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El traumatólogo Juan Antonio Copano, conocido como 'Nono', ha muerto este martes a los 83 años, dejando una huella indeleble en la especialidad, en los alumnos a los que daría clase en la Universidad de Cádiz (UCA) y en la cultura deportiva de la provincia andaluza, tras ejercer como médico del equipo de fútbol provincial en la década de los 80.

Copano acabaría siendo catedrático y profesor emérito en la universidad que le vería formarse años antes como Traumatólogo, la UCA, a la que permanecería ligado durante gran parte de su carrera y desde donde transmitiría la vocación médica a los estudiantes que acudían a sus aulas. En 1981, el Ministerio de Educación y Ciencia le nombraría profesor agregado de Anatomía descriptiva y topográfica y Técnica anatómica de la Facultad de Medicina. Dos décadas después se convertiría en catedrático universitario del área de Anatomía y Embriología Humana de esta institución.

Sin embargo, nada más terminar sus estudios, la Medicina no era su única opción, ya que no descartaba cursar Farmacia o una Ingeniería en Barcelona. Fue la influencia del facultativo y vecino Antonio López Rodríguez y la falta de opciones en su amada Cádiz lo que le orientó hacia esta rama. De hecho, seguiría su estela a la hora de escoger Anatomía como especialidad, formándose en la prestigiosa escuela de Francisco Orts Llorca. A través de la entidad, Copano se convertiría en uno de los primeros españoles en hacer intercambio como estudiante, logrando un contrato de trabajo en Suiza.

Amor por la Medicina Deportiva

La docencia universitaria es solo una de las patas de su dilatada carrera, en la que también combinaría la asistencia médica. Copano desarrolló su actividad asistencial como especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica, vinculando su trabajo a la Clínica Nuestra Señora de la Salud, situada en el centro de Cádiz, tras gestionar su propia clínica. Fue un especialista muy consultado en la provincia de Cádiz para el tratamiento de diversas patologías óseas y articulares, como artrosis, roturas de ligamentos, escoliosis y meniscopatías.

Como gran aficionado del deporte rey, también mantuvo vinculación con la Medicina aplicada al deporte, ejerciendo como médico del Cádiz Club de Fútbol y participando en iniciativas relacionadas con la Medicina Deportiva ligadas a la propia universidad en la que ejercía como profesor. De hecho, sería impulsor de varias escuelas dentro de esta rama, con una de Fisioterapia en su ciudad natal y en Barcelona, sintiéndose estrechamente ligado a la especialidad.