Redacción / Foto: ICAL. Valladolid
El consejero de Sanidad, Antonio Sáez Aguado, ha afirmado que la reordenación de recursos humanos del mapa de Atención Primaria responde a criterios de racionalización y mejora de la eficiencia y funcionamiento de este nivel asistencial, y no a razones economicistas como se pudiera pensar en tiempos de crisis. Es más, ha insistido en que no menoscabará la atención actual, ya que como puntos de partida se establece que no se reducirán las plantillas y se garantizará la atención que se presta en los centros de salud, consultorios locales y en el domicilio en la “frecuencia, intensidad y calidad” actual. Todo, mantuvo, para que Castilla y León pueda seguir presumiendo de contar con la “mejor Atención Primaria del conjunto del Sistema Nacional de Salud”.
El consejero, que ha comparecido en la Comisión de Sanidad de las Cortes a petición propia, ha explicado que la reordenación busca acabar con las desigualdades en la carga asistencial a la que están sometidos algunos profesionales, sobre todo el ámbito urbano, que tienen asignadas hasta 1.700 tarjetas, cuando algunos cuentan sólo con 300. “Se trata de modificar puestos de trabajo y trasvasar profesionales del medio rural al urbano para equilibrar las cargas asistenciales”, ha insistido, para recriminar al portavoz del Grupo Mixto, José María González, que detrás de esta reforma no se encuentra “la urgencia de ajustes duros que se imponen desde Madrid”, en palabras del procurador abulense.
Sáez Aguado ha destacado algunas cifras, como que la ratio actual de pacientes por médico en la actualidad es de 931, frente a los 1.398 de la media nacional, mientras que en enfermería estos profesionales acumulan 1.158 tarjetas, frente a las 1.606 que tienen asignadas de media en el conjunto del país. A su juicio, estos datos corroboran el nivel de la prestación en Castilla y León.
La ordenación territorial de los recursos de Primaria, que según ha señalado, es una reivindicación de los propios profesionales y de las sociedades científicas, se está negociando en la mesa sectorial de sanidad. Afectará tanto a médicos como a enfermeros y para elaborar la propuesta se ha tenido en cuenta no sólo las cargas asistenciales en bruto, sino variables “cuantificables y objetivas” por cada zona básica de salud y demarcaciones asistenciales, tales como el tamaño de las poblaciones por tramos de edad; lugar donde se ubica la demarcación (rural, urbano o semiurbano) número de consultorios, tiempo de desplazamiento para acceder a éstos, junto a la frecuentación media del último año.
Además, se abordará respetando “siempre” la existencia de tres profesionales médicos para atender urgencias en los puntos de atención continuada, y analizando la repercusión de las residencias de personas mayores de hasta 100 plazas en el caso de los médicos, y de hasta 50, en el de los enfermeros.
“Mantendremos el mismo número de médicos y de enfermeras y la misma intensidad de atención”, ha indicado en respuesta a la portavoz del Grupo Socialista en la Comisión, Mercedes Martín, a quien ha precisado que el pueblo que tenía un médico dos horas lo seguirá teniendo. “Es una medida de eficiencia, en el sentido de usar los mismos recursos más adecuadamente”, donde los únicos ahorros estarán derivados de una menor necesidad de sustituciones.