ciento entre 2022 y 2024. Con motivo del Día Mundial de Concienciación de la Parada Cardiorrespiratoria, que se celebra este viernes, estas cifras ponen de relieve la importancia de la actuación precoz y de las iniciativas impulsadas por el SEM, entre ellas el proyecto piloto ACR Respon, que busca movilizar a primeros intervinientes voluntarios ante una emergencia y ampliar progresivamente su ámbito de actuación en todo el territorio catalán.
Uno de los impulsores de las iniciativas relacionadas con el abordaje de la parada cardiorrespiratoria es Youcef Azeli, especialista del Área de Investigación y Desarrollo del SEM. En declaraciones a Redacción Médica, el facultativo señala que hay indicadores que apuntan a una evolución positiva de la concienciación de cómo actuar frente a una parada cardiorrespiratoria. En este sentido, destaca que “el Departament de Salut ha pedido un estudio sobre la concienciación respecto a este campo y a la importancia de utilizar los desfibriladores de forma precoz”.
Debido a ello, “próximamente se tendrá una imagen más clara de cuál es el nivel de conocimiento de la población sobre estas cuestiones. El hecho de que la consejería haya encargado este estudio demuestra que se está poniendo el foco en la parada cardíaca súbita, un problema de salud pública que hasta ahora no había recibido suficiente atención”.
Por otro lado, Azeli asegura que el SEM ya dispone de indicadores indirectos que apuntan a una mejora de la concienciación ciudadana. Según los datos del Raimcat, la proporción de personas que reciben maniobras de reanimación cardiopulmonar por parte de testigos “ha aumentado en los últimos años. En 2022 se situaba alrededor del 40 por ciento y en 2024 alcanzó aproximadamente el 48 por ciento”.
En cuanto a la supervivencia, el facultativo también destaca una evolución positiva en el porcentaje de pacientes que reciben el alta hospitalaria con un buen estado neurológico: “este indicador ha pasado del 9,2 por ciento en 2022 al 11,8 por ciento en 2024, lo que representa una mejora importante”.
La formación ciudadana, una asignatura pendiente
Para continuar mejorando estos resultados, Azeli considera fundamental que la población adquiera conocimientos básicos de reanimación cardiopulmonar. En este sentido, advierte de que España todavía presenta cierto retraso respecto a otros países europeos, “donde la RCP se incorpora al currículo escolar, tanto en primaria como en secundaria”. Por ello, afirma que la población “debe seguir formándose en reanimación cardiopulmonar. En este aspecto, España todavía presenta cierto retraso respecto a otros países europeos, donde la RCP se enseña dentro del currículo escolar, tanto en primaria como en secundaria”.
La actuación inmediata de los testigos resulta especialmente relevante porque muchas paradas cardíacas se producen en el domicilio, antes de que puedan llegar los equipos sanitarios. En estos casos, “llamar al 112 y seguir las instrucciones telefónicas de los profesionales permite iniciar las maniobras de reanimación sin esperar a la llegada de la ambulancia”.
ACR Respon busca ampliar la red de voluntarios
Entre las iniciativas para mejorar la atención precoz destaca el proyecto piloto ACR Respon, puesto en marcha hace aproximadamente un año. Actualmente, su ámbito de actuación se concentra en la provincia de Tarragona y permite “activar a voluntarios con formación sanitaria para que acudan al lugar de la emergencia antes que lleguen las unidades de Urgencias”.
Según explica el especialista, la iniciativa ya cuenta con “mil voluntarios y el objetivo es ampliar progresivamente la red, primero entre profesionales sanitarios y, posteriormente, entre otros cuerpos de emergencia, como policías, bomberos y protección civil”.
La finalidad es que estos primeros intervinientes puedan llegar al lugar de la parada cardíaca antes que los equipos sanitarios e iniciar las maniobras de reanimación cuanto antes. La ampliación de la red “logrará reforzar la respuesta ante estas emergencias y complementar la asistencia prestada por el SEM”.
La distribución de los recursos, condicionante para la supervivencia
Aunque los sistemas de emergencias de las comunidades autónomas presentan modelos organizativos similares, la atención a una parada cardíaca también está condicionada por la distribución territorial de los recursos. Azeli explica que esta atención “depende de la densidad territorial de los recursos de emergencia. En las zonas menos pobladas y con mayor extensión geográfica puede haber una menor concentración de bases y unidades de ambulancias”.
Por tanto, la distribución de los recursos y la capacidad de respuesta en cada territorio “son factores que deben tenerse en cuenta cuando se analiza la atención a las paradas cardíacas”.
Reforzar la RCP telefónica y sumar desfibriladores
De cara a los próximos cinco años, el especialista considera prioritario reforzar las medidas que permiten actuar durante los primeros minutos de una parada cardiorrespiratoria. Entre ellas, destaca la necesidad de mejorar la atención telefónica desde las centrales de coordinación del SEM, ampliar la red de primeros intervinientes y facilitar el acceso a los desfibriladores externos automáticos.
En este sentido, Azeli señala que “es necesario reforzar la atención precoz, especialmente mediante la reanimación cardiopulmonar telefónica, que permite iniciar las maniobras antes de que llegue la ambulancia”.
El objetivo final es aumentar las posibilidades de supervivencia y reducir las secuelas neurológicas de quienes sufren una parada cardíaca. Azeli confía en que el refuerzo de estas actuaciones permita que, en Catalunya, “se logrará mejorar la supervivencia y se reforzará la respuesta de la sociedad y los profesionales ante estas emergencias”.
