Publicada

Eduardo Ortega Socorro.

“Se trata de iniciativas muy positivas, y la capacidad de llegar a acuerdos por parte de la industria y de la administración es muy alta”. Son estas buenas sensaciones las que han llevado al Servicio Catalán de Salud (Catsalut) a prorrogar por un año más su contrato de riesgo compartido por Gefitinib, con AstraZeneca, y ampliarlo a toda la red del Instituto Catalán de Oncología (ICS). Y no sólo esto, sino que Antoni Gilaber, gerente de Atención Farmacéutica y Prestaciones Complementarias del Catsalut, anuncia a Redacción Médica: “En 2013 tendremos tres fármacos gestionados mediante acuerdos de riesgo compartido”. Y afirma que la Generalitat va a seguir trabajando en esta vía, como indica el Plan de Salud de Cataluña. “Puede que veamos más acuerdos de esta naturaleza durante el próximo año”.

Aunque no puede “dar detalles”, dado que los contratos no se firmarán hasta la próxima semana (“los publicitaremos en breve”), sí indica que los dos nuevos productos que se gestionarán mediante estos acuerdos son “un medicamento oncológico y otro para tratar la artritis reumatoide”. Al igual que en el caso de Grifitinib, estos fármacos comenzarán a emplearse y adquirirse mediante esta fórmula como proyecto piloto en un solo hospital, informa Gilabert, quien considera que estos acuerdos sirven “más que para definir un precio concreto a largo plazo, para pagar por los resultados que se producen”.

Considera que los “acuerdos de riesgo compartido no los podemos cuantificar en ahorro, sino en algo más importante: Precisión terapéutica. Es más rico que eso: permite buscar la máxima eficacia de la molécula, encontrar la diana precisa e implicar al productor en todo el proceso”. De hecho, indica que “es un camino que industria y administración vamos haciendo y descubriendo juntos”.

Indica que estas fórmulas permiten “tener más certidumbre a la hora de emplear terapias muy caras”. Considera que “a la larga, van a permitir introducir estrategias terapéuticas que de otra forma no sería posible, por su elevado precio e incertidumbre”. De esta manera, indica que se puede recudir “el gasto estructural”.

Escala nacional

Asimismo, opina que un acuerdo de riesgo compartido “basado exclusivamente en compartir el riesgo económico, por volúmenes, sí podría hacerse a escala nacional”. En cambio, en el caso de uno que tenga en cuenta los resultados clínicos, como los de Cataluña, “no está tan claro. Ni todos los hospitales ni todos los laboratorios están preparados para cuantificar los resultados en salud”.  Y es que reconoce que esta fórmula requiere un esfuerzo de los galenos, que tienen que hacer registros y protocolos en el empleo de los productos.