El Institut Català de la Salut (ICS) ha dado un nuevo paso en su estrategia para promover un uso más racional de los antibióticos con la implantación de dispositivos de determinación rápida de proteína C reactiva (PCR) en 110 centros de Atención Primaria de Cataluña. El objetivo de esta iniciativa es mejorar la adecuación de la prescripción antibiótica en pacientes con infecciones respiratorias agudas y contribuir a frenar el aumento de las resistencias antimicrobianas. Tras los buenos resultados obtenidos en la fase piloto, los profesionales consideran que este modelo abre la puerta a incorporar en los próximos años nuevos biomarcadores rápidos que permitan reforzar la capacidad diagnóstica de la Atención Primaria.
Uno de los especialistas que participa desde el inicio en la implantación de estas herramientas es Asier Apodaca, pediatra del CAP Passeig de Maragall. El especialista afirma en Redacción Médica que "en Lleida ya se había desarrollado una experiencia previa entre 2022 y 2023 que sirvió como base para esta implantación. A partir de octubre de 2024 se inició el despliegue en el conjunto de la Atención Primaria del ICS". La estrategia consistió en seleccionar referentes territoriales en cada gerencia: "Estos profesionales recibieron una formación específica y posteriormente fueron los encargados de trasladarla a los distintos equipos de Atención Primaria, explicando los algoritmos, los protocolos y la forma de utilizar correctamente la prueba".
Los primeros datos muestran que solo el 36,7 por ciento de los pacientes en los que se realiza la PCR acaba recibiendo un antibiótico, un resultado que el facultativo valora de forma muy positiva, aunque matiza que "la prueba no se hace a todos los pacientes con sospecha de infección bacteriana, sino únicamente cuando el profesional tiene dudas y considera que la PCR puede ayudarle a tomar una decisión".
El especialista asegura que, cuando el médico tiene claro que no hacen falta antibióticos, "no necesita realizar ninguna prueba. Cuando la clínica indica claramente que sí hay que prescribirlos, tampoco. La utilidad de la PCR está precisamente en esos casos de incertidumbre". Lo más relevante es que, cuando se utiliza la prueba, "en casi dos de cada tres pacientes finalmente decidimos no prescribir antibióticos. Eso demuestra que tiene un impacto muy importante en la reducción de prescripciones innecesarias y favorece un uso más racional de estos tratamientos".
Los escenarios más prevalentes en Pediatría con PCR
En Pediatría, existen dos escenarios en los que esta prueba aporta un gran valor. "El primero son los lactantes pequeños con fiebre y buen estado general. Son niños especialmente vulnerables y la PCR ayuda a identificar aquellos casos que podrían corresponder a una infección bacteriana grave y que requieren un estudio más exhaustivo o una derivación al hospital". El segundo corresponde a los niños de cualquier edad que llevan varios días con fiebre y presentan sospecha de neumonía o de una infección respiratoria de vías bajas: "En estos casos, una PCR baja nos orienta hacia un proceso leve y autolimitado, lo que permite evitar el uso innecesario de antibióticos y optar por un seguimiento clínico o telefónico".
Tras los resultados obtenidos en la fase piloto, Apodaca cree que este modelo debería extenderse al resto de centros de Atención Primaria de Cataluña. "Se vive actualmente en un contexto en el que las resistencias antimicrobianas son una preocupación creciente y disponer de herramientas como esta nos ayuda a tomar decisiones más ajustadas". Para que la implantación sea un éxito, considera fundamental "mantener la formación continuada de los profesionales, seguir contando con referentes territoriales y compartir periódicamente los resultados obtenidos. Cuanta más evidencia se genere, más fácil será consolidar este modelo asistencial".
Además, el pediatra considera que el potencial de estas herramientas va mucho más allá de la proteína C reactiva. "Se verán cada vez más biomarcadores rápidos implantados en este campo. Todo ello permitirá que los equipos sean más resolutivos, mejoren el diagnóstico y optimicen el uso de tratamientos como los antibióticos". En este sentido, recuerda que las pruebas rápidas para virus respiratorios ya se han incorporado de forma habitual tras la pandemia y que otras técnicas diagnósticas, como las destinadas a detectar determinadas bacterias, también han terminado integrándose en la práctica clínica habitual.
