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El Campus de Salud Clínico-Universidad de Barcelona (UB) entra en una fase decisiva de su configuración definitiva con el visto bueno al avance del Plan Director Urbanístico (PDU) y la confirmación de que la futura Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la UB se ubicará en Esplugues de Llobregat, formando parte del futuro. Estas dos novedades se han analizado este miércoles dos de septiembre en el marco de la reunión del Consejo General del Consorcio Porta Diagonal - Campus Clínic, el órgano de coordinación que reúne a las nueve instituciones implicadas en este proyecto estratégico de país que transformará la entrada sur de Barcelona en un referente internacional en asistencia, investigación y formación.

En la rueda de prensa posterior a la reunión, el conseller Albert Dalmau ha destacado que proyectos como el del nuevo Clínic son oportunidades excepcionales que se producen "una vez cada cien años". En este sentido, recordó que hace un siglo el hospital dejó Ciutat Vella para expandirse hacia el Eixample, en una decisión que contribuyó a transformar Barcelona. Ahora, un siglo después se afronta un nuevo proyecto de transformación que representa otro salto adelante en la construcción del espacio metropolitano. Dalmau ha subrayado que se trata de un proyecto que responde a la realidad de la ciudad y de la Catalunya de la actualidad, impulsado desde una visión compartida entre los municipios metropolitanos y el Govern para dar respuesta a los retos de futuro.

Por su parte, la consellera Núria Montserrat ha señalado que este proyecto representa una oportunidad estratégica para el talento, para el territorio y para seguir consolidando a Cataluña como "una de las regiones más innovadoras de Europa". Así, ha destacado que la iniciativa contribuirá a situar a Cataluña como "un polo de atracción y retención de talento europeo, de la mano de una de las mejores universidades del Estado", la UB, la única entre las 200 mejores del mundo según el ranking de Shanghái de 2026.

La reunión del Consejo General se ha celebrado en el Espai Corberó de Esplugues de Llobregat y la ha encabezado el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, acompañado de la consejera de Economía y Finanzas, Alícia Romero, la consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, la consejera de la Núria Montserrat, la secretaria general de la Presidencia, Eva Giménez, el secretario general de Investigación y Universidades, Oriol Escardíbul, y representantes del resto de integrantes del consorcio. Así, también han tomado parte los alcaldes de L'Hospitalet de Llobregat, David Quirós, y de Esplugues de Llobregat, Eduard Sanz, el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona, David Escudé, el rector de la Universidad de Barcelona, Joan Guardia, el director asistencial del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Castell Alfredo García, y el vicepresidente del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) Damià Calvet, entre otros.

La Facultad de Ciencias de la Alimentación, motor de formación e innovación

La otra novedad relevante de la reunión del Consejo General fue la concreción de la nueva Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la UB, que abandonará unas instalaciones obsoletas de hace 70 años para liderar la formación y la innovación desde Esplugues. El avance del PDU sitúa la facultad en una parcela de la calle Sant Mateu, 2-6 y 8, de unos 12.000 m 2. Se trata de una ubicación estratégica que le permitirá convivir con el Campus de Salud Clínic-UB, la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, el Parque Científico de Barcelona y hospitales de referencia como San Juan de Dios. Así, reforzará las sinergias entre docencia, investigación, asistencia y empresa, consolidando uno de los principales polos biomédicos y de ciencias de la vida del sur de Europa.

El proyecto permitirá ampliar un 30 por ciento la capacidad actual de la facultad hasta los 3.000 estudiantes para dar respuesta a la elevada demanda de profesionales farmacéuticos, un ámbito con una inserción laboral del 95 por ciento a los tres años de graduarse. Asimismo, potenciará la fuerza investigadora de un centro con más de 150 años de historia que genera ya cerca del 20 por ciento de las solicitudes de patentes de la Universidad de Barcelona y que es un referente internacional, situado en la 27ª posición mundial del ranking de Shanghái en su especialidad.

La nueva facultad supondrá una inversión prevista de unos 152 millones de euros. Se financiará gracias al acuerdo alcanzado el pasado enero entre la Generalitat y la UB, que contempla la adquisición de los actuales terrenos de deportes de la Diagonal por 135,25 millones de euros, así como una subvención directa del Govern de hasta 17,5 millones de euros para hacer posible la construcción del nuevo centro. El acuerdo también prevé que el Ayuntamiento de Esplugues ceda gratuitamente los terrenos a la Universidad de Barcelona durante el primer trimestre de 2027. Según el calendario previsto, las obras empezarán a finales de 2029 y el nuevo edificio entrará en funcionamiento el curso 2032-2033. Tendrá una volumetría de unos 35.000 m2 y estará concebido con criterios de sostenibilidad, digitalización y bajo el enfoque One Health, que integra la salud humana, animal y ambiental.

El campus avanza hacia su puesta en marcha en 2035

Paralelamente, el consorcio sigue trabajando en el resto de proyectos que deben hacer posible el futuro Campus de Salud Clínic-UB. En este sentido, en las próximas semanas se convocará el concurso internacional de arquitectura que seleccionará al equipo encargado de redactar el proyecto del nuevo campus. La voluntad es atraer a las mejores propuestas arquitectónicas de todo el mundo, coincidiendo con la Capital Mundial de la Arquitectura de Barcelona.

Asimismo, se ha avanzado en la elaboración del plan funcional y espacios, el documento que definirá las necesidades asistenciales, docentes y de investigación y servirá de base para el desarrollo arquitectónico del futuro campus. El cronograma mantiene también la previsión de que las obras de la urbanización del entorno comiencen durante el segundo semestre de 2028, de forma coordinada con la preparación de los terrenos para el inicio de la construcción del campus en 2030. Con una inversión global estimada de 1.700 millones de euros, el calendario continúa fijando la puesta en funcionamiento 2035, coincidiendo con la entrada en servicio de la nueva estación de metro que dará cobertura al complejo.