Redacción. Sevilla
El gasto en I+D en Andalucía en el año 2010 se situó en 1.726,8 millones de euros, un 9,4 por ciento más que el año anterior, mientras que en el conjunto de las comunidades autónomas experimentó un estancamiento (0,1 por ciento), según la última información publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Con ello, Andalucía confirmó la trayectoria de notable incremento del gasto en I+D de los últimos años, con un crecimiento del 218,5% desde 2000, muy superior a la media de las autonomías españolas (155,1%), en cuyo conjunto destaca como la tercera con mayor aumento relativo.
Estos datos demuestran que la comunidad andaluza ha avanzado en las últimas décadas de manera significativa en convergencia tecnológica con España.
En términos de esfuerzo tecnológico, medido como gasto en I+D en porcentaje del PIB, Andalucía alcanzó el 1,2 por ciento en 2010, lo que la situó como la quinta comunidad autónoma con mayor nivel. Comparado con el año 2000, ha avanzado cuatro posiciones en el ranking de esfuerzo tecnológico por comunidades autónomas, pasando de ser la novena a la quinta, y adelantando a Aragón, Murcia, Comunidad Valenciana y Asturias.
Con estos resultados, la convergencia tecnológica de Andalucía respecto a España, medida como el porcentaje de esfuerzo tecnológico de la región respecto a la media española, se sitúa en 2010 en el 86,3 por ciento, lo que supone un aumento de 14,9 puntos porcentuales respecto a 2000 (71,4 por ciento).
Incluso en el contexto de crisis económica de los dos últimos años (2009 y 2010), el gasto en I+D en Andalucía no ha dejado de crecer, incrementándose un 12,2 por ciento de manera acumulada en estos dos años, mientras que en el conjunto de comunidades autónomas se ha reducido un 0,8 por ciento.
El gasto en I+D es la principal herramienta de medición del esfuerzo en investigación de una determinada economía, por lo que es uno de los indicadores escogidos por la Comisión Europea para evaluar el grado de cumplimiento de la prioridad de crecimiento inteligente recogida en la Estrategia Europea 2020.