Redacción. Valladolid
El consejero de Sanidad, Antonio Sáez Aguado, ha presentado en rueda de prensa el programa de creación de unidades de gestión clínica, cuyos proyectos piloto ya están puestos en marcha en el servicio de Cardiología del Hospital Clínico de Valladolid y en el servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Zamora. A partir de las conclusiones de estos proyectos la Consejería de Sanidad está elaborando un borrador de decreto, que previsiblemente se aprobará antes de finalizar 2012, con el objetivo de ampliar progresivamente esta iniciativa de gestión clínica al conjunto de la Gerencia Regional de Salud.
El desarrollo de estos proyectos, junto a los ya realizados en Atención Primaria, permitirá regular la gestión clínica en Castilla y León con el objetivo de descentralizar la toma de decisiones y facilitar la autonomía y la responsabilidad de los profesionales. Un plan de cambio organizativo en la sanidad pública que pretende integrar a los profesionales en la gestión de los recursos que emplean en su práctica clínica.
En este sentido, el consejero ha señalado que las medidas de ahorro hasta ahora adoptadas son necesarias e imprescindibles pero, en el medio plazo, se debe modificar la organización del trabajo con el objetivo de incrementar la eficiencia y garantizar la sostenibilidad de la sanidad pública. Y para eso es imprescindible “contar mucho más con los profesionales”, ha afirmado el consejero.
Para ello, se constituirán unidades asistenciales que coinciden con un centro de salud, servicio hospitalario o sección del mismo -unidad de gestión clínica-, o bien con carácter multidisciplinar, en las que se asociarían varias unidades orgánicas o funcionales distintas, ya sean centros de salud, servicios clínicos o secciones de los mismos -se hablaría entonces de un área de gestión clínica-.
La constitución de las unidades de gestión clínica quedará regulada por decreto, y fijará los requisitos para su desarrollo que estarán vinculados a objetivos asistenciales, a la existencia de líneas de investigación y, desde el punto de vista docente, contar con tutores de alguna categoría. Asimismo, deberán tener algún proyecto de continuidad asistencial y disponer de un plan de calidad.
Las unidades de gestión clínica carecen de personalidad jurídica, ya que siguen dependiendo orgánica y funcionalmente del centro al que pertenecen, y articulan dicha dependencia a través de la firma de un acuerdo que deberá contener cartera de servicios, recursos humanos y objetivos asistenciales, de actividad y presupuestarios. Estarán encabezadas por un coordinador, que dirigirá un comité ejecutivo, y además contarán con un coordinador de enfermería y con un órgano consultivo (comisión clínica).
La puesta en marcha de este programa, que se irá implantando paulatinamente en toda la Comunidad, implica descentralizar la organización y dotar a las unidades asistenciales de la autonomía suficiente para que los profesionales se responsabilicen de gestionar los recursos asignados, incrementando su eficiencia y mejorando la calidad de la asistencia mediante la gestión de los procesos.
Así, Sáez Aguado ha explicado que este sistema de gestión clínica nace con el objetivo de optimizar los recursos para asegurar la sostenibilidad del sistema, pues conduce a horizontalizar la organización acercando la toma de decisiones al profesional sanitario. El consejero ha recordado que en son los profesionales quienes con su trabajo clínico garantizan los logros de la asistencia sanitaria “es en la clínica donde se toman las decisiones que condicionan los resultados, la calidad, la satisfacción, la seguridad y el uso de los recursos; por eso tenemos que dar más protagonismo a nuestros médicos y enfermeras para que organicen su trabajo con mayor autonomía”.